La tripofobia produce asco en lugar de miedo

Esa incomodidad que sienten algunas personas cuando ven aglomeraciones de agujeros, comúnmente referida como tripofobia, no se trata precisamente de un miedo. Según apunta un estudio reciente de la Universidad Emory, esta condición se encuentra ligada a una respuesta fisiológica mayormente asociada con el asco.

vaina con semillas de loto tripofobia

A través del rastreo ocular (o pupilometría), los investigadores analizaron el cambio en el tamaño de la pupila de los voluntarios con la finalidad de establecer diferencias entre las respuestas a imágenes de aglomeraciones de agujeros, animales amenazadores e imágenes neutrales, para ver si se producía alguna variación.

 

Miedo vs Asco.

Una reacción de miedo, como la que se produce ante la presencia de un animal amenazador, ha sido asociada con el sistema nervioso simpático. Además de una dilatación en las pupilas, el ritmo cardíaco y la respiración se incrementan. Es un estado de extrema atención ante un peligro potencial que se conoce como respuesta o reacción de lucha o huida.

El grupo de investigación pretendía determinar si la misma respuesta fisiológica se producía ante la presencia de imágenes aparentemente inofensivas de agujeros.

Los resultados del rastreo ocular revelaron que las imágenes de orificios, de la misma forma que aquellas que presentaban animales amenazadores, producían dilatación en la pupila, pero el fenómeno es mucho más fuerte cuando las personas observan un grupo de agujeros. Esto es un indicio de que la reacción no tiene relación cercana con el miedo, pero sí con el sistema nervioso parasimpático y la sensación de asco.

tripofobia animal marino

 

La tripofobia causaría más asco que miedo.

“Los gráficos de aglomeraciones de agujeros y animales amenazadores provocan una reacción de aversión”, señala Vladislav Ayzenberg, autor principal del estudio. “Sin embargo, nuestros hallazgos sugieren que los fundamentos fisiológicos para dichas reacciones difieren, aunque la aversión general subyace en propiedades espectrales visuales compartidas”.

“Algunas personas sienten tanta incomodidad ante la imagen de estos objetos que no soportan la idea de estar cerca”, señala Stella Lourenco, psicóloga de la Universidad Emory. “Este fenómeno, que probablemente es resultado de la evolución, puede ser mucho más frecuente de lo que suponemos”.

En investigaciones anteriores se habían relacionado las reacciones de la tripofobia con algunas propiedades visuales compartidas por imágenes de animales amenazadores, como arañas y serpientes. Por ejemplo, el patrón de repetición de alto contraste que se distingue en la aglomeración de agujeros se parece al patrón que podemos encontrar en la piel de algunas serpientes y al que se produce entre las piernas oscuras de una araña contra un fondo más claro.

Ayzenberg explica que somos una especie profundamente visual, y que las propiedades visuales de bajo nivel son capaces de transmitirnos mucha información significativa. Son estos indicios visuales los que nos posibilitan para hacer inferencias inmediatas, como ver parte de una serpiente entre las ramas o al animal entero, y reaccionar de forma eficiente ante un peligro potencial.

 

Un mecanismo para protegernos.

A diferencia de una respuesta de pelea o escape, que activa una serie de mecanismos que nos alistan para la acción, en una respuesta parasimpática se presenta un retraso en la frecuencia cardíaca así como en la respiración, además de la contracción de las pupilas. “Estas pistas visuales le advierten al cuerpo que mantenga la cautela, como si intentara limitar la exposición del organismo a algo que pueda resultarle perjudicial”, explica Ayzenberg.

Los participantes involucrados en el experimento no informaron previamente sufrir de tripofobia, pese a esto el equipo observó la reacción de forma generalizada, lo que podría indicar que se trata de un mecanismo primitivo presente en todos los humanos. Los autores creen que las aglomeraciones de hoyos o agujeros pueden funcionar como indicios evolutivos de contaminación y enfermedades, pistas visuales para alimentos podridos o con moho y piel afectada por alguna infección.

tripofobia en la piel

“El hecho de que se hayan encontrado los efectos en este grupo (sin tripofobia) sugiere la existencia de un mecanismo visual bastante primitivo y penetrante subyacente a una aversión a los agujeros”, explica Lourenco.

Desde tiempos de Darwin, la ciencia ha venido discutiendo la relación entre miedo y asco. Ambas emociones se complementan y, de forma ocasional, se solapan, pero tienen bases neuronales y fisiológicas diferentes, teoría que se ve reforzada por este nuevo estudio.

“Estos hallazgos no sólo mejoran nuestra comprensión sobre el sistema visual, sino también la forma en que el procesamiento de las imágenes puede contribuir a una serie de otras reacciones fóbicas”.

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