El Libro del Rey, compendio de historias increíbles

Charles Fort es un personaje que aparece frecuentemente cuando se investiga la historia de acontecimientos extraños. Su incesante investigación sobre todo aquello que era raro e inexplicable durante la primera mitad del siglo XX se convirtió en el marco de referencia para un creciente grupo de seguidores que en el futuro promovería su trabajo y su nombre. Gracias a esto, en nuestros días los incidentes de naturaleza peculiar se catalogan con el nombre de “forteano”, un término acuñado y reconocido por los expertos en el tema.

ilustrador medieval

En el acervo de incidentes inexplicables de Fort es posible encontrar información proveniente de mucho antes de la época en que existió, algunas veces, dando cuenta de fenómenos fantásticos como la aparición de vehículos voladores, misteriosas “lluvias” de animales y otros objetos inusuales precipitándose desde las alturas, luces en el cielo y en las profundidades del mar, y toda clase de cosas raras que se mantienen como un enigma indescifrable.

Es común que las personas se cuestionen desde cuándo han sucedido estos fenómenos “forteanos”. Una de las respuestas más razonables a esta pregunta puede ser: “desde siempre”.

 

Relatos antiguos de acontecimientos inexplicables.

Cuando se toma como punto de partida archivos antiguos y documentos ancestrales, es posible deducir que los acontecimientos extraordinarios sucedían en el pasado con la misma frecuencia que ocurre en la actualidad, dejando a las personas con la boca abierta, incapaces de ofrecer una explicación lógica para lo que estaban observando.

Uno de estos documentos data del año 1250. En este se describe lo que parece ser uno de los más sorprendentes eventos “forteanos” de la Edad Media.

El documento es referido como Konungs skuggsjá, que en el antiguo noruego significaba “El Espejo del Rey” (Spekulum Regale en latín), y se trata de una pieza de literatura especulativa realmente interesante. En el documento se ofrecen hechos y descripciones de forma tan detallada y clara sobre sus asuntos, que durante décadas los investigadores han creído que se trata de un fraude.

El espejo del rey fotografia del libro

Spekulum Regale

Escrito en la forma de un diálogo entre padre e hijo, “El Espejo del Rey” aborda temas de política, moral y la formación de Estados aunque, como se mencionó con anterioridad, deja espacio para varios temas fascinantes que van mucho más allá de lo convencional.

Aunque la obra es atribuida a un ciudadano noruego, el autor desconocido de “El Espejo del Rey” elabora el discurso a partir de otras naciones, incluyendo a Islandia e Irlanda. Aquí se nos presentan varios “horrores y maravillas”, cosas que desde el punto de vista del autor son acontecimientos milagrosos. Una exquisita descripción sobre seres extraños y su captura se encuentra en un capítulo titulado “Las maravillas de la naturaleza”, donde se documenta el avistamiento y la captura de animales fantásticos que guardan un gran parecido con los relatos modernos sobre Pie Grande.

 

Pie Grande.

“Cierta vez sucedió en esta nación (el autor se refiere a Irlanda) que un ser extraño fue capturado vivo en el bosque. Nadie fue capaz de decir con certeza si se trataba de un hombre o algún tipo de animal hasta entonces desconocido: Tenía la forma de un hombre, en cada detalle, las manos, los pies y el rostro eran perfectamente coincidentes con los de un ser humano, pero su cuerpo estaba repleto de un pelaje espeso como el de las bestias, y en su espalda presentaba una larga sección de cabellos gruesos como la crin de un caballo. El ser producía sonidos extraños y parecía comprender aquello que sus captores decían, como si fuera capaz de comprender el idioma, pero no era capaz de expresarse por cuenta propia. Caminaba erecto, andaba como un hombre y sostenía objetos que le eran entregados. Nadie fue capaz de determinar su origen, y lo mantuvieron en una jaula hasta su muerte tras una semana de cautiverio”.

ilustracion de pie grande

En un fragmento del texto, el autor deja claro que no todo en este mundo aún es comprendido, y ofrece una inequívoca demostración de un espíritu forteano:

“Existen cosas en este mundo cuya explicación se nos escapa, cosas que aún esperamos encontrar otra vez y que sólo entonces, quizá, puedan ofrecernos una explicación razonable”.

 

Objetos voladores.

En las siguientes páginas el autor se dedica a describir varios avistamientos de cosas que flotaban en el aire. En un primer fragmento se describe algo que acechó la torre de una iglesia también en Irlanda, dejando a los testigos estupefactos.

