El fin de los Caballeros Templarios

Los Caballeros Templarios fue una orden a la que se podía recurrir siempre que se necesitara la ayuda de una misteriosa orden secreta para entrar en combate. Los Templarios se hicieron de una reputación formidable, gracias a sus apariciones históricas del género. Pero, ¿Quiénes eran realmente? ¿Quién o qué acabó con ellos?

caballero medieval templario

En algunas historias se les retrata como héroes mientras que en otras son villanos. Pero la discusión sobre si los Caballeros Templarios eran del equipo “bueno” o del “malo” todavía se mantiene abierta. Conocidos como Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, Orden del Temple o simplemente como Caballeros Templarios, se crearon originalmente para encabezar las Cruzadas, y nacieron para ser una especie de mezcla entre monjes, caballeros medievales fornidos y santos. Su abnegación por la causa les proporcionó riquezas, dado que todo mundo estaba convencido de que donar a las ordenes más disciplinadas y devotas a la religión era un camino directo al paraíso.

 

La decadencia del Temple.

Al paso del tiempo, los templarios acumulaban tanta riqueza que pasaron a hacer préstamos con intereses. Todas esas riquezas y el poder los convirtieron en un objetivo, así como el hecho de que literalmente eran usureros. Cuando los tiempos se pusieron difíciles – los pobres eran demasiado pobres o muy rebeldes como para que valiera la pena exigirles el tributo –, los templarios comenzaron a saborear cada vez más las exquisiteces del poder.

Fue entonces que el rey Felipe IV de Francia, en un viernes 13 de 1307, ordenó la detención de todos aquellos que pertenecieran a la Orden de los Caballeros Templarios (se dice que por este motivo los viernes 13 son considerados como días de mala fortuna). Y se trató de un acto planeado con mucha antelación, pues en esa época la orden contaba con más de dos mil miembros (procesaron a más de 15 mil personas).

 

La leyenda de los Caballeros Templarios.

En el transcurso de las semanas posteriores, los miembros de la Orden del Temple fueron torturados hasta obligarlos a confesar múltiples actos de sacrilegio, entre los que se incluían el orinar en la cruz, adorar a los gatos y la buena y vieja sodomía. En nuestros días los Caballeros Templarios son representados en el imaginario popular como caballeros jóvenes o sacerdotes viriles, con un enorme fervor religioso, pero en ese momento la mayoría de los miembros estaban en una edad avanzada. Muchos perecieron en las sesiones de tortura y ante las privaciones que vinieron con la prisión. Aquellos que sobrevivieron fueron, en su mayoría, ejecutados.

Jacques de Molay

Jacques de Molay, el último Gran maestre de la Orden del Temple, fue llevado hasta una plaza pública junto con otros dos miembros para que confesara sus crímenes y los de la orden que presidia. En lugar de someterse, Molay se declaró inocente y, antes de ser ejecutado en la hoguera, relataron los presentes que aseguró que en menos de un año tanto el rey Felipe IV de Francia como el Papa que había autorizado la masacre morirían. La profecía fue cierta – el Papa no llegó más allá de un mes y Felipe el Hermoso murió en noviembre de ese mismo año (1314) – y la reputación de los Caballeros Templarios como una sociedad secreta poderosa casi mística quedó sellada para siempre.

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