Arte

En la historia, ninguna pintura ha logrado representar fielmente un rayo

Ningún artista a lo largo de la historia ha sido capaz de retratar este fenómeno con la fidelidad correcta. Mejor aún, la idea que tu mente posee sobre un rayo probablemente también está equivocada. En el pasado, antes que la pintura se estableciera como arte autónoma y gozara de libertad para realizar abstracciones de cualquier cosa, los académicos se vanagloriaban de afirmar que sus obras eran espejos de la realidad.

El gran día de su ira. john martin (1851)

“El gran día de su ira”, obra de John Martin (1851-53)

Bueno, más o menos tenían la razón. Además de idealizar personajes y aderezar eventos importantes de la historia, los científicos descubrieron otro gran error en las pinturas de la historia: la representación de los rayos. Hablamos de todos los rayos, en todas las pinturas.

El artista francés Eugène Delacroix, cuya obra más famosa es “La Libertad guiando al pueblo“, se incluye en esta lista de artistas que intentaron la representación de un rayo, pero terminaron fallando miserablemente. El error principal es que se ha subestimado la cantidad de ramificaciones que presenta este fenómeno natural. En el cuadro titulado “Caballo asustado por una tormenta“, Delacroix ilustró un rayo así:

Caballo asustado por una tormenta delacroix

Más allá de que eso no parezca un caballo, el rayo parece una rama seca que terminó pegándose a la pintura.

 

El error de las ramificaciones del rayo.

Pero Delacroix no es el único. De acuerdo con un estudio realizado por un grupo de investigación de la Universidad Eötvös Loránd, en Hungría, el error se ha convertido en un estándar: el arte jamás ha representado con precisión a los rayos y sus ramificaciones eléctricas.

Lo más curioso es que esto terminó influenciando la imagen mental que tenemos de un rayo. Nada más recordar el rayo de Winamp o la cicatriz en forma de “rayo” en la frente de Harry Potter. Todos están mal. Todos se han visto inspirados por la forma en que el arte ha retratado los rayos, distorsionando la percepción que poseemos sobre un fenómeno natural que acontece frente a nuestras propias narices.

Imagen del rayo en la cultura popular

Los investigadores se dedicaron a analizar 100 pinturas y 400 fotografías de rayos utilizando un software especial. Observaron que entre fotografías y pinturas la principal diferencia reside en el número de ramificaciones, un fenómeno que acontece cuando las partículas cargadas de electricidad intentan encontrar el camino de menor resistencia hasta el suelo.

Mientras en las pinturas podemos observar, como máximo, 11 ramificaciones, en las fotografías los rayos se dividen hasta en 51 “hilos”. Y, aunque no lo creas, este número todavía se queda corto comparado con el número de ramificaciones reales, algo tan rápido que incluso una cámara es incapaz de captar.

Los científicos creen que este tipo de error está fuertemente relacionado a la forma en que los humanos procesamos los números. Por abajo de 5 unidades, evaluamos la mayoría de las cosas sin realizar un conteo (generalmente nos referimos a esta cantidad como “poco”). Entre 6 y 10 unidades, contamos. Por arriba de 10, hacemos aproximaciones hacia abajo (o decimos “mucho”). Según Horváth, debido a esto los artistas raramente ilustran rayos con más de 11 ramificaciones.

Comparacion rayos pinturas

En este collage, el líder de la investigación Gábor Horváth hace una comparación entre representaciones artísticas de rayos.

Esta limitación se comprobó a través de una serie de experimentos: los investigadores solicitaron a un grupo de 10 voluntarios que evaluaran velozmente 1800 fotografías. Los participantes lograron detectar con precisión hasta 11 ramificaciones en los rayos. A medida que el número se hacía más grande, las personas lo subestimaban o simplemente se equivocaban.

 

Una injusticia histórica para el rayo.

No es la primera ocasión en que los rayos son discriminados. El fenómeno meteorológico ha sido víctima de la injusticia desde que su imagen fue culturalmente estereotipada en un zigzag. Los científicos creen que esta representación proviene de antiguas imágenes grecorromanas de los rayos de Júpiter o Zeus, dioses asociados con el rayo.

En el siglo XIX, cuando la meteorología todavía estaba en pañales, los pioneros de esta disciplina luchaban para desterrar la idea de que el clima y sus fenómenos eran algo sobrenatural. Fue precisamente en esta época que se obtuvieron las primeras fotografías de los rayos. El fotógrafo William Nicholson, pionero en estos menesteres, pretendía demostrar específicamente de los rayos no eran un zigzag.

Desde entonces, los meteorólogos consideraron que la forma más objetiva y correcta de estudiar el cielo y sus fenómenos era la fotografía. Las fotografías de los rayos eran presentadas en convenciones científicas, donde se hacía énfasis en que la cultura era culpable de esparcir rumores falsos sobre la realidad de los fenómenos meteorológicos.

William nicholson fotografia rayo

Esta fue la primera fotografía de un rayo que realizó William Nicholson.

El estudio, lejos de pretender agotar la paciencia de los historiadores del arte por las imprecisiones de los rayos, forma parte de un cúmulo de investigaciones que han venido trazando la frontera entre las representaciones artísticas y fotográficas de los rayos. Pero, aunque los científicos tengan la razón, probablemente esa imagen simplificada del rayo nos acompañe hasta el fin de la existencia.

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4 comentarios

  • A final de cuentas se entiende los que trato de representar el autor, aunque si nos ponemos estrictos es cierto que no le hacen honor al verdadero poder de un rayo, ya que un rayo debe imponer temor y francamente en las representaciones artisticas no transmiten esa sensacion

  • Supongo yo que hará falta algún tipo de ramificación basada en logaritmos matemáticos para poder ejemplificar la naturaleza del rayo.

    No se Hery, según yo tengo entendido (que estudio pintura y dibujo) que en la antigüedad, no se tenía conocimiento de la perspectiva, sino hasta la llegada de los maestros holandeses.
    Entonces, no se podía representar profundidad en planos en segunda dimensión sin tener conocimiento previo de perspectiva.
    Supongo yo que, entonces, al carecer del vasto conocimiento sobre dibujo que hay en la actualidad era difícil representar un “objeto vivo” como un rayo en un plano estático.
    Además ten en cuenta que la mayoría de los artistas utilizaban su memoria a corto plazo (de nuevo una suposición) al momento de pintar sus rayos.
    Entonces, si una cámara no puede “observar” la mayoría de las ramificaciones de un rayo, mucho menos el ojo humano, y mucho menos si la memoria del artista a largo plazo es carente.