Antimateria “inexplicable” es descubierta en una nube de tormenta

Cuando la aeronave de Joseph Dwyer se dirigió por un camino erróneo en una nube de tormenta, dicha equivocación valió bastante la pena: el físico atmosférico se encontró con una inesperada – y misteriosa – niebla de antimateria.

avion en las nubes

Los científicos tienen conocimiento de que las tormentas poderosas pueden producir positrones, el equivalente de la antimateria para los electrones, pero la antimateria que observó Dwyer y su equipo aún no tiene ninguna explicación conocida.

 

El extraño evento.

Dwyer, ahora en la Universidad de New Hampshire, Estados Unidos, guardó la información sobre su hallazgo hasta ahora por qué no sabía cómo interpretar los datos recopilados en aquel extraño vuelo, que tuvo lugar hace casi seis años cuando se desempeñaba en el Instituto de Tecnología de la Florida.

nubes de tormenta

Una característica particular de la antimateria es que cuando una partícula entra en contacto con su símil de materia común, inmediatamente son transformadas en otras partículas en un proceso que se conoce como aniquilación. Esto hace que la antimateria sea extremadamente rara.

Sin embargo, sabemos que los positrones son producidos por la descomposición de átomos radiactivos y por fenómenos astrofísicos, como los rayos cósmicos adentrándose en la atmosfera. En la última década, la investigación de Dwyer y de otros personajes ha revelado que las tormentas también pueden producir positrones, así como fotones altamente energéticos, o rayos-y.

Precisamente eran rayos-y atmosféricos los que Dwyer buscaba el 21 de agosto de 2009, equipado con un detector de partículas en una aeronave Gulfstream V. El científico terminó volando entre medio de una tormenta y, de repente, el avión se salió de control. Durante esos aterradores minutos, el detector registró tres picos de rayos-y y una energía de 511 KeV, la firma de un positrón aniquilando a un electrón.

 

Hipótesis descartadas.

Cada uno de los picos de rayos-y se extendió por alrededor una quinta parte de un segundo y estuvo acompañado por algunos rayos-y de energía ligeramente más baja. El equipo concluyó que estos rayos habían perdido energía como resultado de recorrer una cierta distancia, y calculó que una nube de corta duración de positrones, de entre 1 y 2 km de diámetro, había rodeado a la aeronave.

Pero ¿qué pudo producir esta nube? Los investigadores simplemente no tienen una respuesta.

Los electrones que se descargan de nubes cargadas aceleran hasta aproximadamente la velocidad de la luz y pueden producir rayos-y altamente energéticos, que a su vez pueden generar un par electrón-positrón cuando colisionan en un núcleo atómico. Pero el equipo no detectó la cantidad necesaria de rayos-y con energía suficiente para lograr esto.

Otra explicación plausible es que los positrones se originaron a partir de rayos cósmicos, partículas del espacio exterior que colisionan con átomos en la atmosfera superior y producen lluvias de partículas altamente energéticas de corta duración, incluyendo rayos-y. En un principio, pudo haber algún mecanismo que condujera a los positrones hacia el avión, pero el movimiento de las particular habría creado otros tipos de radiación que el equipo no detectó.

 

Dudas.

Según Jasper Kirkby, un físico de partículas que conduce un experimento sobre rayos cósmicos y formación de nubes en el laboratorio del CERN, cerca de Ginebra, en Suiza, la estimación del equipo sobre el tamaño de la nube no resulta convincente.

tormentas

Si Kirkby está en lo cierto y la nube fuera más pequeña que lo estimado por Dwyer, esto podría implicar que los positrones se aniquilaron solamente en la proximidad inmediata de la aeronave o incluso en el propio avión. Las alas pudieron haber quedado cargadas, produciendo campos eléctricos intensos a su alrededor que iniciaron la producción de positrones.

Para responder a estas y otras cuestiones, Dwyer requiere hacer nuevas observaciones del interior de las nubes cargadas. Para ese fin, los científicos están enviando globos sonda directamente a las tempestades más violentas.

La Fundación Nacional de Ciencia de los Estados Unidos incluso está planeado mandar un detector de partículas al interior de una tormenta en un A-10 “Warthog” – un avión blindado que sería capaz de soportar el ambiente tan extremo – con la intención de comprender los fenómenos extraños que ocurren en este lugar. Con información de Nature.

Ciencia

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  • Ivan May 15, 2015

    Y si fue el tubo de escape de un OVNI? 😉

  • hassan May 15, 2015

    ooorale, entonces aun falta un buen por probar y pregunta de neanderthal, que puertas podrian abrirse con este descubrimiento y sobre todo para que podemos usarlo? buen post Hery

  • jp May 16, 2015

    Man… D verdad q hiba yo a decir q estaba yo muy ignorante y no entendia nada d estas cosas pero le dejamos el puesto al del escape d ovni.

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