La máquina de partos automatizados que nunca fue

La patente que el matrimonio conformado por George y Charlotte Blonsky solicitó en enero de 1963 parecía el comienzo de un invento revolucionario en la historia de la humanidad. Aunque el señor Blonsky se desempeñaba como ingeniero de minas y nunca había tenido hijos, evidentemente le interesaba el área de la maternidad y anhelaba eficientar la dispersión de la especie humana por el planeta Tierra. Fue bajo este concepto que los Blonsky presentaron un dispositivo llamado “Aparato para facilitar el nacimiento de un niño por fuerza centrífuga”. Quedó registrado con la patente estadounidense #3216423 donde, a grandes rasgos, se detalla el propósito y funcionamiento.

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Es sabido que, debido a las características anatómicas naturales, el feto requiere la aplicación de una fuerza propulsora de magnitud considerable para hacer posible que las paredes vaginales constrictoras sean desplazadas, librar la fricción de la superficie del útero y la vagina así como contrarrestar la presión atmosférica que impide la salida de los bebés.

Cuando se trata de una mujer con un sistema muscular completamente desarrollado que ha realizado esfuerzos físicos durante la gestación, como sucede con las mujeres en poblaciones primitivas, la naturaleza provee los recursos y la fuerza necesaria para llevar a cabo un parto rápido y normal. Sin embargo, las cosas son diferentes con las mujeres más civilizadas pues es común que el confinamiento del embarazo les impida desarrollar la musculatura.

Este invento tiene como principal propósito ofrecer un dispositivo que asista a las mujeres que no están preparadas imprimiendo una fuerza ligera, uniformemente distribuida, propiamente dirigida y precisamente controlada que actué de forma coordinada y complemente los propios esfuerzos de la embarazada.

Según las especificaciones del invento, se proporciona un dispositivo rotativo con capacidad para someter a la madre y al feto a una fuerza centrífuga que busca asistir y complementar los esfuerzos de la mujer para que, en conjunto, se superen las fuerzas de resistencia y se facilite el nacimiento del niño.

Al inicio señalamos que el invento era descrito a “grandes rasgos”, y es que no especifica ningún tipo de estrategia para administrar el mareo que resulta en todos aquellos individuos que se someten a una fuerza de esta naturaleza. Aunque el enfoque de los Blonsky era algo innovador, fue imposible que impulsaran su invento.

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3 comentarios en “La máquina de partos automatizados que nunca fue”

  1. la madre: «¿y que hace Manuel Neuer ahí parado viendo mi amor?»
    esposo de la usuaria: «aaa es que esta ahí listo para cachar a nuestro baby»

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