Petrus Gonsalvus: la inspiración de “La bella y la bestia”

La historia de La bella y la bestia guarda ciertas similitudes con la de Petrus Gonsalvus, un hombre de apariencia peculiar que perteneció a la corte real francesa y terminó casándose con Lady Catherine. Alrededor del mundo, los historiadores han compilado aproximadamente 23 variaciones de la popular historia de La bella y la bestia, aunadas a las 162 versiones del arquetípico “historia del novio animal”.

Petrus gonsalvus o pedro gonzales personaje
Retrato de Petrus Gonsalvus o Pedro González.

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Stubbe Peeter

hombre lobo aleman

En un pueblo de Bedburg, Colonia, Alta Alemania; nace y crece Stubbe Peeter quien desde su adolescencia mostró actitudes malignas. Practicaba artes perversas desde la tierna edad de doce años hasta que murió. Todo ese tiempo disfruto en hábitos abominables de magia, nigromancia y hechicería, tuvo relaciones con espíritus infernales y demonios. Sin preocuparse por la salvación, se entrego en cuerpo y alma al diablo para tener una vida llena de placeres carnales. El no pidió al diablo riquezas o poder. Su mente era cruel y sangrienta, el deseaba satisfacer su maldad agrediendo a hombres, mujeres y niños convertido en algún animal. Esto le permitiría vivir sin el temor de ser reconocido.

El demonio pudo reconocer que Stubbe Peeter era un instrumento para destruir y dañar, le obsequio un cinturón que al colocárselo lo cambiaría en un lobo voraz. Una gran bestia y poderosa, sus ojos despedían por la noche chispas igual que las brazas. Tenía un cuerpo robusto, boca grande y amplia que mostraba dientes crueles y filosos. Al quitarse el cinturón, las garras se convertían en manos y recuperaba su forma humana.

Stubbe Peeter estaba feliz. Esta forma satisfacía su capricho y era de una naturaleza cruel y sangrienta. El regalo diabólico no le estorbaba pues era pequeño y se ocultaba con facilidad. Comenzó con sus crímenes, pues todo aquel que le desagradaba recibía sus ataques. Salía de la ciudad el hechicero, se transformaba en lobo y los atacaba, les abría la garganta y destrozaba el cuerpo.

Pronto comenzó a gustarle la sangre humana y sus ataques se volvieron su mayor placer. En muchas ocasiones paseaba por las calles y recibía el saludo de los amigos y familiares de aquellos que asesinaba con tanta crueldad y nadie sospechaba la verdad.

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Mitos de México colonial

Causa de muerte (tradición otomí).

La tradición otomí supone dos causas de muerte: la natural y la sobrenatural. La primera obedece a alguna enfermedad, mientras que la segunda es causada por una caída a un río, a un pozo, a quemarse en fuego o a ser asesinado con algún objeto o arma punzocortante.

Sin embargo, la muerte sobrenatural en los adultos también supone obedecer a brujería realizada a través de individuos que sabían hacer daño. Estos brujos podían ser hombres o mujeres. En los recién nacidos, una muerte sobrenatural se debía al famoso «chupete de la bruja», el cual, generalmente, se ensañaba con los neonatos sin bautizar. También se tenía conocimiento de otro tipo de muerte sobrenatural provocada por el nagual, que, de acuerdo con el mito, se transformaba en algún animal, que podía ser lagartija, guajolote, perro, etc., para conseguir su fin: alimentarse.

En aquellos tiempos se acostumbraba contrarrestar los efectos de estos seres malignos colocando en lugares estratégicos de la vivienda y cerca de la cabecera del infante agua bendita y oraciones impresas, objetos que muchas veces resultaban insufucientes para detener la acción.

Cuando los clérigos se dieron cuenta de esta situación , intentaron convencer a los indígenas de que la muerte no era provocada por una bruja, sino que más bien era un designio del Señor, interponiendo con esto el pensamiento cristiano de decir que quien se porte bien en este mundo alcanzará el trono de La justicia.

Ante la incertidumbre, los otomíes aceptaron la creencia de que las almas buenas se iban al cielo, mientras que las que habían pecado tanto en pensamiento como en acción, librarían batallas en el infierno. Sin embargo, eso no ayudó a que las muertes de los recién nacidos cesaran, por lo que en la población persistía la idea de que siendo niños cómo era posible que pudieran tener pecados, así que con tanta contradicción perduró el mito de las muertes a causa de las brujas.

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