Olga de Kiev: la santa que incendió una ciudad por venganza

En Levítico 19:18 puede leerse “No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová”. Pues Santa Olga, también conocida como la princesa Olga de Kiev, se pasó estas recomendaciones bíblicas por el arco del triunfo y quemó una ciudad entera, asesinando y esclavizando a su población por nada más que pura venganza. Aunque, honrando a la verdad, debemos aclarar que aún no se había convertido al cristianismo cuando llevó a cabo esas atrocidades.

Olga de Kiev mirada

El año de nacimiento de Santa Olga resulta un tanto controversial: mientras en La Primera Crónica Eslava se dice que llegó a este mundo en el 879, otras fuentes ubican su nacimiento más de una década después, en el 890. Y como se sabe que su único hijo nació en el 942, ambas fechas parecen cuestionables y poco probables. De la misma forma, tampoco existe evidencia sólida de su lugar de nacimiento, pues mientras algunas fuentes refieren Pskov, otras dicen que fue en Veshchy.

El conflicto con los drevlianos.

La historia de Olga empieza a registrarse de forma más consistente a partir del 912, cuando ya estaba casada con el príncipe Igor, descendiente directo del fundador de la familia Rúrikovich que habría de conformar el Zarato Ruso. En el año 912, la pareja habría tomado el trono de la Rus de Kiev y, como mencionamos antes, tuvieron a su hijo Sviatoslav en el 942.

Ya para 945, el príncipe Igor emprendió un viaje para reunirse con los drevlianos, una tribu eslava que le rendía tributo. En aquel encuentro, Igor exigió más de lo que los drevlianos consideraban valía su gobierno, por lo que simplemente lo mataron para evitar pagarle.

La regente de la Rus de Kiev.

El matrimonio de Olga e Igor debió basarse en un cariño muy profundo, pues ella no tomó de buena manera la muerte de su esposo. Como el pequeño Sviatoslav no tenía edad suficiente para asumir el trono, Olga se convirtió en la regente de la Rus de Kiev al menos hasta que su retoño tuviera edad suficiente para hacerse cargo del gobierno. Aunque en aquella época dejar a una mujer a cargo de un trono no era la norma, el ejército de Rusia proporcionó un respaldo total a la regencia de Olga.

Sviatoslav
Sviatoslav I de Kiev

A los drevlianos no les interesaba tener una lideresa, por lo que enviaron embajadores para negociar un matrimonio entre Olga de Kiev y el Príncipe Mal, su mejor candidato a la corona. De acuerdo con lo descrito en la Crónica de Néstor, cuya primera compilación se realizó en el 1113 en Kiev, la princesa Olga ordenó que todos los embajadores drevlianos fueran sepultados vivos:

Entonces, Olga ordenó que cavaran una zanja profunda en el castillo frente a uno de los pasillos, a las afueras de la ciudad. Así, al día siguiente, mientras estaba sentada en el pasillo, Olga envió por los extranjeros. Los mensajeros se aproximaron a éstos y les comunicaron: “Olga los invita para un gran honor”. A lo que los embajadores drevlianos respondieron, “No montaremos caballos ni carruajes, tampoco iremos a pie. Llévennos en sus botes…”. Por lo que los embajadores fueron transportados en embarcaciones. El último, vestido con grandes ropas, se sentó rebosante de orgullo sobre un banco. Los llevaron ante la corte con Olga, y cuando finalmente llegaron, los arrojaron a la zanja con todo y botes. Olga se agachó y preguntó si aquello les parecía lo suficientemente honorable, a lo que respondieron que peor había sido la muerte de Igor. Entonces, la princesa ordenó que los sepultaran vivos, y así se hizo.

 

La sed de venganza de Olga de Kiev.

Pero Olga estaba lejos de saciar su sed de venganza, por lo que insistió a los drevlianos para que enviaran a sus mejores pretendientes, y este pueblo así lo hizo. Cuando el segundo grupo de desgraciados llegó a los dominios de Olga, ésta los encerró en un baño comunal y les prendió fuego.

Y, de acuerdo con lo descrito en La Primera Crónica Eslava, habría asesinado a cinco mil drevlianos durante una fiesta que la tribu celebró en su honor tras recolectar los tributos. Dada la actitud que mostró Olga de Kiev tras el asesinato del príncipe Igor, es razonable pensar que la historia tiene, como mínimo, un ápice de verdad, aunque resulta probable que el número de muertos haya sido exagerado en el libro antes mencionado.

la venganza de olga de kiev

Un plan perverso.

