Despersonalización: el lado tenebroso de la meditación

Según la última edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), el disturbio de despersonalización, o DPD, consiste en una “experiencia de irrealidad, distanciamiento o de convertirse en un observador externo de las acciones, sensaciones y pensamientos propios. El individuo puede sentir como si se encontrara sobre una nube, en medio de un sueño o dentro de una burbuja”. Apenas el 2% de la población mundial sufre este padecimiento a nivel crónico, aunque algunas estimaciones sugieren que formas más leves del trastorno podrían afectar a uno de cada dos adultos alguna vez en la vida.

despersonalizacion y meditacion

Los perturbadores efectos de la meditación.

De hecho, el fenómeno de la despersonalización podría manifestarse como un efecto secundario de enfermedades como la depresión, ataques de pánico, ansiedad o trastorno límite de la personalidad. Pero la meditación también sería capaz de activarlo: pese a la popularización de la práctica en las últimas décadas, se conoce muy poco sobre los efectos secundarios, y los practicantes desconocen por completo las extrañas condiciones que puede llegar a generar.

Es más, desde que la meditación ingresó al radar de los científicos, la mayor parte de los estudios está enfocada en los efectos benéficos de la práctica. Muy pocas investigaciones han escudriñado los posibles efectos perturbadores de la meditación. Esto se debe a que la parte benévola del Mindfulness, una práctica cada vez más popular de meditación, aún está en boga en los centros de investigación, y el financiamiento de estas investigaciones podría terminar si se empieza a exponer el lado adverso.

La evidencia científica sobre meditación y despersonalización.

Pero, por fortuna, las cosas están cambiando. Por ejemplo, en 2004 un estudio conducido por la Universidad de East London relevó que en un grupo de análisis compuesto por treinta meditadores, el 20% había experimentado algún tipo de disociación debido a la práctica.

dibjo meditacion

Cuando profundizaron en los motivos, los investigadores encontraron que la mayoría había incursionado en meditaciones avanzadas sin conocerse lo suficiente a sí mismos y mucho menos los métodos. En el reporte, uno de los voluntarios llegó a mencionar que “simplemente sientes que no existes y que realmente no hay nada en tu interior. Es extremadamente nihilista y aterrador”.

En 2017, la prestigiosa Universidad de Brown llevó a cabo una investigación con más de 70 voluntarios que comunicaron los síntomas que experimentaban durante un lapso en el que meditaron frecuentemente. Absolutamente todos informaron alguna condición psicológica inusual. Más del 80% experimentó paranoia o miedo, el 62% sufrió de alteraciones en el sueño, 42% experimentó alucinaciones y un 47% mencionó la aparición de recuerdos traumáticos.

Anécdotas y experiencias de despersonalización.

La psicóloga Willoughby Britton, colaboradora del estudio, ha recopilado toda clase de historias desagradables relacionadas con la meditación. A principios de esta década, abrió un centro de rehabilitación para pacientes que sufren de despersonalización o problemas similares. Como prácticamente e instructora de mindfulness con veinte años de experiencia, Britton decidió profundizar en ese lado oscuro de la práctica contemplativa tras experimentar en carne propia una crisis nerviosa durante una sesión. Acababa de terminar su residencia médica y tomó la decisión de apuntarse a un retiro de meditación, donde experimentó una serie de “estados mentales desafiantes”.

“Pensé que me había vuelto loca”, llegó declarar en 2011. “No tenía idea de porqué había sentido eso. Sin embargo, más adelante descubrí que estos síntomas eran etapas de la meditación, algo que desconocía por completo”. Hoy, Willoughby Britton ayuda a los meditadores a comprender los motivos de sus mal viajes.

monje budista en el bosque

La burbuja de Suzanne Segal.

Una experiencia particularmente interesante es la de Suzanne Segal, una profesora de iluminación espiritual que acabada de salir de una clínica de maternidad cuando experimentó un cambio drástico de presión en los oídos. La sensación era parecida a la que se produce cuando nos resistimos a un estornudo. Pero no fue lo único que experimentó. Con tres meses de embarazo, relató la sensación de haber salido de su propio cuerpo para migrar a una burbuja externa flotante desde donde veía a Suzanne actuar en piloto automático.

Completamente aterrada, la mujer observó el rostro de los pasajeros que la acompañaban buscando alguna expresión de asombro. Sin embargo, todos estaban tranquilos. Sacudió la cabeza para intentar regresar a la realidad y se sentó junto a una señora, con quien tuvo una corta conversación. “Aunque seguía hablando cosas con sentido, experimentaba una sensación de desconexión total”, apuntó en una autobiografía titulada Collision with the Infinite: A Life Beyond the Personal Self.

La escritora solía meditar frecuentemente y empezaba a padecer despersonalización.

El despertar de la mente.

