El peor castigo

Magdalena tenía tan solo cinco años cuando la asesinaron. Una tragedia brutal. Incrustaron unas tijeras de jardinería a través de su ojo. ¡Qué forma tan terrible de morir! Dicen que fragmentos de su cerebro terminaron en el césped. Y que cuando las plantas florecen, si te sientas y escuchas con atención, puedes escuchar sus pensamientos emanando de las flores. Un eco de la muerte, o algo de ese estilo.

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Alfredo Ballí Treviño: el médico mexicano que inspiró a Hannibal Lecter

En la historia del horror y suspenso pocos personajes lograron permear el imaginario popular como el Dr. Hannibal Lecter, que se codea con figuras como Freddy Krueger o el propio Drácula. Sin embargo, muy pocos saben que el popular caníbal de la ficción estuvo inspirado, al menos en parte, en una persona real. En 2013, la obra literaria El silencio de los inocentes cumplió 25 años, y en el marco de las celebraciones el escritor Thomas Harris (creador de Hannibal Lecter) reescribió la introducción del libro. Por primera vez, Harris revelaba al público la identidad del personaje que inspiró la creación de Lecter.

Alfredo Ballí Treviño y Hannibal Lecter

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La dama en la habitación – FINAL

Los próximos cinco días observé a Raquel agonizando. Desde el exterior, observando el monitor, las cosas no parecían muy distintas a lo que había observado los últimos tres años. Raquel dormía, veía televisión, leía y pintaba. Sin embargo, al observar con atención se encontraban ciertas señales. Ella parecía tan tensa y cansada que dormía más de lo normal. Ocasionalmente, pero muy de vez en cuando, miraba directo a la cámara, me miraba a mí. Sólo entonces podía apreciar el miedo y la tristeza en sus ojos.

hombre observando una television con estatica

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La dama en la habitación – PARTE IV

Debía hacer algo y tenía que ser pronto. Si de alguna forma la Melanie que conocí era «falsa», significaba que la enviaron. Y si la enviaron, lógicamente sabían todo. Tenían conocimiento sobre los mensajes en las pinturas, y que había buscado respuestas. Pero, sobre todo, sabían que no presioné el botón cuando sucedieron cosas fuera de lo normal.

atrapado

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La dama en la habitación – PARTE III

Dudó un instante antes que su rostro dibujara una sonrisa. “¿Así es como me llamas? Me gusta. Pero, mi nombre real es Melanie”. Sentí cuando mis mejillas empezaron a enrojecer. Obviamente que no se llamaba Raquel, ese nombre fue un invento. Sin embargo, el sentimiento de vergüenza no pudo acompañar a la confusión y alegría. “¿De verdad eres tú?”.

camaras de seguridad

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La dama en la habitación – PARTE II

Recordé que una cámara me vigilaba y retiré mi mano del rostro. Volví al escritorio intentando respirar con normalidad, procurando contener los temblores. Había que pensarlo con calma. Lo primero que se me vino a la mente fue si debía presionar el botón. El botón rojo era para las emergencias. Si la mujer era prisionera y buscaba una forma de escapar, podrían considerar esto una emergencia. Pero, hasta donde sabía, no estaba herida. Supuse que el señor Salomón se refería a presionar el botón rojo para una emergencia que requería la presencia de policías o una ambulancia, no algo de esta naturaleza. ¿Y el botón verde?

manos nerviosas

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