La estrella abortada que gira en torno a una estrella muerta

El espacio sideral puede ser un lugar bastante hermoso, las numerosas fotos del Hubble son muestra de esto. Sin embargo, también tiene un lado fúnebre y triste, como en el caso de estas dos estrellas – una próxima a apagarse y otra que jamás llegó a encender – que giran una en torno a otra a 100 kilómetros por segundo.

sistema binario de estrellas enana blanca

Un grupo de investigadores del MIT encabezados por Saul Rappaport, descubrió un sistema estelar binario donde una enana marrón, una especie de aborto de estrella, gira junto con una enana blanca, es decir, una estrella muerta. La órbita de estos objetos – que dan vueltas uno en torno al otro, como un perro que persigue su propia cola – está definida por un período de 72.1 horas. La velocidad es de 100 kilómetros por segundo, lo suficientemente rápido como para cruzar el Atlántico en aproximadamente un minuto.

 

Una danza de estrellas.

En un artículo científico se reveló que la masa de la enana marrón corresponde a aproximadamente el 6.7% del Sol, aproximadamente 67 veces la masa de Júpiter. Por su parte, la enana blanca posee el 40% de la masa solar. En resumen, son objetos con muy poco brillo, pero mucho más grandes que nuestro planeta, ejecutando una órbita a una velocidad impensable. Para calcular su periodo orbital fue necesario cruzar los datos de 5 telescopios terrestres ubicados en tres continentes diferentes, el radar de velocidad más costoso y complicado hasta la fecha.

La enana blanca atraviesa la última etapa de vida de cualquier estrella pequeña. Este será el destino de nuestro Sol y del 98% de los otros puntos de luz que vemos todas las noches en el cielo – muy pocas estrellas son lo suficientemente grandes como para evitar este destino y explotar en supernovas, un evento astronómico completamente diferente.

La apariencia de una enana blanca es la de un pequeño núcleo, conformado en su mayoría por oxígeno y carbono, que retiene muchísimo calor. Sin embargo, con el paso de millones de años y si ningún combustible que aporte calor a este núcleo, se enfría hasta desaparecer.

sistema binario de estrenas gigante roja

 

Enanas marrones.

Por su parte, las enanas marrones son anomalías misteriosas, una especie de término medio entre un planeta gigante gaseoso (como Júpiter) y una estrella real. Aparecen cuando la masa de un cuerpo celeste que es un serio candidato a convertirse en una estrella no es lo suficientemente grande como para iniciar la fusión del hidrógeno en su núcleo. Imagina que conectaste una lámpara al tomacorrientes y no encendió – es más o menos así. El resultado es un aborto gigantesco, con características un poco distintas a las de un planeta que no intentó escalar en la vida.

La enana blanca ya era una vieja conocida: fue referida con el nombre de WD1202024. Hasta ahora, para cualquier efecto, se trataba de una estrella muerta aislada, sin nada particularmente interesante. El equipo de Rappaport notó que una sombra desconocida “tapaba” una franja de su tenue luz con intervalos regulares, por lo que se sospechó de un exoplaneta. Sin embargo, se trataba de algo más grande: una enana marrón.

“Es un modelo robusto, pero aún tenemos que descubrir lo que sucedió, cómo se formó el sistema y cuál será su destino después de todo”, declaró Nelson, un miembro del grupo científico, a la prensa. En resumen, se trata de un fenómeno sumamente extraño, y su explicación debe ser igual de rara.

 

Acompáñame a ver esta triste historia.

Los investigadores creen que hace 3000 millones de años el sistema se encontraba integrado por una estrella común, con 1.25 veces la masa del Sol. La enana marrón (que siempre fue una enana marrón) se encontraba orbitando en ese sistema como un planeta un poco grande, pero tan poco problemático como Júpiter. Tenía un período orbital de 150 días, poco menos de la mitad que el período terrestre – una velocidad común y bastante aceptable.

mujer tocando el violin

Con el tiempo todo cambió: próxima a morir la estrella principal se expandió, una fase en que se le conoce como gigante roja, y engulló a la enana marrón de la misma forma que algún día el Sol se tragará a la Tierra. A medida que se dispersaba el polvo de la explosión y la gigante roja se convertía en la enana blanca que conocemos hoy, la enana marrón emergió de las cenizas después de ser engullida y se fue aproximando al núcleo de su antigua estrella madre. Llegó lo suficientemente cerca como para alcanzar el período orbital de 72.1 horas que verificó el MIT. Y así se produjo la configuración actual.

¿Es una historia triste, verdad? Pero lo más trágico se encuentra en su desenlace. Con el paso del tiempo las dos estrellas se aproximarán cada vez más, hasta que la enana blanca empiece a canibalizar a la enana marrón. En cierto punto las dos se convertirán en una sola estrella muerta, para siempre.

Astronomía
  • Jorge Jun 14, 2017

    Jajajaja te pasaste con el Acompáñame a ver esta triste historia.
    Sin embargo es interesante como pese a ser absorbida por la gigante roja, pueda volver a surgir después de que su respectiva estrella se volviese a contraer. Y finalmente triste desenlace a esa pobre enana marrón.

    • newton181 Jun 15, 2017

      Creo que la expresión debió ser “abarcada” o alguna mejor para lo que sucedió, que fue que se expandió y el volumen de la estrella expandida abarco la distancia a la que estaba la enana marrón, al “disolverse” lo expandido, la enana marrón volvió a estar fuera de la estrella.

Comentar el artículo.