Detectan letal hongo en una isla remota

Las superbacterias son la clase de microorganismos que pueden meter en serios problemas a la humanidad. Cada año, alrededor del mundo mueren 700 mil personas por infecciones bacterianas que no responden a los antibióticos. ¿Qué significa esto? Básicamente, que esas bacterias en específico desarrollaron inmunidad contra tratamientos convencionales. De hecho, ni siquiera los antibióticos de última generación pueden erradicarlas. Y con ellas sí aplica la frase “lo que no te mata, te hace más fuerte”.

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Pero, además de las bacterias los humanos deben enfrentar virus agresivos y hongos resistentes. En un artículo divulgado a últimas fechas, se supo de la existencia de un hongo letal en una isla remota. Es una noticia alarmante, pues es la primera ocasión en que los científicos identifican a este organismo multirresistente en la naturaleza. Y aunque la publicación revela los resultados del encuentro, los investigadores no lograron encontrar pistas sobre el origen de ese hongo resistente.

Se trata de la temida Candida auris, un extraño patógeno que se manifiesta misteriosamente en hospitales del mundo entero desde hace aproximadamente una década. “Hasta hoy su origen es un misterio médico. Estos nuevos hallazgos son parte importante de un enorme rompecabezas”, advierte Arturo Casadevall, jefe del Departamento de Microbiología e Inmunología Molecular de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, en Baltimore, Estados Unidos.

La C. Auris en la isla remota.

En 2009, la C. auris se detectó por primera vez en un paciente japonés. Y desde entonces esta especie de hongo se ha esparcido rápidamente por el mundo, siendo detectado en tres continentes al mismo tiempo. Se trata de un microorganismo capaz de causar infecciones graves en el torrente sanguíneo. Los más susceptibles a una infección por C. auris son aquellos pacientes que requieren sondas de alimentación, catéteres o tubos de respiración.

Candida auris
Candida auris.

Las infecciones suelen ser difíciles de tratar pues el microbio resiste la acción de múltiples antimicóticos, además de su excepcional habilidad para sobrevivir en superficies ambientales. En 2019, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en los Estados Unidos declararon la guerra contra la C. auris al clasificarla como una amenaza urgente a la salud pública.

Aunque algunas especies relacionadas se detectaron en ambientes acuáticos y plantas terrestres, los investigadores jamás habían observado una cepa de C. auris en la naturaleza. Casadevall y su equipo creen que el aumento de las temperaturas, a consecuencia del cambio climático, sería el principal responsable de que la C. auris se adaptara a temperaturas ambientales de la naturaleza. Así el hongo saltó a los humanos, cuya temperatura corporal está por arriba de lo que la mayoría de los hongos logran soportar.

Calentamiento global.

A partir de esa hipótesis, la autora del estudio y microbióloga Anuradha Chowdhary, de la Universidad de Delhi, en India, analizó junto a su equipo las muestras de suelo y agua recolectadas en ocho lugares alrededor de las Islas Andamán y Nicobar, un remoto archipiélago situado en el Golfo de Bengala.

Los investigadores lograron aislar la C. auris en dos sitios. Una zona pantanosa que prácticamente nadie visita y una playa con actividad humana constante. Las cepas detectadas en la playa presentaban la resistencia múltiple de aquellas observadas en hospitales. Por otro lado, las de los pantanos eran más susceptibles.

superbacteria isla remota Andaman

La conclusión del estudio apoya la hipótesis del calentamiento global. Y es que uno de los principales requisitos para validar dicho argumento es que la C. auris esté presente en un ambiente natural. Sin embargo, el estudio no sirve como prueba irrefutable de que la C. auris habita naturalmente la Islas Andamán y Nicobar o que se originó allí.

También es posible que el microorganismo haya sido introducido al ambiente por personas, sobre todo en la playa con actividad humana. Lo bueno de este hallazgo es que otros investigadores estarán motivados a identificar brotes de C. auris en ambientes naturales para compararlas con las cepas agresivas que acechan en los hospitales.

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