Un virus llamado éxito

Cuando somos pequeños, perdemos el tiempo imaginando cómo será nuestra vida al paso de los años. Imaginamos lo maravilloso que será convertirse en adulto, llegar a los dieciocho, ese periodo imaginario en que seremos independientes y conquistaremos todo aquello que los otros nos negaron o impidieron. Bueno, cuando llegamos a ese punto, nos damos cuenta que las cosas no son como creíamos. Aparece una montaña de responsabilidades, algunas bromas dejan de ser bromas y, lo que antes parecía tener gracia, ahora tiene consecuencias.

hora del éxito

Sí, nos volvemos infelices y buscamos otra válvula de escape. Es tiempo de imaginar cómo serán los “veintitantos” años: esa edad subjetiva que también está repleta de triunfos. La idea de ser un “veinteañero” ofrece seguridad, esa placentera sensación de que “aún hay tiempo”.

El problema es que cuando nos pasamos de la cuenta y los veinte empiezan a parecer treintas, aparece la presión. Una condición invisible con la misma fuerza que un golpe de realidad, pero con efectos secundarios totalmente perjudiciales para aquello que aún nos queda por vivir. La presión es eso que hace combustión con el éxito, especialmente en aquellos que siguen la norma.

La idea del éxito es una cosa aterradora, difícil de eliminar pero fácil de alterar. Independientemente de la edad que se tenga, esta es la más grande mentira en la que todavía creemos. El éxito empieza a cultivarse en los primeros discursos, que van desde esos consejos de los profesores hasta aquellos extensos sermones emocionales dictados por familiares que valoran las oportunidades y creen que construyeron un mundo mejor para las generaciones futuras. No me opongo a la teoría que impregna una idea como esta, hasta me parece agradable, el problema es la forma en que se pone en práctica cuando llegamos a los treinta.

Cada vez más próximo a los treinta y con menos de la mitad de mis objetivos, visiones y sueños cumplidos, al conversar con mis amigos sobre el futuro, me doy cuenta de lo perjudicial que resulta esa cultura aún practicada por todos. La idea de éxito, de dinero, de ser proveedor(a), tener una casa propia, encontrar a alguien excepcional, tener un automóvil último modelo, viajar, ser un buen empleado, ser reconocido, mostrar que vives la vida y que aún te queda tiempo para pensar es tan sofocante como leer este párrafo entero sin comas.

Las conversaciones en los bares que parecen entrevistas de empleo y las salidas con los amigos que se asemejan a disputas entre pavo reales, son algunos de los síntomas del virus. Amistades reducidas a networking.

bar interior

La idea del éxito es, al mismo tiempo, antigua y actual. Se actualiza con extrema facilidad y, según parece, poseemos una baja inmunidad contra ella. Nos dejamos contaminar fácilmente entre falsos elogios y reconocimientos de nuestro círculo familiar y social, y esta mentira es la peor forma de cultivar la idea más corrosiva entre la sociedad.

Nos olvidamos que el éxito es quien provoca que los días de la juventud sean cortos y los de la vejez sean largos. Una buena parte de nuestra vida se consume en esta idea, la de correr atrás de aquello que nos hace falta, la del sentido de la urgencia de que aún hay tiempo, de que “a pesar de todo” las cosas pasarán y tendremos éxito.

Pues bien, esa idea de tomar un periodo sabático para apaciguar los efectos de la depresión o de nombrarse consultor/freelance para no aceptar que se está desempleado puede funcionar, pero date cuenta que, después de todo, eres tú quien se convierte en rehén de la misma. La ambición es la base del éxito, pero desafortunadamente no sabemos dosificarla, nos pasamos del límite y nos atropellamos a nosotros mismos con nuestra impaciencia. Dejamos que los elogios de un currículo se vuelvan más importantes que los que recibimos de los amigos, que la idea de vivir la vida locamente se estampe contra la falsa sensación de transparencia y tranquilidad que queremos tener. Nos atacamos en una guerra fría de sentimientos y sensaciones, todo condensado y tergiversado en un éxito inalcanzable que algún día vimos en la televisión.

mujer sola en cafeteria

La racionalidad es una celda que cuando se pone frente al éxito se convierte en nuestra gran prisión.

Bajar la guardia ante la fragilidad de no saber, no entender, nunca haber visto y no estar bien es el primer paso para acabar con esta cultura. Es una forma de despojarnos de la armadura invisible que tanto nos lastima. Un camino simple que demanda equilibrio y sensatez en no darle demasiada importancia a no estar sin empleo, a tener casi treinta años y no tener planes de matrimonio, a tener treinta y tantos sin ni siquiera imaginar tener hijos o a casi llegar a los cuarenta y querer probar nuevos aires.

Yo soy de ese grupo de personas sin vanidades y felices de estar descontentos con la vida.

Reflexión

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  • fzuntsu Ene 20, 2016

    “Man, I see in Fight Club the strongest and smartest men who’ve ever lived. I see all this potential, and I see it squandered. God damn it, an entire generation pumping gas, waiting tables – slaves with white collars. Advertising has us chasing cars and clothes, working jobs we hate so we can buy shit we don’t need. We’re the middle children of history, man. No purpose or place. We have no Great War. No Great Depression. Our great war is a spiritual war. Our great depression is our lives. We’ve all been raised on television to believe that one day we’d all be millionaires, and movie gods, and rock stars, but we won’t. And we’re slowly learning that fact. And we’re very, very pissed off”

    tyler durden

    • Hassan Ene 20, 2016

      ni mas ni menos.

