10 frases ridículas y cursis en cartas de Napoleón a Josefina

¿Quién nunca ha enviado un mensaje un poco exaltado cuando ese “ser amado” demora más de lo normal en responder, expresando frases tan cursis y ridículas como “te odio, insensible”? El amor nos vuelve tontos, y Napoleón Bonaparte no fue la excepción cuando, en el siglo XVIII, sufrió en carne propia ese mal.

Coronacion de josefina por napoleon

Napoleón Bonaparte pudo haber conquistado territorios inmensos como un implacable estratega militar, pero cuando se trataba de Josefina de Beauharnais, no pasaba de un hombre obcecado y estúpidamente enamorado de su esposa.

A lo largo de su existencia, Napoleón llegó a escribir multitud de cartas a Josefina, textos que hoy se consideran históricos y relevantes, a pesar que su contenido es prácticamente idéntico a los mensajes de voz, textos y correos electrónicos desesperadamente patéticos que intercambian hoy parejas en todo el mundo. Pero, a fin de cuentas, el amor es naturalmente ridículo.

Nota: los siguientes párrafos son una traducción libre, elaborada por Marcianos, de los trechos publicados en Mental Floss por lo que una traducción oficial podría variar.

 

10 – “El velo está rasgado”.

En cierta ocasión, Napoleón escribió una carta a su hermano para contarle que estaba profundamente enamorado de Josefina, un sentimiento que le producía aflicción. “El velo está rasgado […] es muy triste cuando tienes el corazón roto por sentimientos tan conflictivos hacia una persona. Debo estar solo. Estoy cansado de la grandeza, cada uno de mis sentimientos se han secado. Ya no me importa la gloria. A los 29 años, lo he agotado todo”.

Esta carta resultó particularmente incómoda para Napoleón pues fue interceptada por los británicos que le dieron una amplia difusión en la prensa de la época, como ese profesor que lee las notas en voz alta en el salón para enseñar una lección a un alumno rebelde dejándolo en ridículo.

Napoleon sentado en la silla

 

9 – “Te detesto”.

En una de las cartas dirigidas a Josefina, poco después que contrajeran matrimonio, Napoleón le reclamó: “No te amo, ni siquiera un poco; al contrario, te detesto. Eres una mujer perversa, distraída y tonta”.

Pero esta sólo es la primera parte.

 

8 – “Espero estrecharte pronto entre mis brazos”.

Seguramente alguna vez también te has descontrolado, solamente para arrepentirte instantes después, como Napoleón, que terminó esa misma carta con la siguiente oración: “espero estrecharte pronto entre mis brazos y cubrirte con un millón de besos cálidos, como si estuvieran bajo el ecuador”.

 

7 – “Un beso en el corazón, y otro mucho más abajo”.

En 1796, precisamente en el mes de abril, Napoleón escribió una carta donde imploraba a Josefina que lo visitara en Milán: “Debo estar solo y lejos, muy lejos. Pero, ¿ya vienes, no? ¿Estarás aquí, junto a mí, en mis brazos, en mi pecho, en mi boca? Vuela y ven, ven […] un beso en tu corazón, y otro mucho más abajo, más abajo”.

Pues sí, Napoleón era un auténtico campeón del sexting en el siglo XVIII.

Napoleon ojos locos

 

6 – “Tus lágrimas me roban la cordura”.

Apenas tres meses después de la carta anterior, en julio de 1796, la nostalgia aún pegaba fuerte y Napoleón se hacía un poco más molesto: “tus lágrimas me roban la cordura y me hacen hervir la sangre. Créeme cuando te digo que no está en mi poder tener un solo pensamiento que no sea el tuyo, o un deseo que no pueda revelarte”.

 

5 – “Eres mala y perversa, muy perversa”.

“Yo te escribo, mi amada, muchas veces y tú escribes muy poco. Eres mala y perversa, muy perversa, tanto como tú inestabilidad. Es desleal engañar a un pobre esposo, a tu amante eterno”.

Es en este momento que los celos de Napoleón se encuentran en pleno ascenso, victimizándose a través de un ridículo juego de manipulación emocional.

 

4 – “Sin su Josefina…”.

Sin embargo, Napoleón continúa con su táctica de confesar a Josefina que sin ella no es nadie. Es un hombre sumamente dramático, y curiosamente habla sobre sí mismo en tercera persona: “Sin su Josefina, sin la garantía de su amor, ¿qué queda para él en la Tierra? ¿Qué más podría hacer?”.

¿Qué le quedaba? Prácticamente un maldito continente, pues para ese entonces Napoleón ya se había convertido en emperador de una gran parte de Europa.

Napoleon y josefina tragedia

 

3 – “No amas a tu esposo”.

Parece que a Josefina le encantaba dejar en visto a Napoleón, y el sujeto terminó por enloquecer. Como hombre, comprendo la situación de Napoleón, pero también considero bastante a Josefina pues su esposo ya había superado varios límites: “No me escribes de ninguna forma; no amas a tu esposo. Sabes lo feliz que me hacen tus cartas, y no eres capaz de escribir seis líneas de cursilerías…”

Vamos Josefina, ¿qué te costaba escribirle al emperador algo tan sencillo como “todo por acá anda genial Napoleón, estoy agradecida de que me consideres el centro de tu felicidad, aquí llueve a cántaros, cómo está el clima por allá”?

 

2 – “Cuan feliz sería si pudiera ayudar a desvestirte”.

Lo dejaran o no en visto, Napoleón no podía aguantarse las ganas de seguir enviando mensajes provocativos: “Cuán feliz sería si pudiera ayudar a desvestir los pequeños y firmes pechos blancos, el rostro adorable, el cabello amarrado en un pañuelo”.

 

1 – “Adiós, adorable Josefina”.

En esta carta, Napoleón asegura que un día “sorprenderá” a Josefina: “Adiós, adorable Josefina; una noche tu puerta se abrirá con gran estruendo, como el de una persona celosa, y entonces me encontraré en tus brazos”.

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