Namazu-e: pinturas de los terremotos

En noviembre de 1855, el Gran Terremoto de Ansei sacudió la ciudad de Edo (actualmente Tokio), reclamando la vida de 7,000 personas y causando daños generalizados. En unos pocos días un nuevo tipo de impresión a color en madera, las impresiones namazu-e (lit. "imágenes Pez gato"), se hicieron populares entre los residentes de la ciudad devastada. Estas impresiones eran representaciones de un mítico bagre / siluro / pez gato gigante (namazu) que, según la leyenda popular, causaba los terremotos cuando peleaba en su guarida subterránea. Además de propiciar el humor y la critica social, muchas impresiones ofrecían protección frente a futuros terremotos.

namazu (1)

1. Las víctimas del terremoto toman venganza contra el siluro gigante responsable de la destrucción.

La popularidad de los namazu-e explotó, y hasta 400 tipos diferentes llegaron a estar disponible en cuestión de semanas. Sin embargo, el fenómeno de los namazu-e tuvo un fin abrupto dos meses más tarde, cuando el gobierno de Tokugawa, que normalmente mantenía un estricto sistema de censura sobre la industria editorial, tomó medidas enérgicas contra la producción. Sólo un puñado de ellos sobrevivieron hasta hoy.

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The rake, la leyenda

the rake

Durante el verano del 2003, una serie de eventos en el noreste de los Estados Unidos involucrando a una extraña criatura humanoide despertaron el interés de medios locales antes de que un aparente 'apagón informativo' fuera provocado. Muy poca información quedó intacta, pues la mayoría de los registros en línea y escritos de la criatura fueron misteriosamente destruidos.

Primariamente enfocada en el área rural de Nueva York, varios testigos contaron historias de una criatura con un origen desconocido. Hubo un amplio rango de emociones en los testigos; desde terror e inquietud a niveles postraumáticos, a un sentido casi infantil de curiosidad y jugueteo. Si bien las versiones publicadas ya no existen, las memorias permanecen aún presentes. Muchos de los involucrados siguen buscando respuestas a lo ocurrido.

En el año 2006, la colaboración acumuló cerca de dos docenas de documentos con fechas entre el siglo 12 y el día actual, a lo largo de cuatro continentes. En la mayoría de los casos, las historias fueron idénticas. He estado en contacto con un miembro de este grupo y he podido obtener pequeñas partes del libro próximo a salir.

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Películas malditas

Existe un numeroso grupo de películas catalogadas como “malditas”, aquellas en las que se dan una serie de circunstancias que propician hechos terribles que marcan para siempre lo que debería ser un tiempo de ocio, a saber: fallecimientos inesperados, asesinatos, largas y penosas enfermedades, sustos, accidentes…

A continuación se resumen un grupo reducido de ellas, sólo las que concentran un mayor número de sucesos tristes y/o terribles, pero hay muchas más.

POLTERGEIST.

Peliculas malditas (8)

Tal vez la más conocida por todos dentro de esta categoría maldita. Está en conocimiento de muchos que la pequeña y adorable Carol Anne (si, la que debía ir hacia la luz), interpretada por Heather Michele O’Rourk falleció a los 12 años de edad, durante el rodaje de la tercera entrega por los padecimientos de una larga enfermedad de nacimiento que, casualmente, es muy común: la enfermedad de Crohn. Ésta le produjo una gravísima oclusión intestinal que le provocó un paro cardíaco y un shock séptico. Por otro lado, tenemos a la hermana mayor de Carol Anne, Danna (interpretada por Dominique Dunne), que también falleció, pero esta vez no por enfermedad sino asesinada por su ex novio, un joven con problemas psicológicos que no superó que le abandonara y decidió estrangularla cuando ésta contaba con sólo 22 añitos de edad.

También el actor Will Sampson, que interpretaba al chamán de la segunda entrega, falleció durante un transplante de corazón y riñón a causa de un agresivo y rápido cáncer que desarrollo durante el rodaje. Y por último, el maléfico sacerdote Kane, interpretado por Julian Beck, que falleció también al finalizar el rodaje de la segunda entrega por cáncer. Como curiosidad, diré que en la segunda entrega se utilizaron esqueletos reales en algunas escenas, lo que puede aclarar que alguien en el más allá estuviese un poquito enojado y propiciara los fatales desenlaces. El caso es que la productora decidió realizar un exorcismo del set de rodaje antes de la tercera entrega.

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El anticuario

El anticuario

Don Ramón era un señor de edad avanzada que hasta hace algún tiempo vendía muebles antiguos en el barrio de La Lagunilla. Conseguía sus muebles en pueblitos y reparaba algunas piezas para venderlas; también reparaba muebles para los dueños originales. Entre semana trabajaba en su taller de la ciudad de México y los sábados y domingos vendía en su puesto.

En cierta ocasión llegó una ancianita y le dijo que tenía algunas antigüedades que quería le restauraran. Don Ramón aceptó visitarla para hacer un presupuesto y días después se presentó en una antigua casa en la colonia Roma. Valúo los muebles de la señora e hizo un presupuesto para lo que debía repararse. La señora dijo que no podía pagar esa cantidad, pero que en la parte alta de la casa tenía un ropero muy valioso con el cual podría cubrir el precio de sus servicios. Al anticuario no le agradó la idea de trabajar sin recibir dinero, pero sintió pena por la mujer y accedió a ver el valioso mueble. Don Ramón quedó muy sorprendido. Era un ropero de estilo barroco, de dos metros de alto, con adornos en hoja de oro y manijas de oro. Al frente tenía dos puertas adornadas con dos grandes lunas de buena calidad. El ropero se hallaba en buen estado y no tendría que hacerle grandes arreglos. Realizaría un buen negocio, o almenos eso creyó don Ramón. Durante el resto de la semana diariamente trabajó en la casa de la viejita. Le urgía terminar el trabajo para llevarse el ropero y venderlo el domingo siguiente.

Me platicó don Ramón que cada vez que iba a la vieja casa comenzaba con una picazón en todo el cuerpo, sentía mucho frío y percibía un olor como de ropa vieja, de humedad. No le dio importancia a esos detalles; se los explicaba como una posible alergia a los gatos que, suponía, habitaban en la casa de la señora, pues aunque nunca los había visto, sí los había escuchado maullar. Terminó el trabajo un jueves y al día siguiente llegó con su camionetita de carga para llevarse el mueble. La señora lo esperaba.

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