Un cometa interestelar viaja por nuestro Sistema Solar

La mañana del 30 de agosto, en Crimea, un astrónomo llamado Gennady Borisov dirigió su humilde telescopio al horizonte, a una región próxima al Sol. Jamás imaginó que algo tan casual y rutinario lo llevaría a uno de los descubrimientos más esperados por la comunidad científica: el hallazgo de un cometa interestelar. Desde entonces, el viajero intergaláctico bautizado C/2019 Q4 (Borisov) es el centro de atención en la comunidad astronómica y está dando mucho de qué hablar.

C2019 Q4 Borisov

Al principio, la experiencia de Borisov lo hizo sospechar que el objeto se había originado en otra estrella distinta al Sol. Por eso, hizo lo que muchos astrónomos profesionales y amateurs hacen cuando descubren algo con potencial: compartió sus teorías en un foro especializado. No pasó mucho antes que la noticia viajara tan rápido como el propio cometa, que mantiene una velocidad de 150,000 km/h.

Además de mantener una velocidad muy superior a la esperada para un objeto a 420 millones de kilómetros del Sol, su órbita difiere mucho de la observada en nuestro vecindario cósmico. “Una velocidad tan alta es indicio no sólo de que el objeto surgió fuera del Sistema Solar, también hace pensar que está de paso y pronto volverá al espacio interestelar”, mencionó en un comunicado firmado por la NASA el astrónomo Davide Farnocchia, que se mantiene al tanto del viaje de este cometa.

La órbita del C/2019 Q4 (Borisov) deja claro que no se trata de un objeto gravitacionalmente vinculado a nuestro sistema planetario, es decir, no girará infinitamente alrededor del Sol como lo hacen otros cometas conocidos. De hecho, su órbita describe una curvatura que lo acerca al Sistema Solar interior. Según las estimaciones, para el 26 de octubre estaría cruzando la eclíptica (el disco en el que los planetas orbitan). Para el 8 de diciembre alcanzaría su punto más cercano al Sol, el perihelio, posicionándose a unos 300 millones de kilómetros de la estrella.

Aunque en la comunidad astronómica existe seguridad total de que estamos ante el primer cometa interestelar conocido por la humanidad, está pendiente la confirmación oficial. La resolución deberá ser emitida por el Centro de Planetas Menores, organismo que clasifica los datos sobre parámetros y órbitas de cometas y asteroides. De confirmarse, el C/2019 Q4 (Borisov) ganaría un “2l” como prefijo, una especie de credencial que lo identifica como objeto de origen interestelar.

En octubre de 2017, la detección del Oumuamua produjo un revuelo similar. En aquella ocasión, estuvimos ante el primer objeto interestelar registrado por la humanidad (el 1l), pero no se trataba de un cometa, sino de un asteroide. Además, su paso por nuestro vecindario fue poco provechoso. Y es que los científicos prácticamente lo detectaron cuando ya iba de salida, por lo que sólo tuvieron una semana para estudiarlo. Con el cometa Borisov las cosas serán diferentes.

Se dispone de varios meses para recolectar datos de toda clase sobre este objeto. En el hemisferio norte, los telescopios podrán darle seguimiento hasta enero del año próximo, y a partir de allí la batuta quedará en manos de los instrumentos ubicados al sur de nuestro planeta, que podrán ver el cometa hasta el mes de octubre de 2020. La comunidad astronómica ya se está movilizando para estudiar el cometa a profundidad. Las propuestas de investigación se publican por montones, y muchos observatorios lo están apuntando.

El C/2019 Q4 (Borisov) es particularmente interesante por sus características brillantes y volátiles, mucho más interesantes que las de un asteroide opaco. A medida que el cometa se aproxima al Sol, el calor evapora sustancias de su composición generando una cola que se extiende a lo largo de 150 mil kilómetros. Con tantos elementos químicos arrojados tan cerca de la Tierra, los científicos tienen una oportunidad inaudita para estudiarlos.

C2019 Q4 Borisov fotografia a color
La primer fotografía a color del C/2019 Q4 (Borisov) captada entre el 9 y 10 de septiembre.

Al estudiar estrellas lejanas, podemos hacernos una idea sobre su composición. Sin embargo, nunca se trata de algo preciso. “Regresamos en el tiempo para ver lo que sucede con el Sistema Solar al observar restos y trozos (cometas y asteroides) e intentar unirlo todo”, señaló Karen Meech, astrónoma de la Universidad de Hawái que lidera los principales estudios sobre el cometa hasta la fecha.

Desde el Observatorio Gemini, en Hawai, Meech y sus colaboradores fueron capaces de fotografiar por primera vez al forastero. En los próximos meses, seguramente volverás a escuchar sobre el C/2019 Q4 (Borisov).

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