Como acto final de venganza, asedió una ciudad de drevlianos que se negaba a pagar tributo. Solicitaron una negociación y le ofrecieron varios bienes como pieles y miel por aquella falta de respeto. En cambio, Olga pidió algo de mucho menor valor: tres palomas y tres gorriones de cada casa en aquella ciudad. Los drevlianos creyeron que habían salido victoriosos, por lo que aceptaron el acuerdo.

Sin embargo, Olga había ideado una estrategia perversa que consistía en liberar a los animales cerca de la ciudad con recursos para reducir a nada más que cenizas todas las construcciones del lugar:

Olga entregó a cada uno de sus soldados una paloma o un gorrión, y ordenó que ataran a la pata de cada animal un trozo de azufre envuelto en pequeños trozos de tela. Cuando llegó la noche, ordenó que gorriones y palomas fueran liberados. Entonces, las aves regresaron a sus nidos, las palomas a los rediles y los gorriones a los aleros. Se incendió el heno, los palomares, los pórticos y las cooperativas. Cada una de las casas fue consumida por el fuego, y resultó imposible controlar las llamas pues todas se incendiaron a la vez. Los habitantes huyeron y Olga ordenó que los atraparan. Así fue como tomó la ciudad, la quemó y volvió prisioneros a los habitantes. A muchos de estos cautivos los mató y a otros los entregó como esclavos a sus seguidores. El resto se quedó para seguir pagando tributo.

Olga de Kiev y el cristianismo.

Dado que los individuos vengativos y llenos de ira, desde el punto de vista del cristianismo, tienen un lugar reservado en el infierno, resulta sorprenden que Olga de Kiev alcanzara el nivel de santidad por parte del catolicismo romano y la Iglesia Ortodoxa Rusa. Y es que antes de convertirse en regente de la Rus de Kiev, su estado funcionaba como una sociedad pagana, situación que Olga cambió por completo tras convertirse al cristianismo, recibiendo el bautismo en algún punto entre el 945 y 957.

olga de kiev monumento
En este monumento figura Andrés el Apóstol, Olga, Cirilo y Metodio.

Sin embargo, Sviatoslav no aprobaba esta nueva postura religiosa de su madre. Desde su perspectiva, el cristianismo era una religión “suave” y al pasarse a ésta, su madre terminaría perdieron el respeto de la cúpula militar en Rusia, que le había extendido la mano incluso después de la muerte de Igor. Es más, cuando Sviatoslav finalmente tuvo edad para tomar la riendas de la Rus de Kiev, se dedicó principalmente a mejorar su ejército y procuró no involucrarse demasiado en otros aspectos del gobierno.

Mientras hacía campañas militares en el extranjero su hijo, Vladimiro Sviatoslávich el Grande, solía quedarse en casa con la abuela. Seguramente, Olga influenció la mentalidad de su nieto pues una vez que llegó al poder, Vladimiro el Grande declararía al cristianismo como la religión oficial de la Rus de Kiev.

Olga llegó al punto de solicitar sacerdotes y arzobispos para su estado, pero como el trono estaba gobernado por Sviatoslav, un pagano, el emperador del Sacro Imperio la acusó de engaño (y es que para esa época la reputación de Olga no era nada buena). Por si fuera poco, un arzobispo declaró que resultaba imposible convertir a los ciudadanos de la Rus de Kiev, pues al hacer un intento terminó expulsado por las fuerzas de Sviatoslav y varios de sus acompañantes resultaron muertos.

monumento a olga de kiev

Evidentemente, los romanos estaban convencidos de que enviar sacerdotes a ese lugar era un auténtico suicidio. Sin embargo, es muy probable que sus intenciones fueran buenas.

Su santidad vengandora.

Lo único que respalda su postura, dado que nunca se le permitió posicionarse al respecto, es el hecho de que antes de su muerte en 969, se supo que Olga había mantenido en secreto a un sacerdote católico junto a ella. Aunque Sviatoslav desaprobaba la fe de su madre, permitió que dicho sacerdote la despidiera con rituales y un entierro propios del cristianismo, en lugar de llevar a cabo la tradicional celebración pagana. Aunque el estado se mantuvo pagano durante el reinado de Sviatoslav, cuando Vladimiro ascendió al trono instauró el cristianismo como la religión oficial en torno a la década del 980.

Pese a las atrocidades que cometió contra los drevlianos, Olga de Kiev se convirtió en santa gracias a sus esfuerzos para convertir al cristianismo a una nación entera. Aunque jamás pudo convertir a sus hijos, terminó ingresando a la exclusiva lista de “isapostolos”, individuos que se consideran “iguales a los apóstoles”.

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