“En Cork existía una iglesia dedicada a la memoria de un hombre santo llamado Kiranus. Un domingo mientras la población del lugar se encontraba reunida para la misa, algo extraño apareció en el cielo. No era una nube, ni un pájaro y mucho menos la Luna. Las personas corrieron para observar y se maravillaron con esta extraña cosa que flotaba. Era redondeada y hecha de metal, lustrosa y brillante, emanaba una luminosidad blanca. De repente, una compuerta se abrió en su superficie y del interior emergió un hombre que también flotaba en el aire, como si estuviera hecho de agua, y el extraño nadara. Las personas lo llamaron y lanzaron piedras para intentar derribarlo, pero se encontraba demasiado alto para escuchar o ser alcanzado por los proyectiles. El obispo que estaba presente en esa ocasión, dijo que aquello podía tratarse de un milagro divino, aunque no todos tuvieran la certeza de lo que estaban viendo. Apenas el hombre completó media docena de vueltas en torno al objeto, ingresó al interior a través de la compuerta que se abrió una vez más. Entonces el objeto volvió a moverse lentamente desapareciendo tras las nubes”.

OVNI sobre una iglesia en transilvania

Aunque se trata de un testimonio fantástico en sus detalles, es imposible no darse cuenta que guarda increíble similitud con la narrativa de vehículos aéreos fantásticos, de tecnología desconocida, que en nuestros días solemos llamar discos voladores.

En otro párrafo, el autor hace mención de un objeto similar, esta vez sobrevolando el cielo de Noruega:

 

OVNIs.

“Tenía la forma de un escudo metálico redondeado. Las luces parpadeaban en sus laterales como si fueran velas. Emitía un sonido continuo, un gruñido bajo que llamaba la atención y obligaba a las personas a salir de sus hogares para ver su paso. Todos miraban y lo apuntaban sorprendidos. Se movía de forma errática y por instantes parecía simplemente detenerse. Entonces, las luces brillaron con más fuerza y empezó a moverse a mayor velocidad, dejando un rastro de humo blanco que rasgó los cielos”.

Finalmente, un tercer fragmento nos sugiere la frecuencia con que estos objetos se veían en los cielos de Noruega:

“Las personas que vivían en Dermond ni siquiera se inquietaban con el paso de aquellas esferas luminosas. A veces 6 o hasta 7 de ellas surgían al mismo tiempo, volando en forma de cuña por el cielo, muy alto. En la noche, cuando aparecían, eran como estrellas centellantes que se movían con velocidad, pero contrario a estas, se desplazaban por el cielo y danzaban como luciérnagas. En aquellas ocasiones, era como si las estrellas se movieran en el firmamento. Algunas veces, sobrevolaban el valle más bajo lanzando ráfagas de luz que iluminaban en la oscuridad como si el Sol hubiera salido de repente en medio de la madrugada”.

batalla de ovnis medieval ilustracion

Existe un gran debate entre los estudiosos sobre las narraciones escritas en “El Espejo del Rey”. Algunos sospechan que se trata de una compilación de varios documentos, o más probablemente, de testimonios y leyendas de esa época, conservadas en forma de historias orales. Existen indicios de poemas y documentos incluso más antiguos que “El Espejo del Rey” que abordan temas similares, especialmente aquellos que se discuten en el capítulo “Maravillas de la naturaleza”. Los galos documentaron una serie de encuentros con animales extraños en un documento medieval llamado “Topographia Hibernica” que puede ser una de las fuentes del Espejo.

 

Animales fantásticos.

Laurence Larson, del Departamento de Historia de la Universidad de Illinois, hizo el siguiente comentario en la introducción de una monografía sobre El Espejo del Rey:

“Por todo lo que consta en el tratado sobre Irlanda, se puede afirmar con certeza que el autor tenía un gran conocimiento de la geografía y topografía de la región sobre la que escribió. Las historias están lo suficientemente detalladas para que se asuma que fueron escritas (o narradas) por alguien que realmente conocía la región por experiencia propia. Resulta perfectamente posible que las descripciones hayan sido ofrecidas por viajeros que exploraron el interior de Irlanda, que navegaron por sus mares y usaron sus sistemas de ríos. Es probable que los noruegos aún tuvieran colonias en Irlanda en ese periodo, aunque la mayor parte de la isla estuviera ya bajo el control inglés, lo que explica la elección del idioma”.

Resulta posible que el documento haya sido compilado por exploradores o miembros de las expediciones noruegas a Irlanda. Hakron II, un famoso explorador noruego encabezó una expedición a territorio irlandés en el año de 1239 en la que describió cómo encontró en las villas a algunas personas que hablaban su idioma.

En El Espejo del Rey también se da fe de leyendas e incidentes relacionados con el avistamiento de extraños animales marinos: tritones, sirenas y krakens están listados en las “cosas que viven bajo los mares y entre las olas”. Especialmente el fragmento que aborda el tema de los Kraken, que se discute en conjunto con otros animales de gran porte como las ballenas, referidas como “peces grandes”, es muy interesante.

