En Europa consumían momias como medicamento

¿Considerarías la posibilidad de consumir momias como medicamento? Para nadie es un secreto que los humanos veían en el canibalismo un remedio para diversos males. Las medicinas fabricadas a partir de cadáveres son uno de esos fenómenos cuya causa nunca se exploró. Sin embargo, la respuesta a esta peculiar práctica ofrece un vistazo a uno de los episodios más peculiares y escondidos de la historia en Europa. A una época donde los europeos se obsesionaron con las momias del Antiguo Egipto.

momias como medicamento del Antiguo Egipto(1)

La obsesión de los europeos por las momias egipcias.

Durante buena parte de la Edad Media y hasta bien avanzado el siglo XIX, los cadáveres vendados de los antiguos egipcios resultaron objeto de fascinación. Al principio se promovió la creencia de que estos restos humanos momificados podían curar cualquier enfermedad. Algo hasta cierto punto comprensible, considerando que enfrentaron cosas como la peste bubónica, y que en la desesperación buscamos curas en cualquier cosa.

Pero, las momias como medicamento eran recetadas incluso para el dolor de cabeza. Eventualmente, en la época victoriana una buena cena iba acompañada de una momia. Pese a su horrible sabor, durante siglos los humanos eligieron creer que su ingesta curaba toda clase de enfermedades. Ricos y pobres ingerían una sustancia medicinal fabricada a partir de cuerpos momificados extraídos de tumbas egipcias e importados a Europa. La llamaban «la momia» y estaba disponible en cualquier botica a precios accesibles.

Medicinas hechas de momias egipcias.

Los boticarios del siglo XII ofertaban toda clase de brebajes con propiedades medicinales que empleaban a las momias del Antiguo Egipto como «principio activo». Práctica que estaría vigente durante los próximos cinco siglos. Para ese entonces la humanidad todavía no echaba mano de los antibióticos. Y los médicos recetaban huesos, cráneos y carne triturada para tratar una variedad de padecimientos.

venta de momias en Egipto

Guy de la Fontaine fue uno de los primeros médicos de altura que se reveló contra las viejas creencias y el estatus quo. Rechazaba la idea de que los remedios fabricados a partir de momias resultaran útiles para curar enfermedades. En 1564, de la Fontaine hizo un viaje a Alejandría y encontró que los locales falsificaban momias con campesinos muertos.

Solo entonces se dio cuenta del enorme engaño que sostenía al negocio. Las personas no siempre consumían momias genuinas del Antiguo Egipto. Las falsificaciones de momias revelaron un fenómeno macabro: una constante búsqueda de carne muerta para usarse en medicina. Y es que la disponibilidad de momias egipcias auténticas no satisfacía la enorme demanda.

Medicina hecha de cadáveres.

En el otro extremo estaban los médicos que veían en la sangre y carne fresca la vitalidad que faltaba a los restos antiguos. De alguna forma, esta última idea creció hasta alcanzar los más altos estratos de la sociedad. Tras sufrir una convulsión, se supo que a Carlos II de Inglaterra le recetaron medicamentos hechos a partir de cráneos humanos.

Simultáneamente, la ingesta de momias se consideraba un remedio sumamente apropiado entre la elite social. La idea tras semejante ridiculez era que, como la medicina estaba hecha de faraones, la realeza comía realeza. En la época victoriana, las momias como medicamento dejaron de ingerirse, pero seguían de moda.

Fiestas de desenvolvimiento de momias en la época Victoriana.

Las personas organizaban «fiestas de desenvolvimiento«, eventos privados donde a los cadáveres egipcios se les retiraban los vendajes como forma de entretenimiento. Cuando Napoleón realizó la primera expedición a Egipto, la curiosidad de los europeos por esta cultura simplemente estalló. En el siglo XIX, en las calles de Egipto se veían momias enteras a la venta. Y cualquiera podía comprarlas para llevarlas como «souvenir» a su regreso a Europa.

Fiestas de desenvolvimiento de momias

Las fiestas de desenvolvimiento de momias egipcias surgieron con tintes médicos. En 1834, el cirujano Thomas Pettigrew desenvolvió una momia en el Royal College of Surgeons. Para esa época, tanto las autopsias como las operaciones se practicaban en público y ese desenvolvimiento no era más que otro evento con asistentes. Pero, en poco tiempo cualquier pretensión médica se perdió.

Los europeos dejaron de ver a las momias como medicamento, pero todavía les resultaban emocionantes. Para demostrar poder adquisitivo, un anfitrión victoriano que organizaba una cena se permitía desenrollar una momia frente a la audiencia. Les producía emoción descubrir un montón de carne seca y huesos a medida que la venda se desenrollaba. Y sucedía tanto en residencias particulares como en un teatro repleto de gente erudita.

invitacion a una fista de momias en Europa

Las fiestas de desenvolvimiento de momias se desvanecieron a principios del siglo XX. Lo que antes era emocionante empezó a verse como una práctica de mal gusto. Además, la destrucción de los supuestos restos arqueológicos finalmente empezó a remorder la conciencia a los europeos.

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