Las 10 demandas más locas

No creo que ningún trabajo pueda compararse al de una compañía de seguros, con todo  ese montón de reclamaciones, clausulas aburridas que hay que recordar y todo eso aderezado con una montaña de papeles. Sin embargo, hay veces que estas empresas se enfrentan a situaciones hilarantes, a veces las situaciones se tornan graciosas aunque no del todo para los trabajadores de seguros. La locura de estas demandas presentadas por las personas, dan a las empresas en que trabajar con el fin de llenar los vacíos legales y evitar que vivales hagan dinero extra con su propia estupidez y trucos desagradables.

10. Tropezar con un niño.

bebé corriendo

Kathleen Robertson de Austin, Texas, de hecho ganó el caso y el jurado le concedió 80,000 dólares, que por supuesto estaba conformado por sus compañeros y amigos, por tropezarse con un niño y romperse un tobillo, el niño estaba corriendo dentro de una tienda de muebles. Los dueños de la tienda quedaron desconcertados cuando escucharon el veredicto final. Eso es comprensible sobre todo porqué el niño corriendo era el hijo de Robertson. Tal vez la tienda ahora tenga que colocar un estante donde los clientes deban “encargar” a sus pequeños.

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Duro de matar

Michael Malloy era un bombero de cincuenta años de edad, y un borracho a tiempo completo. Al igual que muchos en su situación, pasaba más tiempo bebiendo que trabajando, pero vivió en la década de 1930 en Nueva York y su hobby pasó a ser ilegal. Un cliente habitual en la taberna local, Malloy también se convirtió en la figura central en otro crimen: el fraude de seguros. La estafa: matar a alguien y cobrar su seguro de vida. Su papel: ser el tipo que muere.

veneno

Michael Malloy no era muy bueno haciendo este papel.

A finales de 1933, la Ley Seca habría llegado a su fin. Pero en enero, cinco hombres en el bar clandestino frecuentado por Malloy llegaron con un esquema para hacerse ricos rápidamente. El plan era sencillo: Malloy, un alcohólico sin hogar que parecía al borde de la muerte, sería el encargado de sacar tres pólizas de seguros de vida con los nombres de los cinco conspiradores como beneficiarios. Uno de los cinco, un hombre llamado Tony Marino, proporcionaría a Malloy todo el licor que pudiera beber, y algo más. Malloy, según el plan, tendría que ahogarse en el alcohol para finalmente morir.

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