 

El Kraken.

“Existe un animal, referido por marineros que viajan por las aguas del este de Islandia, tan grande que muchos hombres lo consideran una leyenda. Sin embargo, el Kraken realmente existe en esas aguas heladas y profundas, aunque es sumamente raro. Ha sido visto apenas por unos cuantos individuos que se alejan lo suficiente de la costa. Es posible que en nuestros días sólo exista uno o dos de ellos. El Kraken vive en mar abierto y dado su colosal tamaño, puede confundirse con una isla en lugar de un animal. Requieren de grandes cantidades de alimento para subsistir, y quizá por eso son tan raros. Se alimentan de cardúmenes y de ballenas enteras que son atraídas hacia sus tentáculos que las agarran y no permiten su escape. Cuando están hambrientos, producen un eructo altísimo bajo el agua y expulsan comida semi-digerida que atrae a peces de todas las clases, grandes y pequeños, que surgen de todos lados para alimentarse con los restos. El monstruo mantiene su enorme hocico abierto, con una abertura tan vasta como un fiordo, y cuando lo cierra, devora todo a su alcance empujado aguas abajo. En ocasiones, un Kraken puede atacar una embarcación. El animal lanza sus tentáculos y atrapa a los barcos que se parten como palillos lanzando a los tripulantes al agua. Entonces el monstruo los engulle enteros. Nadie que haya sido arrojado en las aguas donde nada un Kraken ha vivido para caminar en tierra firme nuevamente”.

kraken atacando embarcacion

 

Sirenas y tritones.

Existen fragmentos similares dando cuenta de sirenas y tribus enteras de legendarios hombres pez:

“Las hembras de esta especie marina, mucho más antigua que la de los hombres, viven bajo las olas y respiran agua. Tienen una piel lisa azulada y parecen mujeres, pero la parte inferior de sus cuerpos es escamosa. No tienen piernas, sino colas dotadas de aletas que las impulsan en el agua. Nadan velozmente y son famosas por acompañar embarcaciones tanto en las costas como en mar abierto. Durante la noche producen un canto extraño, parecido al lamento de las ballenas. Muchos de los hombres que escuchan este canto se sienten atraídos a saltar al agua y nadar a la luz de las estrellas. No regresan jamás, pues las sirenas los convierten en sus esclavos”.

sirena ilustraciones medieval

Igual de impresionante es la descripción que se hace sobre las tribus de los hombres pez cerca de los despeñaderos rocosos en el litoral de Irlanda y la costa de Islandia.

“Son hombres con escamas, ojos grandes como los de un pez y bocas con dientes bien afilados. Nadan a gran velocidad y cazan con lanzas y flechas de piedra afilada. No hablan o cantan como las sirenas, las hembras de la especie, y tampoco pueden confundirse con hombres comunes, pues sus facciones son aterradoras. Dicen que en el pasado atacaban a los pueblos, atrapaban presas en tierra que llevaban bajo el agua, pero con el tiempo dejaron de venir, prefiriendo atacar embarcaciones pesqueras que se aventuraban más allá de lo conocido. Durante las noches de luna son más comunes, pero siempre nadan cerca de los barcos esperando la oportunidad para empujar a alguien al agua. Dicen que se comen a sus víctimas, pero también que las esclavizan”.

estatua sirena y triton

 

El rechazo de las historias extraordinarias del pasado.

Las mitologías de la antigua Europa, consideradas desde un punto de vista forteano, sugieren una larga y profunda relación entre los humanos y ciertos seres legendarios. La razón nos presiona a desestimar las narraciones de nuestros antepasados sobre humanos peludos, objetos voladores tripulados cruzando los cielos medievales, luces pulsantes, calamares gigantes y tribus de humanoides marinos.

Quizá no se trate de otra cosa que narraciones extrañas cuyas fuentes son como mínimo cuestionables, relatos y supersticiones recolectadas en una misma compilación de incidentes en el lejano año de 1250.

charles fort fotografia blanco y negro

Charles Fort

Desde entonces, la percepción de las cosas que nos rodean y del mundo en que vivimos ha cambiado de una forma increíble. Aun así, resulta sorprendente encontrar descripciones tan vividas de seres tan curiosos que quizá jamás existieron, pero que nos muestran un fascinante testimonio de las creencias ancestrales que sobreviven hasta nuestros días.

Especiales
  • PENDECUARO Jun 1, 2017

    Exelente post, muy interesante, hasta hace pensar que desde tiempos del año 1000 se creía en lo mismo que muchos creen hoy

  • La chipitos Jun 1, 2017

    Pensé que hablarían de José Alfredo Jiménez. Compositor del Rey.

    Mendigos malinchistas

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