Una historia de amor sin final feliz

Katie Kirkpatrick, de 21 años se olvidó del cáncer para celebrar el día más feliz de su vida. Katie ha decidió hacer a un lado el cáncer que le obstruía los pulmones y decidió que lo único que importaba ese día era lo que dictara su corazón. La respiración era difícil, tuvo que utilizar el oxígeno. El dolor en la espalda era tan intenso que ni la morfina lograba aliviarlo. Sus órganos estaban al borde del colapso pero nada de eso le impidió casarse con Nick Godwin, de 23 años, quien estaba enamorado de Katie desde el noveno grado.

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