¿Por qué un pedo apesta más en la regadera?

¿Te ha pasado? Estás placenteramente disfrutando de un baño en la regadera cuando te nace una necesidad natural de soltar un gas. Dado que estás en un sitio privado no le ves inconveniente al asunto y decides liberar el esfínter con cierto placer. Sin embargo, en cuestión de segundos aquel lugar se convierte en una angustiante cámara de gas que pondría orgulloso al mismo Hitler. Existen varios factores que contribuyen a que un pedo potencialice su hedor durante el baño.

El factor principal es el espacio, dado que cuando tomamos un baño generalmente estamos confinados en espacios pequeños o cabinas. Por eso, cuando soltamos un pedo los gases y vapores terminan concentrándose, lo que potencializa el hedor haciendo que concentraciones mayores de gas fétido lleguen hasta nuestra nariz.

Además, el vapor de agua es menos denso que el aire común. Cuando nos bañamos, el vapor producido está constantemente en ascenso, cambiando de lugar con el aire frío en la parte superior del baño. Cuando sube, termina dándole un aventón a la flatulencia liberada, entregándola en tu nariz de forma bastante oportuna.

Otro factor que influye es la falta de vestimenta. Cuando estamos con ropa, un fragmento del pedo queda retenido en las fibras del tejido. Y por supuesto que son gases que se van dispersando poco a poco, pero en el momento que sucede la flatulencia como tal, el olor acaba atenuándose.

Durante un baño caliente el vapor de agua envuelve todo el ambiente del baño y dilata nuestros vasos sanguíneos, haciendo a las células olfativas mucho más sensibles. Además, el moco en las vías nasales se hace mucho más fluido, volviéndose fácil de expulsar. Con la nariz destapada, es posible respirar mejor y sentir todo el poder de ese aire que liberaste más abajo.

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