Caso Dupont de Ligonnès, la masacre que aterró a Francia

La masacre de la familia Dupont de Ligonnès chocó a los franceses a mediados de 2011. En ese entonces, la policía localizó los cadáveres de Agnes Dupont de Ligonnès y sus cuatro hijos. Estaban sepultados en el jardín de una propiedad en la ciudad de Nantes. El análisis pericial determinó que los asesinatos sucedieron en abril. Toda la evidencia colocaba a Xavier Dupont de Ligonnès, el padre de familia, como principal sospechoso del atroz crimen.

Dupont de Ligonnès
Familia Dupont de Ligonnès en los buenos tiempos.

Desde entonces, Xavier Dupont es uno de los hombres más buscados de Francia. Es uno de los casos más macabros presentados en el programa Misterios sin resolver (Volumen 1), de Netflix. Pensando en ello, aquí tienes cinco puntos claves que te ayudarán a entender mejor esta terrible historia.

Los Dupont de Ligonnès.

Xavier Dupont era un hombre de 50 años en la época que asesinó a toda su familia. En Versalles, su ciudad natal, conoció y conquistó a Agnes. Procrearon cuatro hijos: Arthur (20), Thomas (18), Anne (16) y Benoit (13). No olvides que esas eran sus edades al momento de la muerte.

Cuando el distrito de Nantes se convertía en un importante centro económico de Francia, muchas familias se mudaron allí. Los Dupont de Ligonnès vieron en esta comuna a orillas del río Loira el estilo de vida glamuroso y rural que tanto anhelaban.

La familia perfecta.

Para todos sus conocidos, los Dupont de Ligonnès siempre fueron esa familia amorosa que jamás se metía en problemas. Constantemente estaban alegres y llegaron a describirlos como personas “completamente normales”. Además, tenían una propiedad elegante y poseían una sólida estabilidad financiera.

Xavier Dupont de Ligonnès
Xavier Dupont de Ligonnès y su pequeño hijo Benoit.

Sus hijos asistían a una escuela católica, eran estudiantes destacados, participaban en el coro de la iglesia y conducían tres automóviles de lujo. Mientras tanto, Agnes ocupaba su tiempo libre enseñando catecismo.

El plan de Xavier Dupont de Ligonnès.

Se supo que Xavier empezó a frecuentar un campo de tiro un año antes de los asesinatos. Allí disparaba con una espingarda que heredó de su padre, un arma que siempre quiso aprender a usar. Esa supuesta motivación resultó el pretexto ideal para frecuentar regularmente el lugar. De hecho, algunas veces se le vio acompañado de sus hijos mayores.

Tras enterarse de la masacre, el dueño del campo de tiro aseguró que Xavier jamás mostró algún comportamiento sospechoso. De hecho, los Dupont de Ligonnès llegaron a invitarlo algunas veces a cenar a su casa. En dichas reuniones tuvo la oportunidad de constatar lo que se decía de aquella familia. Eras personas amorosas, unidas y muy amables. El hombre mencionó que varias veces vio a la pareja reír y tomarse de las manos.

Mientras la fecha estimada de la masacre se aproximaba, entre marzo y abril, Xavier asistió hasta cuatro veces por semana al campo de tiro. Por si fuera poco, señor Dupont adquirió un silenciador para su espingarda. Las investigaciones también revelaron que en esos días el hombre adquirió bolsas para basura, detergentes, una pala e incluso un diablo de carga.

El domingo 3 de abril, Xavier llevó a toda su familia a cenar en un restaurante de Nantes. Aunque parecía un acto normal, probablemente era un evento de despedida, pues una noche después perpetró la masacre.

la casa del terror
La casa del terror.

Masacre abominable.

Con el arma .22 equipada con un silenciador, Xavier Dupont de Ligonnès mató a toda su familia, uno por uno, probablemente mientras dormían plácidamente. Además de asesinar a sus hijos y esposa, también mató los dos labradores que poseía la familia, animales que murieron de la misma forma trágica que sus dueños.

La familia Dupont de Ligonnès “desapareció” por semanas. Nadie sabía nada de ellos, las ventanas de su residencia estaban cerradas y los hijos cortaron toda comunicación con sus amigos. Nadie atendía el teléfono y la casa quedó invadida por un silencio sepulcral.

el asesino Xavier Dupont de Ligonnès
Xavier Dupont de Ligonnès.

Las inspecciones preliminares en la residencia Dupont de Ligonnès no reveló nada inusual. Pero, eventualmente los investigadores localizaron los cadáveres sepultados en una zanja bajo el porche de la vivienda. Como Xavier Dupont de Ligonnès era el único miembro de la familia que faltaba en esa fosa clandestina, se convirtió en el principal sospechoso.

Los motivos del crimen.

Los investigadores creen que se trató de una masacre fríamente calculada. De hecho, se supo que Xavier planeaba la partida de su familia desde hacía semanas. Llegó a llamar a la escuela de sus hijos para decir que se mudarían a otra región. ¿Pero, qué lo motivó a matar a su propia familia?

Lo único fuera de lugar en la familia Dupont de Ligonnès era una profunda crisis financiera. Y es que los negocios de la familia no iban nada bien. De hecho, el dinero que Agnes recibió como herencia se había esfumado. Se cree que Xavier gastó esa fortuna con su amante, a quien eventualmente también pidió dinero prestado. Pese a su relación amorosa, esta mujer le exigía el pago cuanto antes.

Xavier Dupont de Ligonnès aparicion en francia

En la época de la masacre los periódicos tocaron otros puntos importantes. Por ejemplo, la tormentosa relación de Xavier Dupont de Ligonnès con su finado padre. También se hablaba de una crisis personal en torno a la religión, pues Xavier llegó a divulgar información contra el catolicismo en un foro de Internet.

Días después del crimen lo vieron al sur de Francia, pero desde entonces la policía le perdió la pista. ¿Dónde está Xavier Dupont de Ligonnès? Eso todavía es un misterio sin resolver. Algunas pistas sugieren que escapó a Latinoamérica.

7 comentarios en «Caso Dupont de Ligonnès, la masacre que aterró a Francia»

  1. Si llega a cualquiera de estos países nuestros ,lo más probable es que se convierte en un honesto ciudadano francés, lleno de valores, dueño de un negocio que empezó desde cero, orgulloso de haberse hecho a sí mismo desde la nada y endiosado por la sociedad y nadie pensará ni siquiera por un momento qué clase de vida llevaba en su país y qué lo hizo salir.

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