Pese a esto, la mayoría de los investigadores no ve gran problema en experimentar cierto malestar durante una meditación. Y es que, a fin de cuentas, sumergirse en las regiones más profundas de nuestros pensamientos puede generar sensaciones incómodas, independientemente del método empleado pues esto se observa incluso en la psicoterapia. El problema real está en la forma en que la meditación ha sido divulgada en Occidente.

meditando en la playa

“McMindfulness”.

Como una forma de hacerla más digerible para el público, los instructores han ido adaptando la práctica alejándola de toda esa sabiduría ancestral acumulada, donde se prevén las formas incorrectas de iluminar la mente. Las versiones propuestas por filosofías como el McMindfulness, como algunos críticos han bautizado a la meditación utilitaria, empezaron a ser difundidas por instructores que muchas veces no contemplan los riesgos potenciales que conlleva la meditación, y es que simplemente los ignoran.

Suministrar la meditación a principiantes ávidos de una válvula de escape para el estrés no es la forma correcta de hacerlo. En The Buddha Pill, Miguel Farias y Catherine Wikholm señalan: “instructores de meditación y espiritualidad son representados con un aura dulce que distorsiona la realidad de los individuos, sociedades e historia. Las ideas positivas asociadas con la meditación no son reales y sólo provocan que las personas se hagan más vulnerables a los efectos psicológicos contraproducentes”.

Sabiduría ancestral y despertar existencial.

Los budistas e hindúes saben de los riesgos que conlleva la meditación desde hace miles de años. Por ejemplo, el budismo tibetano cuenta con un término específico para el mal viaje que produce la meditación: perturbación del “Lung” (un término que hace referencia a los “vientos interiores”). Las crisis nerviosas y experiencias disociativas se abordan como una parte “oscura de la mente” en algunos textos canónicos.

buda con moneda

De hecho, en un discurso que se le atribuyó a Buda se relata el caso de un monje que terminó suicidándose tras ver la muerte durante una meditación.

Desprenderse del “yo” es el objetivo principal de la meditación para las doctrinas antes mencionadas. Según las religiones orientales, solo a través de la meditación se puede observar la verdad del Universo, lo que significa que experimentamos un mundo lleno de ilusiones que nos provocan toda clase de sufrimientos. Y una de estas ilusiones es precisamente el “yo”. Entonces, no es ninguna casualidad que la meditación funcione como un gatillo para la despersonalización.

Para algunos psiquiatras, este proceso de despersonalización debe encararse como un despertar existencial y no como un colapso de la mente. Según estos expertos, ciertas experiencias desagradables podrían funcionar como indicadores de un crecimiento espiritual que, bien dirigido, puede transformarse en algo totalmente positivo y sano. Es decir, incluso en esa faceta aterradora, la meditación es capaz de generar efectos positivos.

7 comentarios en “Despersonalización: el lado tenebroso de la meditación”

  1. Me recordo a los viajes astrales que cuando estas en uno tu alma abandona el cuerpo fisico y es cuando entidades del bajo astral aprovechan para poseerlo

  2. pudiera ser que con ello se acerque el individuo al entendimiento de la Matrix o al menos a escapar un poquito de su control, si es que es verdad la conjetura de que vivimos en una simulación

  3. Es el gran problema de occidente: copiar las prácticas de oriente. Sucede los mismo con las artes marciales, pues no se toma en cuenta el legado histórico, cultural y hasta genético de los asiáticos, quienes ven en las prácticas marciales y/o de meditación algo que va más allá de la moda, de lo novedoso, de lo vanguardista. Copiar prácticas de oriente sin tener la evolución que durante milenios aquellas culturas han tenido ocasiona precisamente que el occidental que las practique o enseñe no lo haga como es debido. No dejemos de tomar en cuenta que la misma percepción de la espiritualidad del oriente (budista, sintoista=politeista) no es comprendida por el monoteismo cristiano occidental. Si no podemos aceptar que creer en múltiples deidades, como los orientales, no es pecado, cómo entonces pretendemos llevar a cabo sus prácticas espirituales cuando no somos capaces de conocerlas a fondo. Hacer meditación, yoga o practicar artes marciales sólo por que está de moda es patético. Por cierto, el muñequito panzón y sonriente que se atribuye a Buda no es Buda, sino Butai, un monje que nunca alcanzó la iluminación (por lo que técnicamente nunca llegó al nivel de un buda) pero que era muy alegre y bondadoso.

  4. Esto es muy interesante, a mi también me llegó a pasar y lo más desagradable es esa molestia que se siente atrás de la garganta que en mi caso fue como si me hubiera atragantado con algo, de hecho hasta fui al hospital pensando que era algo más pero como no me supieron decir que pasaba decidí simplemente dejar de meditar y practicar pura relajación, y así estuve varios días suponiendo lo peor hasta que regresé a la normalidad, y en cuanto a la despersonalización fue como si a ratos estuviera en mi cuerpo, luego en el de los demás y otras veces por encima de todo, tipo dios. Fueron unos días bastante angustiantes pero gracias a eso ahora tengo control total sobre mí mismo, así que el riesgo vale la pena.

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