¿Lo sabía…? (Part. III)

Mucha gente piensa que en caso de extremo peligro, los alacranes se suicidan auto inyectándose su propio veneno. Esto es imposible, ya que son totalmente inmunes a su propia ponzoña y a la de los otros de su misma especie.

Se dice que en la Isla Tortuga, al norte de Haití, el pirata Francois L’olonnais, «El Olonés«, escondió su tesoro en estas cuevas: 45 barriles llenos de monedas de oro y 35 cofres con joyas preciosas. Hoy es un sitio turístico y la gente busca el tesoro sin poder hallarlo.

Uno de los mayores organismos vivos son las colonias de hongos Armillaria, que pueden abarcar varias hectáreas de bosques canadienses y tener más de 50O millones de hongos. En las noches emiten una leve luz fosforescente.

Según la mitología griega, en el Estadio de Afrodita los dioses Hermes y Afrodita cohabitaron y de esa unión nació Hermafrodita, un hijo que tenía ambos sexos en su cuerpo.

En Nuevo México un centro comercial compró un terreno pero no pudo adquirir la propiedad de un tal Smith, y como no pudo desaloja legalmente, lo aisló completamente. Smith ganó un juicio y la empresa le hizo un puente hacia tierra firme.

En las playas europeas, estadounidenses y niponas los alumnos de las escuelas toman clases de qué hacer en caso de un Tsunami. Suena la alarma y se dirigen en orden a los refugios o los lugares altos. Esto lo hicieron en el pasado tsunami de Japón.

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Los mitos de la menstruación

Desde una perspectiva etnográfica, en la historia de la humanidad la sangre menstrual se reconoce como un veneno, una impureza capaz de aniquilar. Por años, incluso, la ciencia formal habló de la menotoxina, la sustancia tóxica existente en la sangre y secreciones vaginales durante la menstruación. Aún aparece en ciertos diccionarios médicos. En 1952 la comunidad científica se alarmó luego de los estudios de George y Olive Smith, de la Universidad de Harvard -a quienes se les imputa haber acuñado el término-, cuando tras inyectar a varios animales con sangre menstrual éstos murieron, y concluyeron que las creencias folclóricas de diversos pueblos eran ciertas: el fluido era un poderoso exterminador. Más tarde, múltiples investigaciones han desmentido esto. Lo cierto es que por siglos hubo mujeres que pasaron las de Caín mes a mes.

  • EN DIVERSOS CLANES de la edad antigua, cuando una mujer comenzaba a sangrar era subida a las copas de los árboles, se colocaban sobre un cajón hecho de hojas o se enterraban hasta la cintura. Todo por temor a que alguna gota de su sangre contagiara a la tierra, marchitándola -perdiéndose las cosechas-, o ésta se expusiera al sol y su impureza afectara al cielo y las lluvias.
  • LOS FALASHAS O judíos de origen etiope colocan a sus mujeres menstruantes en ‘casas de sangre’, en las que son reclutadas durante siete días hasta que esa etapa de impureza demoníaca desaparece. Así, además, evitan que los humores que desprenden los exciten y tengan relaciones que dejaran en sus penes el veneno.
  • LOS CHIRIGUANAS de los Andes aislaban a las niñas en el momento de su primera regla y durante un año en habitáculos en los que no podían hablar con nadie y permanecían de cara a la pared. Periodo en el que consideraban que podían salir sin infectar a nadie.
  • LOS INDIOS MONDURUCUS de Brasil encerraban a las mujeres durante ‘sus días’ en una celda especial dentro de su cabaña menstrual, y todo el pueblo podía acudir a arrancarles el cabello.
  • DIVERSAS TRIBUS DE Camerún pintaban de rojo el cuerpo de las mujeres en regla y las hacinaban en una choza oscura, donde eran alimentadas por medio de un canal hecho con el hueso del ala de un águila de cabeza blanca.
  • LAS INDIAS THLINKET y koniaks, de Alaska, y las wafiomi, de África, permanecían un año en cuarentena menstrual en sus casas.
  • LOS OT-DANOMS, de Borneo, hasta la fecha encierran durante siete años a las chicas a partir de su primera regla. En este lapso se le considera muerta, pero al salir se reconoce renacida, purificada y digna de ser esposa.
  • LOS HOMBRES ZULÚES, de la provincia de KwaZulu-Natal, en Sudafrica, son apaleados si tocan, aunque sea la mano, a una mujer que menstrua

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Animales y plantas

El animal más veloz de la Tierra es el cheetah, que puede alcanzar velocidades de más de 100 km/h en terreno llano, aunque sólo hasta una distancia de 550 m. Se han observado berrendos (una especie de antílope americano) desplazándose a 56km/h durante 6 km. Los mamíferos más pequeños son los colibríes enanos zumbadores una …

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