  • CAVERMAN Ene 20, 2016

    Muy buen post, me cayo como anillo al dedo, me acerco un poco mas a la realidad. A veces ese exito te lo exigen personas ajenas; amigos. profesores, padres, etc. es importante analizarte y saber que es lo que quieres y cuando lo quieres, dejar a un lado el materialismo y la felicidad sintetica que esto trae y poner atencion en los pequeños detalles de la vida que en serio te llenan: un beso, una platica, una caminata.

  • Hassan Ene 20, 2016

    Justo ayer en medio del trafico regreso a casa pense en esto, en que carajos hago? es asi como quiero vivir mi vida? ya llegue a muchas de las cosas que me han enseñado que es el exito, con familia, trabajo estable, auto, casa propia con jardin y un perro. estoy en mis 30 y apesar de que la presion ha sido enorme y se que lo he logrado, no me siento exitoso. Faltaria añadir que en las escuelas no enseñan que el exito pasara factura a tu salud de una manera costosa y dolorosa. Entonces que caso tiene que este sacrificando mi tiempo y salud en una mera ilusion en un virus? .Buen aporte Chow

  • Arturo Ene 20, 2016

    Nadie nos obliga a luchar o lograr nuestras metas , cada uno de nosotros se va condenado y se va acabando su crédito y siempre ese crédito que tenemos , nuestro cuerpo , es el que termina pagando el costo más los intereses , tengo 40 y he pasado por múltiples problemas y la mayoría han sido por que yo mismo me lo busque , físico y emocional , económico , pero lo que sí puedo asegurar es que sólo haciendo lo que a uno le gusta puede lograr el éxito y disfrutar de la vida y de lo que cada uno tiene como meta . No he encontrado otro camino si alguien lo sabe pos que lo comparta .

  • ROD Ene 20, 2016

    La neurosis que provoca en ciertas personas la competividad a la que ellos mismos se sujetan, es increíble. He visto bastante gente que terminó con recetas médicas propias de paciente psiquiatrico en el bolsillo diciéndome que no sabrían que hacer sin su psiquiatra-psicologo terapeuta al lado. Y generalmente, es gente con dinero.
    Yo considero que tuve suerte al conocer lo duro que es trabajar desde chico. Me hizo buen observador de las verdaderas prioridades, que el concepto de exito que te venden o te exigen no es real mas allá de lo que seas capaz de hacer con tus propias manos e ideas. Buen post.

  • jacinto Ene 21, 2016

    Yo estoy en mis treintas y a los que están estudiando prepa o universidad y todavía no se avientan al ajetreo que significa la vida laboral les quiero comentar algo: disfruten cada momento con sus amigos, con sus padres, con sus vecinos, con sus parejas actuales. Para cuando estén lejos de casa, cansados, frustrados, desesperados de terminar la jornada laboral, esos momentos que ahorita están cultivando los van a apreciar mucho. Si no tienen una actividad extraescolar busquense una ahorita. No lleguen a sus casas tirar la mochila y acostarse a ver la TV o navegar en internet por horas, no. Dediquense a algo, que se yo: actividades deportivas, actividades culturales, pero algo que cuando esten lejos de la adolescencia y mas allá de la universidad, les deje el recuerdo que alguna vez en sus vidas, aprovecharon su tiempo libre en algo productivo. Recuerdo que cuando estaba chavo me imaginaba que cuando tuviera 25 años iba a cargar un portafolio de cuero, ropa impecable y con un cuerpo atlético. Nada más fuera de la realidad!!

  • sirsam Ene 22, 2016

    Sigo la página desde hace meces y es la primera vez que comento,
    simplemente quise decirles excelente post.

  • lenonade Ene 23, 2016

    muy cierto estos últimos días me la he pasado muy estrenada y frustrada por qué siento que a mis veintitantos no he hecho lo suficiente sin detenerme a pensar y he logrado bastante y mucho más que la mayoría pero aun así siento que falta mucho que necesito más para decir que soy exitosa

  • Quirino Hadur Ene 25, 2016

    La raiz de las frustraciones o satisfacciones en tus planes o proyectos son tus propias creencias. Estas, al igual que cualquier trauma (Como el miedo, la religion o el afecto) se generan en la infancia con personas que tienen total acceso a tu sistemas de creencias e implantan “normas” de cualquier tipo (aun siendo mentiras), por eso creces con esa “brujula” pre-preogramada (acertada o equivocadamente). Ejemplo: Mi familia es de profesionista e tenemos el “implante” de ser uno, yo me decidi por comenzar a trabajar en el area informatica aun sin terminar la carrera (ni siquiera la empece), mi hermano me siguio y se dedico a la musica, obvio con todas las criticas en contra de la “creencia” familiar. “Exitoso” o no, hago lo que quiero y cuando quiero, no vivo mal, de hecho vivo mejor y soy mas “exitoso” economicamente hablando que algunos profesioinstas en mi familia. Asi que reprograma tus creencias a lo que a ti te llena, alegra y satisface, si a “todo mundo” no le gusta, se puede ir a la m13rd4, aunque tu familia, amigos y todos los que tienen acceso ilimitado (sin tu consentimeinto) a tus creencias, vivan en el.

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