Hongo Oruga promete en el desarrollo de mejores tratamientos contra el cáncer

El hongo Yarsagumba, también conocido como hongo-oruga, ganó fama por sus efectos contra la disfunción eréctil. Sin embargo, el Ophiocordyceps sinensis también produce una molécula que podría funcionar como base para tratamientos más eficaces contra el cáncer. En una serie de ensayos clínicos recientes, la cordicepina se mostró eficaz a la hora de eliminar células tumorales.

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La cordicepina.

Este hongo solo se encuentra en la región de los Himalayas. Además, crece a altitudes de entre 3 y 5 mil metros. La cordicepina es socorrida por la medicina tradicional china desde hace siglos gracias a sus propiedades antioxidantes. Pero, el compuesto también pertenece a una clase de agentes antibacterianos y antivirales que tienen potencial en el desarrollo de nuevos medicamentos contra el cáncer.

En la medicina tradicional suelen indicarlo como una cura contra el asma y la disfunción eréctil, por eso el apodo de «VIΛGЯΛ de los Himalayas». En el mercado, un solo kilogramo de este hongo puede alcanzar precios de hasta US$ 100,000. Eso es más del doble de lo que cuesta un kilogramo de oro en la actualidad.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, pues la cordicepina no es buena abriéndose camino a las células cancerígenas cuando se ingiere naturalmente. Principalmente porque la enzima adenosina desaminasa (ADA) la rompe apenas ingresa al torrente sanguíneo. Y aunque llegara intacta, la cordicepina requeriría la asistencia de un transportador de nucleósidos. Una vez al interior de la célula, una enzima debe metabolizarla antes de liberar sus efectos anticancerígenos.

Mejorando los tratamientos contra el cáncer.

Por eso los investigadores modificaron la cordicepina, para evitar que la ADA la rompa al ingresar al torrente sanguíneo. En el estudio publicado en la revista Clinical Cancer Research, los investigadores señalan que el compuesto modificado (NUC-7738) superó los mecanismos de resistencia al cáncer que limitan la actividad de la cordicepina. El nuevo compuesto no solo se mantiene activo al menos 50 horas en el organismo, también destruye una mayor variedad de células cancerígenas que la cordicepina natural.

El medicamento se probó con pacientes oncológicos que padecen tumores avanzados y resistentes a los tratamientos tradicionales. Se observó que «el compuesto es bien tolerado y muestra señales alentadoras de actividad anticancerígena».

En 2018, un equipo de investigación portugués encontró que la cordicepina retrasa el desarrollo de la enfermedad de Machado-Joseph. Se trata de un padecimiento neurodegenerativo, incurable y mortal característico por la pérdida progresiva del control muscular y la coordinación motriz.

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