Las hormigas rescatistas que auxilian compañeras heridas

Si hay algo que los humanos podemos admirar de las hormigas, es la compleja capacidad que poseen estos insectos para integrar sociedades jerárquicas. La reina, los machos y las obreras integran la estructura principal. Pero la última clase social es la más interesante, pues está conformada por individuos con tareas específicas que resultan vitales para la subsistencia de la colonia, por ejemplo, las hormigas paramédicas.

Hormiga rescatista

Durante los feroces ataques a las termitas, muchas de estas obreras resultan con miembros amputados y, como no pueden valerse por sí mismas, hay compañeras encargadas de asistirlas (cargándolas) para que regresen a la colonia. Gracias a estos primeros auxilios, se estima que 9 de cada 10 hormigas heridas termina recuperándose.

Solemos relacionar la selección natural con la máxima “la supervivencia del más apto”, pero esto no siempre implica egoísmo por parte de la especie mejor adaptada. Incluso aquellos biólogos que son fervientes seguidores de las teorías propuestas por Dawkins, aceptan que ser agradable con otros miembros de la especie es una buena forma de perpetuar los genes.

 

Hormigas al rescate.

Es precisamente lo que sucede con las hormigas paramédicas africanas, protagonistas de un artículo publicado hace un par de días en la Royal Society.

Se trata de la especie Megaponera analis, hormigas con aproximadamente dos centímetros de longitud que son comunes por toda África. Su principal fuente de nutrientes son las termitas, pero atraparlas no es una tarea sencilla. Quien haya atestiguado un termitero a orillas de alguna carretera, sabe que se trata de auténticas fortalezas impenetrables construidas a partir de tierra y desechos, verdaderas hazañas arquitectónicas.

Megaponera analis

Megaponera analis

La táctica de estas hormigas es esperar a que las termitas salgan a alimentarse de materia orgánica en descomposición, y una vez expuestas atacarlas con todo. En cada ofensiva se organiza un ejército de más de medio millar de hormigas. Las más corpulentas abren camino con sus mandíbulas y las más escuálidas se encargan de matar a las víctimas.

Evidentemente, las termitas no se entregan sin dar pelea, resultando en múltiples hormigas caídas. Cuando las poderosas mandíbulas de las termitas no les amputan las patas, las más lentas pueden ser aplastadas en medio de la estampida.

Pero nadie se queda atrás. Aquellas hormigas heridas que no están completamente desahuciadas (entiéndase que no han perdido más de cinco patas) son llevadas de regreso a la colonia por hormigas socorristas. Se encargan de hacer limpieza en las heridas y tal vez hasta aplicar algún tipo de antibiótico en las heridas para facilitar la curación – esto último resulta complicado de afirmar sin un análisis bioquímico, cosa que no se ha hecho.

 

Un comportamiento altruista entre insectos.

“No sabemos con seguridad si las hormigas únicamente eliminan la suciedad de la herida o aplican algún tipo de sustancia para combatir a los microorganismos y prevenir las infecciones”, señaló Erik Frank, biólogo de la Universidad de Würzburg y autor del estudio. “Lo que sí sabemos es que, en el 80% de los casos, aquellas hormigas que no reciben asistencia terminan pereciendo en el transcurso de las primeras 24 horas tras el ataque”. Por otra parte, aquellas hormigas asistidas por compañeras tienen un 90% de probabilidades de salir adelante.

Más increíble aún es que aquellas hormigas que necesitan socorro deben avisar a sus compañeras, y lo hacen liberando feromonas para marcar su posición. Dicha sustancia sólo puede secretarse de forma adecuada cuando el insecto es capaz de ponerse de pie a pesar de las heridas – este mecanismo se encarga de seleccionar, entre las hormigas amputadas, aquellas que no tienen salvación.

El comportamiento de las hormigas paramédicas es un ejemplo maravilloso de la forma en que complejos comportamientos altruistas pueden aparecer en insectos sociales a través de determinadas presiones evolutivas. A pesar que se trata de puro instinto, no de acciones propias de un héroe de guerra.

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