El Club 99

Dicen que no hay nada de malo en tener ambición y hasta cierto punto es verdad, por naturaleza, los seres humanos solemos ambicionar bienestar de forma constante, muchos lo relacionan con “la supervivencia del más apto“, el problema viene cuando la ambición se convierte en un obstáculo para alcanzar la tranquilidad y la felicidad, tal como sucede en esta curiosa fabula titulada El Club 99.

monedas oro

Había una vez un rey muy rico.

Lo tenía todo. Dinero, poder, comodidades, cientos de súbditos.

Y a pesar de todo no era feliz.

Un día, se cruzó con uno de sus criados, que silbaba alegremente mientras limpiaba el suelo con una escoba. Se quedó intrigado. ¿Cómo era posible que él, un gobernante supremo del reino, pudiera andar tan cabizbajo, mientras que un humilde siervo parecía disfrutar de tanto placer?

– “¿Por qué estás tan feliz”, preguntó el rey.

– “Majestad, yo no soy más que un sirviente. No necesito mucho. Tengo un techo para albergar a mi familia y una comida caliente para llenar nuestros estómagos”.

El rey no conseguía entender. Luego llamó al consejero del reino, la persona en que más confiaba.

– “Su Majestad, creo que el siervo no es parte del club 99″

– ” ¿Club 99? ¿Qué es eso? ”

– “Su Majestad, para entender lo que es el Club 99, ordene que sea dejada una bolsa con 99 monedas de oro en la puerta del siervo.”

Y así se hizo.

Cuando el pobre criado encontró la bolsa en la puerta, sus ojos se iluminaron. No podía creer tanta suerte. Ni en sus sueños había visto tanto dinero junto.

Extendió las monedas sobre la mesa y empezó a contarlas.

– “… 96, 97, 98 … 99.”

Le pareció extraño tener 99. Pensó que podría haber tirado alguna. Probablemente eran 100. Pero no encontró nada. Eran exactamente 99.

Por alguna razón, aquella moneda que faltaba ganó importancia de forma repentina.

Con apenas una moneda de oro más, una sola, completaría 100.

¡Un número de 3 dígitos! Una verdadera fortuna.

Se obsesionó con completar su reciente patrimonio con la última moneda que faltaba.

Decidió que haría lo que fuera necesario para conseguir otra moneda de oro. Trabajaría día y noche. Después de todo, estaba muy muy muy cerca de tener una fortuna de 100 monedas de oro. Sería un hombre rico, con 100 monedas de oro.

Desde ese día, la vida del siervo cambió.

Pasaba todo el tiempo pensando en cómo hacer para ganar una moneda de oro. Siempre estaba cansado y quejándose por las esquinas. Tenía poca paciencia con su familia, que no entendía por qué era tan necesario conseguir la centésima moneda de oro. Dejó de silbar mientras barría el suelo.

El rey vio este cambio repentino en el comportamiento y llamó a su consejero.

– “Su Majestad, el siervo es ahora oficialmente parte del Club 99”.

Y continuó:

– “El Club 99 está formado por personas que tienen lo suficiente para ser felices, pero todavía no están satisfechos. Están constantemente persiguiendo esa moneda que les falta. Viven repitiendo que si tan solo tuvieran esa última y pequeña cosa que les falta, entonces podrían ser realmente felices. Majestad, en realidad, se necesita muy poco para ser feliz. Sin embargo, cuando ganamos algo más grande o mejor, de inmediato surge la sensación de que podríamos tener más. Con un poco más, creemos que haríamos una gran diferencia. Sólo un poco más. Perdemos el sueño, nuestra alegría, nuestra paz y aplastamos a las personas que están a nuestro alrededor. Y un poco más, siempre se vuelve… un poco más. Ese un poco más es el precio de nuestra voluntad”.

Y concluyó:

– “Eso, su majestad … es el Club 99“.

(Autor desconocido)

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