Australiano queda tetrapléjico tras ser desafiado a comer una babosa viva

Algunas actitudes tontas y arriesgadas pueden traer consecuencias desagradables. Así lo constató este australiano de 27 años llamado Sam Ballard quien, en 2010, aceptara comer una babosa viva como parte de un desafío durante la fiesta de un amigo. En ese entonces Ballard era un joven de apenas 19 años que tomó al animal del jardín, sin sospechar que estaba contaminado con Angiostrongylus costaricensis, un gusano parásito peligroso que comúnmente afecta a los roedores.

Sam ballard australia (1)

Cuando infecta a un ratón, por ejemplo, el parásito se aloja en los pulmones y obliga al animal a expeler secreciones contaminadas. Es precisamente de esta forma que otros animales terminan contaminados, incluyendo a las babosas. En la naturaleza, la cadena de contagio llega hasta aquí pues nadie en su sano juicio comería una babosa, y mucho menos cruda.

 

Consecuencias inesperadas.

Sam ballard australia (2)

Sam Ballard antes de su terrible equivocación.

Desafortunadamente para Ballard, el parásito buscó refugio en los tejidos nerviosos y posteriormente alcanzó el cerebro donde le provocó una meningitis eosinofílica, una condición bastante extraña incluso en pacientes que han ingerido esta clase de parásito – incidencia relativamente común en diversos países alrededor del mundo, aunque frecuentemente los síntomas no pasan de cefalea, náuseas, fiebre y rigidez en la zona de la nuca, que se resuelven con la aplicación de antibióticos.

Sin embargo, Ballard terminó pasando 420 días en coma y al despertar descubrieron que había quedado tetrapléjico. Hoy son noticia pues, 8 años después, la familia interpuso una demanda contra el gobierno australiano por recortar buena parte del financiamiento para el tratamiento médico vitalicio que el joven necesita.

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