¿Te sientes mal cuando viajas en auto? Tu cerebro cree que te están envenenando

Seguramente conoces a un pobre desgraciado que no puede hacer un viaje en automóvil sin pasarla bastante mal. Tras incontables paradas en el acotamiento, la ciencia finalmente llegó a una conclusión sobre este fenómeno: para el cerebro, desplazarse en automóvil puede ser algo muy parecido a ser envenenado. Y es que partes de tu cerebro no saben diferenciar el movimiento sobre una carretera de un intento de intoxicación.

mareo automovil interior

Desde un punto de vista evolutivo, hace muy poco tiempo que los humanos abandonamos el desplazamiento a pie y nos pasamos a los motores, por lo que nuestra biología aún no se adapta del todo a esta nueva forma de vida. La verdad es que desplazarte en automóvil confunde a tu cabeza. Literalmente, el cerebro recibe señales de que está en movimiento y de que está estático, al mismo tiempo.

Al oído interno le debemos el milagro del equilibrio corporal. En su interior se encuentran diversos fluidos que se desplazan según el movimiento – gracias a esto, incluso aunque te encuentres totalmente ciego, sabes si estás acostado o de pie, recto o inclinado. El movimiento de un automóvil provoca que los fluidos del oído interno se muevan, por lo que el cuerpo recibe señales de que no se encuentra parado.

Sin embargo, músculos y ojos dicen otra cosa. Especialmente los que van sentados en el asiento trasero, todo lo que sus ojos ven es el interior del automóvil, sin movimiento alguno. Las piernas tampoco están moviéndose. ¿Entonces, por qué hay todo un alboroto en el oído diciendo que vas a 90 km/h?

 

El neurótico cerebro.

La responsable del veredicto sobre el movimiento es una parte del cerebro conocida como tálamo, según lo explica el neurocientífico Dean Burnett a la radio de la cadena NPR. Y para responder al enigma de “cómo me muevo sin moverme”, la respuesta que arroja el tálamo es que estás bajo los efectos de una droga.

El cerebro toma esta confusión de los sentidos como síntoma de un posible envenenamiento. Desde un punto de vista evolutivo, las causas más probables de un descontrol en los sentidos, al menos en la naturaleza, son las neurotóxicas. Por eso es que el estómago termina involucrándose en un problema de equilibrio y movimiento. Si hay probabilidad de que el cuerpo haya sido contaminado, la reacción de emergencia del cerebro es forzar al cuerpo a expulsar el veneno y reducir los daños.

Para Burnett, mirar por la ventana ayuda a equilibrar los estímulos contrarios que el cuerpo recibe, mientras que enfocarse en un trozo estático de papel (es decir, leer) incrementa la diferencia de señales entre tu visión y oído interno, provocando que tu neurótico cerebro sienta más ganas de “desintoxicarse”.

Neurociencia

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  • Jesús Ago 17, 2016

    Genial, siempre tuve esa duda, gracias.

  • VCP Ago 17, 2016

    Por fin… la respuesta a la incógnita de por qué decidí hacer turismo pasivo..

  • Ivan Ago 17, 2016

    En pocas palabras por eso dan asco y vomitan algunos?

  • niñito Ago 17, 2016

    Ahora todo tiene más sentido y me habian hecho creer que era culpa del olor a petroleo o culpa de haber comido……..xD maldito patriarcado opresor…..

    • xcktr Ago 17, 2016

      el olor a petroleo! jaja pues en que viajabas!? jajaja

      • yanimeacuerdo prime Ago 17, 2016

        no en que, es mas bien con que viajabas….gasolina……

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