Esto sucede cuando elogias la inteligencia de un niño

Cuando la etiqueta de “inteligente” es martillada en la mente de un niño por la insistencia de sus padres, muchas veces el pequeño se transforma en algo que debe ser protegido y mantenido a cualquier costo, durante toda la vida. Incluso si eso significa mantenerse en la zona de confort para no correr el riesgo de parecer un fraude.

Daniel es un niño inteligente. Creció toda la vida escuchando eso. Caminó, leyó y escribió a muy temprana edad. Le va bien en los deportes. Es popular en la escuela y los exámenes confirman, numéricamente y por escrito, su tremenda capacidad. “Este niño es demasiado inteligente”, repiten con orgullo sus padres, familiares y profesores. “Todo es fácil para este diablillo”.

inteligencia nino

Sin embargo, contrario a lo que podría esperarse, esa conciencia de la inteligencia propia no ha resultado de mucha ayuda para los ejercicios que tiene que hacer en casa.

– “Ah, no soy bueno para escribir, voy a hacer el próximo ejercicio”.

Rápidamente Daniel aprende a dividir el mundo en cosas en las que es bueno, y cosas en las que no es bueno.

La estrategia (inteligente, obviamente) es la base del comportamiento humano: buscar el placer y evadir el dolor. En este caso, evitar y desmerecer las tareas en las que no se tiene éxito y poner toda la energía en aquellas que se dominan con facilidad.

Pero, como desafortunadamente la tarea tiene que hacerse completa, incluso el punto de la ortografía, de repente la autoestima del pequeño Daniel… se rompe. Creer ciegamente en su inteligencia a prueba de balas le ha provocado un efecto inesperado: una desconfianza en sus verdaderas habilidades.

lados de la inteligencia

Inconscientemente se asusta con la posibilidad de que no sea más que un fraude, y para protegerse de esa conclusión precipitada, su cerebro lanza una medida evasiva de emergencia: ponerse la etiqueta dorada en la espalda, subestimar la importancia del esfuerzo y sobreestimar la necesidad de ayuda de los padres.

La imagen del “Daniel que hace todo con facilidad”, y la del “Daniel inteligente” (mezclada con cariño), tiene que protegerse de cualquier forma. Daniel no está solo. Son muchos los prodigios víctimas de sus propias habilidades de infancia y de los bien intencionados y sinceros elogios de los adultos.

En la última década se han publicado diversos estudios sobre los efectos de los elogios en los niños. Una prueba realizada en los Estados Unidos a más de 400 niños de quinto grado escolar, desafiaba a los pequeños a resolver rompecabezas relativamente fáciles. Cuando finalizaban, algunos eran elogiados por su inteligencia, mientras que otros por su esfuerzo.

En la siguiente ronda, mucho más complicada, los alumnos podían elegir entre un nuevo desafío parecido o diferente al anterior. La mayoría de aquellos que fueron elogiados como “inteligentes” eligieron un desafío similar. Mientras que la gran parte de los que fueron elogiados por su “esfuerzo” prefirieron hacer algo diferente.

Fueron influenciados por UNA sola frase.

El siguiente diagrama ilustra las diferencias de mentalidad y lo que puede suceder en la vida adulta.

inteligencia estática vs inteligencia desarrollo

A partir de una ponencia de la profesora de psicología da Universidad de Stanford, Carol S. Dweck (autora del estudio que mencionamos arriba), que investiga las diferencias entre una mentalidad que entiende la inteligencia como algo estático contra una inteligencia en constante crecimiento, el personal de RSA elaboró una animación imperdible para todo el mundo.

Si tienes un hijo, sobrino o un amigo pequeño, no le digas que es inteligente. Dile que es esforzado, aventurero, descubridor, persistente, curioso. Celebra el éxito, pero tampoco olvides celebrar el fracaso seguido de un nuevo intento.

Recuerda que la inteligencia se desarrolla. No debemos tener miedo de proyectar una imagen “no inteligente”, pues aquellos quienes disfrutan de aprender de verdad saben que pasarán mucho más tiempo pareciendo una persona confusa que inteligente.

 

Psicología

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  • MIGUELITRO Ene 8, 2016

    asi era llo, hazta que me ingue la rodiya

    • DRACULA Ene 8, 2016

      se me hace que te ingo el cabeza de rodiya

  • Eleandy Ene 8, 2016

    Todo depende del niño, si es realmente inteligente, sabrá aceptar cuando algo este más haya de sus capacidades. En tercer grado tal se equivocara en algo, y pensara que es un fracaso, luego volverá ha acertar, he ira aprendiendo que la inteligencia no es un super poder.
    Tengo amigos que pasaron por eso, familiares que también lo hicieron. A la larga el creer en ti de esa forma te hará asumir nuevos riesgos, pensando que si eres inteligente, podrás lograrlos facilmente

  • alex Ene 9, 2016

    La cosa es que “inteligente” es un halago… y “esforzado” es una compensación… es como decirte machetero, no resulta satisfactorio recibir el mote de esforzado… es para “burros”… uno aspira a ser “intelignte”, por lo que en lugar de favorecer el esfuerzo provocas una desmotivación… está difícil, porque, en cuanto a lo de “inteligente” el artículo parece tener razón, sin embargo el ser “brillante” sigue siendo una aspiración y es algo admirado

  • Emmanueru Ene 9, 2016

    Hace tiempo leí (y creo que en esta misma página pero no recuerdo bien…) que aquello que se desarrolla estudiando no es la inteligencia, si no el intelecto. El artículo los distinguía como conceptos diferentes, siendo el intelecto el conocimiento adquirido a base de estudio de diversas áreas y la inteligencia, la capacidad de llevar a cabo las acciones, resolver los problemas o enfrentar diferentes situaciones de la manera mas efectiva.
    Ponían un ejemplo, una comparativa entre un niño que pasaba gran parte de su tiempo estudiando y tenía solo A’s pero le faltaba el ingenio para resolver problemas (más prácticos) que un niño con calificaciones más bajas y menos dedicado al estudio, resolvía con facilidad.
    Es bueno haya tantas maneras de verlo, pero yo concuerdo un poco más con esta. No por leer mucho uno se vuelve mas inteligente, más culto sí.

    el chiste es tarte bien trucha pa lo ke salga…

  • Javier Ene 10, 2016

    El problema no está, según yo, en decirle al niño que tiene inteligencia. De hecho, yo nunca me he encontrado con niños tontos (aunque sí algunos que, por sus propias razones, fingen serlo. Pero eso lo hacemos todos cuando lo creemos conveniente). Lo importante es hacerle entender que también tiene derecho a fallar, que no se le va a amar menos por eso y que, finalmente, el fracaso es parte importante del proceso de aprendizaje.

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