La atrasada inversión del campo magnético de la Tierra

Se sabe que el campo magnético que envuelve a la Tierra es capaz de invertir su polaridad de vez en cuando. Es algo tan simple como un cambio de polos, el norte se vuelve sur y viceversa. La evidencia sugiere que a lo largo de los últimos 20 millones de años, estas inversiones en los polos magnéticos se han presentado en periodos de entre 200 mil y 300 mil años.

Campo magnetico terrestre

Entre inversiones exitosas, ocasionalmente los polos intentan dar la vuelta a esa inversión y retornan a su lugar. Hace aproximadamente 40,000 años, los polos hicieron dicho intento. La evidencia sugiere que la última inversión completa se produjo hace alrededor de 780 mil años, lo que significa, con base en el patrón establecido, que la próxima inversión en los polos magnéticos está muy atrasada.

Es decir, podría suceder en cualquier momento y la humanidad no se ha preparado para tal evento.

 

Los indicios de un cambio.

Hay evidencia de que el campo magnético de la Tierra ha empezado a cambiar, y aunque no es posible confirmar con certeza que una inversión está próxima a suceder, las posibilidades de que los polos se estén preparando para cambiar no son mínimas.

Valiéndose de imágenes satelitales y ecuaciones complejas, los científicos buscan entender los desplazamientos del campo magnético para determinar si la inversión de los polos es un fenómeno inminente. Se encontraron con que el hierro fundido y el níquel han empezado a drenar energía del dipolo en la parte más externa del núcleo terrestre, precisamente donde se genera el campo magnético de la Tierra.

Anomalias en el campo magnetico

Estimación de los movimientos del polo magnético norte entre 1970 y 2020. La líneas azules y rojas indican “decrementos”, la diferencia entre el norte magnético y el norte verdadero dependiendo de su posición.

Además, los registros indican una profunda inestabilidad y turbulencia en el polo magnético del norte que se ha venido comportando de forma imprevisible. Sin embargo, la inversión magnética oficial sólo se producirá cuando las variaciones magnéticas se vuelvan lo suficientemente fuertes como para debilitar el dipolo.

 

¿Qué sucederá si el campo magnético de la Tierra llega a invertirse?

Aunque una inversión en el campo magnético de nuestro planeta sea un fenómeno común, de llegar a producirse tendrá grandes implicaciones para los humanos, sobre todo en el estilo de vida moderno.

Rayos cósmicos y solares no inciden directamente sobre la superficie terrestre gracias al campo magnético. Sin embargo, cuando inicie oficialmente el proceso de inversión de los polos, algo que puede llevar cientos de años, la capacidad de nuestro escudo protector natural se verá reducida hasta diez veces.

Así, la radiación tendría mayor capacidad para aproximarse a nuestro planeta y, eventualmente, alcanzar la superficie terrestre convirtiendo regiones prosperas en sitios inhabitables y llevando a la extinción de multitud de especies.

Auroras boreales tierra

Pero, incluso antes de este escenario tan apocalíptico, un campo magnético debilitado representaría serios problemas para los satélites que orbitan la Tierra. De hecho, esta clase de tecnología ya ha mostrado susceptibilidad ante la exposición a la radiación, con fallas en la memoria y otros daños considerables.

 

Una revolución de la vida moderna.

Una afectación a estos satélites, de los que nos hemos vuelto tan dependientes, podría repercutir en diversos sistemas aquí en la superficie, incluso en aquellos que se encargan de controlar las redes eléctricas. Y los escenarios son poco optimistas en caso de que estas redes llegan a fallar, pues los expertos estiman que podrían generarse apagones mundiales que se extenderían durante décadas.

Teléfonos celulares y toda clase de electrodomésticos quedarían reducidos a simple chatarra ante la falta de redes eléctricas funcionales, sin mencionar el riesgo que correrían los pacientes de hospitales al agotarse las fuentes de energía de reserva.

Dado que nos hemos vuelto dependientes de la tecnología, la vida moderna pasaría por una auténtica revolución: no tendríamos la disponibilidad de un GPS, y avances como la inteligencia artificial se detendrían por completo.

Desde como nos comunicamos hasta la forma en que funcionan gobiernos e instalaciones críticas, todo ha quedado resumido a los métodos que empleamos para el envío y almacenamiento de datos. Por eso, si los satélites mundiales dejaran de funcionar la vida como la conocemos hoy simplemente llegaría a su fin.

Misteriosas luces del norte

 

Pero no es el fin del mundo.

Esto no tiene porque convertirse en una profecía del regreso a la Edad de Piedra, ni mucho menos en el fin del mundo ante una inminente exterminación de todas las especies. Aunque los polos irremediablemente llegarán a invertirse en determinado momento, sabemos que esto sucederá y debemos (urgentemente) prepararnos para dicho escenario.

Tal vez la acción más urgente es que las empresas encargadas de fabricar los satélites empiecen a diseñar equipos preparados para una eventualidad de esta clase, que colaboren entre sí aportando ideas para blindar la tecnología contra la inversión de los polos magnéticos.

Por otro lado, investigadores financiados por el gobierno y estudiantes universitarios pueden concentrar sus esfuerzos académicos en desarrollar nuevos satélites capaces de soportar el clima espacial y la radiación extrema.

Además, debemos procurar formas viables y económicas de almacenar energía y el público debe ser educado sobre la inversión del campo magnético terrestre de forma que no se produzcan situaciones de pánico generalizado.

Por ahora no hay motivo para alarmarse, pero resulta imprescindible que empecemos a planear con cautela para reducir el impacto que este fenómeno traerá a nuestras vidas.

3 Reacciones

  • Hey esto es bastante interesante. Se imaginan si dentro de 3 años sucediera?! Que nos agarre totalmente de sorpresa, vaya revolución! Creo que sería negativo y positivo al mismo tiempo.

    Negativo pues, porque afectaría miles de vidas como dice el artículo. Positivo porque en vez de preocuparnos por las estupideces actuales (movimientos sociales absurdos por dar un ejemplo) tendríamos un serio problema que enfrentar y eso nos uniria como especie… o eso quiero creer.

    • Como especie no podríamos hacer absolutamente nada, pues es la naturaleza del planeta y su centro de hierro fundido.
      Seriamos hormigas intentando derribar a un elefante.

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