4 anécdotas curiosas de grandes samuráis

En la época del Japón feudal, la figura del samurái dominó aproximadamente siete siglos transformando a los guerreros en auténticas leyendas de esa cultura asiática. Antes que los nipones se integraran al mundo occidental, el país se dividía en varios estados feudales. Aunque existía la figura del emperador, el gobierno y control de cada ciudad-estado recaía en los daimyo, líderes que realmente controlaban al país.

dragon tuerto samurai

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Doce reglas de la espada, texto que revela los secretos del combate samurái

Doce reglas de la espada” es el nombre de un texto samurái traducido recientemente. Lo escribió la escuela de combate con espadas “Un Corte”, detallando los secretos de una técnica que, aparentemente, proporcionaba poderes sobre-humanos a los guerreros japoneses. La obra escrita en el siglo XVII es un compendio del conocimiento que transmitió el samurái Itō Ittsai, quien salió victorioso de 33 duelos celebrados en tierras niponas.

guerrero japoneses era miji

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5 cosas sobre los samurái que la cultura pop no muestra

1 – Los samurái no honraban la lealtad.

Los guerreros samurái no siempre tuvieron esa imagen de hombres honorables que subsiste en el imaginario popular. Hasta el 1600 carecían por completo de un “código” entre colegas, por lo que no era nada raro que traicionaran a sus maestros. Incluso después de esta época, la lealtad era algo que tenía mucho más importancia en un papel que en la realidad.

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El pescador y el samurái

Un joven samurái se dedicaba a prestar dinero y a vivir de la usura amedrantando a los malos pagadores, sin importarle nada la vida de nadie. Uno de los endeudados era un pescador a quien visitó para recuperar su dinero. El pobre pescador huyó aterrorizado del genio del samurái, pues no tenía dinero para saldar sus deudas.

Horas y horas anduvo el usurero buscando a su presa, hasta que lo encontró escondido en la maleza. Al verlo asustado él se hizo más grande y bravucón, enfadado por no recuperar su dinero. El pescador quiso decir unas palabras antes de morir y el samurái le dio esa oportunidad.

El pescador comentó que estaba estudiando filosofía y que su frase preferida era: «Si alzas tu mano, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza, restringe tu mano«. El guerrero quedó impactado por las diferentes lecturas que podía hacer de dicha frase. Le recomendó al pescador que siguiera estudiando, pues le daba un año más para conseguir dinero.

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