Científicos rastrean el origen de la humanidad en un lago de Botsuana

Sin importar la distancia, los años y las experiencias vividas lejos del lugar que nos vio nacer, tenemos un vínculo especial con aquello que llamamos hogar. Cientos de miles de años separan a los humanos modernos de aquel lugar ancestral que los vio surgir, tal es la cantidad de tiempo que ni siquiera estamos seguros de dónde fue. Ahora, un grupo de científicos cree haber rastreado un sitio al que la humanidad puede referirse como hogar.

Botsuana

Hogar dulce hogar.

Hace aproximadamente 200 mil años (una de varias fechas propuestas para el surgimiento del humano moderno) nuestros ancestros vivían en un sitio al noreste de Botsuana, en la región sur del extenso río Zambeze. Dicha afirmación está respaldada por análisis genéticos, evidencia arqueológica y datos climatológicos presentados en una publicación de la revista Nature el pasado lunes. Según el artículo, nuestra «tierra ancestral» se ubica en las inmediaciones del lago Makgadikgadi, un paleo-lago que se ha secado desde entonces.

Por supuesto, aquel sitio era completamente distinto a como luce en la actualidad. Según Vanessa Hayes, especialista en genética del Garvan Institute of Medical Research, en aquella época era un lugar tan propicio para la vida que nos mantuvimos allí durante decenas de miles de años. En el artículo, los investigadores profundizan en las características que hicieron a este lugar tan atractivo para los primeros humanos y por qué, después de tanto tiempo, terminamos abandonándolo.

“Identificamos una región de la tierra ancestral, descubrimos que los humanos prosperaron aquí durante 70 mil años, y describimos las primeras exploraciones humanas”, mencionó Hayes en una conferencia de prensa el pasado jueves.

El secreto del ADN humano.

El grueso del estudio está basado en el análisis del ADN mitocondrial, el ADN alojado en la «maquinaria» que produce energía para la célula y no en el núcleo de la misma, como sucede con la mayor parte de nuestro ADN. A diferencia del ADN nuclear, que se recombina cada vez que un humano es concebido, aparentemente el ADN mitocondrial no experimenta lo mismo, aunque algunos modelos de última generación sugieren que existe cierta recombinación.

Por eso, los científicos rastrean secuencias de ADN mitocondrial a través del tiempo para conocer con precisión la forma en que los humanos primitivos se diversificaron en diversos linajes. Para este estudio en particular, dieron seguimiento a una firma genética específica representada por el Haplogrupo L0, la firma con la raíz más profunda que, supuestamente, nos conduce a esos primeros humanos anatómicamente modernos.

En el artículo se revela el hallazgo de la firma en 198 nuevos individuos que rastrearon como parte de la investigación. Según Hayes, se trata del estudio del Haplogrupo L0 más extenso hasta la fecha. Esto también ilustra un panorama del estilo de vida que llevaban aquellos primeros humanos mientras habitaban la tierra ancestral.

¿Cómo era nuestro hogar ancestral?

Justo antes de que los humanos modernos expresaran las características anatómicas vigentes, en esta zona se encontraba un lago gigante llamado Makgadikgadi. Al principio, este cuerpo de agua superaba los 69,482 km² del Lago Victoria, uno de los más grandes de África. Sin embargo, hace aproximadamente 10 mil años terminó de secarse y todo lo que resta son los salares de Makgadikgadi.

Botswana Okavango Delta
Delta de Okavango, Botsuana.

Hace 200 mil años, el lago ya había empezado a fragmentarse en cuerpos más pequeños. Esto habría originado un humedal propicio para la subsistencia de aquellos primeros humanos. La zona se habría parecido mucho a como luce hoy el Delta de Okavango, también en Botsuana. Tal vez era un sitio pantanoso, pero se trataba de nuestro hogar.

“Hablamos de un área muy amplia, extremadamente húmeda y exuberante. De hecho, aquel hábitat sería propicio para la subsistencia de los humanos y la vida silvestre de la actualidad”, señala Hayes.

Los humedales resultaron tan convenientes que los humanos «prosperaron» allí durante 70 mil años, hasta que algunos cambios nos obligaron a salir de casa.

El cambio climático y las primerísimas migraciones.

Incluso hoy, para los humanos es difícil abandonar el sitio que llaman hogar y así eran las cosas hace cientos de miles de años. Hace unos 130 mil años, un par de alteraciones climáticas específicas originaron lo que estos expertos refieren como “corredores verdes”. Dichos corredores sirvieron como ruta para los humanos que abandonaron la tierra ancestral.

“Evidentemente se produjo un cambio en el clima y la vegetación”, señala el coautor del estudio Axel Timmerman. Se produjo un cambio climático importante que coincidió con el final del último período glacial, una época en la que, según Timmerman, la Tierra alteraría su órbita de forma considerable.

“En particular, el verano en el hemisferio sur se aproximaba más al Sol”, explicó. “Recibía una mayor cantidad de luz solar y generaba más humedad. Por supuesto, esto propició un cambio en el clima y la vegetación, así como un aumento en las precipitaciones hace unos 130 mil años”.

Los “corredores verdes”.

Ese incremento en la cantidad de lluvia originó el primer “corredor verde”, y los humanos se desplazaron hacia el noroeste alejándose del humedal. Sin embargo, como específica Hayes, esta migración no fue más que la inauguración de las expediciones, pues una cantidad significativa de humanos se quedaron en el lago.

corredores verdes
Según Timmerman, los corredores verdes posibilitaron la migración de los primeros humanos a otras regiones de África.

La migración definitiva sucedería mucho tiempo después, hace unos 110 mil años, según el análisis del estudio. En ese tiempo, los humanos se desplazaron hacia el suroeste a través de otro “corredor verde”. Con el paso del tiempo, ambos corredores se fusionarían en un solo camino, con una ruta que llevaba al noreste y otra al suroeste, mientras la tierra ancestral se ubicaba en el centro.

Según Timmerman, estos y otros corredores verdes pudieron haber aparecido y desaparecido durante la historia humana antigua, jugando un papel protagónico en la migración de los primeros humanos. En 2016, en otra publicación que hizo en Nature, argumentaba que estos corredores verdes también allanaron el camino para la migración fuera de África.

“El concepto de corredor verde se ha presentado en diversas situaciones para explicar la migración a largo plazo de los primeros homínidos, así como de los neandertales a Arabia”, apuntó el pasado jueves. Sin embargo, hace énfasis en que la importancia del estudio reside en el análisis de la combinación del ADN mitocondrial.

Leroo La Tau
Parque Nacional Salares de Makgadikgadi vista desde el hotel Leroo La Tau.

Más que una simple casualidad.

El hecho de que el ADN mitocondrial parece dividirse paralelo al surgimiento de estos corredores verdes sugiere que se trata de algo más que casualidad. “Esta es la parte importante, donde podemos demostrar la coincidencia con mayor precisión que nunca”, señaló.

Aunque la idea de una sola tierra natal ancestral parece muy cómoda y simple, es importante aclarar que no se trata de la única teoría. Aunque los argumentos del equipo son sólidos en cuanto al surgimiento de los humanos en este lago de Botsuana, otros sugieren que los humanos pudieron originarse en múltiples lugares.

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