20 Historias de terror en dos oraciones

En las siguientes oraciones encontrarás una buena historia de terror. Aunque, generalmente, un buen relato de terror depende de la dedicación que pone el autor para aumentar la tensión en la mente del lector hasta ese momento final donde sucede lo más espeluznante, también es posible que relatos brevísimos nos pongan los pelos de punta. Si no tienes tiempo para leer extensas historias de terror, aquí te resumimos varias en apenas dos oraciones.

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Creepypasta: EL #205

Esta historia no trata de rituales satánicos ni de apariciones fantasmagóricas, simplemente de una sospecha que me carcome desde el inicio de la primavera.

casa embrujada

El diciembre pasado decidí vivir con mi papá –como es común en esta época, mis padres son divorciados-, y cuando por fin encontramos un departamento cercano a mi universidad y a su trabajo, nos mudamos.

Es un edificio de departamentos con el #205 que trataré de describir: después del zaguán café se observa un pasillo empedrado que bordea el edificio y es ocupado como garaje. Como este espacio tiene forma de “L”, uno se pregunta qué hay en el segmento corto. Y Jorge, el dueño del departamento que alquilamos, nos comentó que se trataba de la zona común. También es empedrada y en una esquina hay una parrilla oxidada por las lluvias y los años. Cuando nos mudamos, uno de los vecinos tendía ahí su ropa.

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Creepypasta: Las dos liebres

¿Te gustan los juegos? ¿Qué opinas de jugar con las almas de otra dimensión? Existe una leyenda que se ha extendido por el interior de Europa y acabó por cruzar el océano… ¿Será verdad? Juzga por ti mismo.

gemelas

Hace mucho tiempo, en un país del interior europeo, existían dos niñas. Hermanas gemelas, nacidas en una nublada noche sin luna. Por el hecho de ser idénticas, sus padres acostumbraban a vestirlas también con ropa de modelo idéntico, pero de colores diferentes: una de ellas utilizaba combinaciones en tonos de rosa y rojo, mientras que la otra niña solía vestir ropa en tonos de negro y gris, el único color que tenían en común era el blanco.

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Una Noche Terrible – Antón Chejov

La palidez de Iván Petrovich Panijidin fue amortiguada por la luz emitida por la lámpara, con emoción empezó a narrar:

rostro terror

–La Navidad de 1883, fue envuelta por la niebla obscura y densa. Yo asistí a una sesión espiritista en casa de un amigo (descanse en paz). Regrese muy avanzada la noche. Anduve a tientas pues los callejones, no sé porque, estaban a oscuras. En esa época vivía en Moscú, era la casa de un funcionario de apellido Trupov, en un sitio apartado de Arbat.

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Pinocho, la maldición del muñeco de madera

Geppetto era un viejo viudo y solitario. Después de la repentina partida de su esposa, se había arrojado a los brazos del libertinaje, bebiendo en compañía de prostitutas y vagabundos, en uno de los lados más oscuros de la pequeña ciudad.

Cierta mañana despertó en uno de sus peores días, tirado sobre el sucio piso de su taller. Pasaba por un dolor de cabeza insoportable y sus ropas se encontraban cubiertas de vómito y orina. Fue entonces cuando se dio cuenta de la decadencia a la que había llegado. Geppetto se miró al espejo y se preguntó:

Pinocho

– ¿Todo esto para qué, Geppetto? Una vida de exageraciones sellada por la vejez, la decadencia, la vergüenza, la miseria y la desgracia…

Fue entonces que decidió abandonar su conducta libertina y se dedicó hasta los extremos a la confección de sus muñecos de madera.

Pero no pasó mucho para que Geppetto descubriera el motivo de su entrada triunfal en el alcoholismo. Después de la muerte de su esposa, no hubo nada más en su triste vida. En el alcoholismo descubrió un mundo nuevo y latente, y ahora que él mismo se había privado de esa adicción, ¿qué iba a hacer con su vida?

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