Monumentos abandonados en Yugoslavia

Monumentos abandonados Yugoslavia (19)

Estas estructuras fueron encargadas por el presidente fundador Yugoslavo Josip Broz Tito entre las décadas de los 60s y los 70s, conmemoran los sitios donde las batallas de la Segunda Guerra mundial tuvieron lugar (como Tjentište, Kozara y Kadinjača), o donde fueron ubicados los campos de concentración (cómo el de Jasenovac y Niš).

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Historia curiosa y extraordinaria

En el siglo XVII, la mayoría de los médicos sostenían que a los promiscuos se les ponía la nariz roja, padecían gota crónica, alopecia y, a los más viciosos, hasta les salía una joroba.

Los principios de la actual calefacción central hay que buscarlos en los antiguos romanos, inventores del hipocausto: tubos de barro cocido en las paredes que distribuían por toda la casa el aire caliente a partir del fuego de leña que ardía en el sótano.

En la Europa del siglo XVIII comenzó a utilizarse el vapor conducido a través de tuberías para calentar las casas de los ricos, pero el aire se resecaba y el olor a polvo quemado era insoportable. Ya en 1880 comenzó a calentarse agua en lugar de aire a través de los actuales radiadores.

30 siclos de plata –unos 1.200g- es lo que supuestamente cobró Judas por delatar a Cristo. Era un cifra pequeña, similar a la indemnización por dejar inútil a un esclavo.

Era famosa la rivalidad entre el pintor Giotto di Bondone y el poeta, también italiano, Dante Alighieri. En una ocasión, y después de que Giotto le presentara a sus hijos al poeta, éste no tuvo otra ocurrencia que preguntarle: “¿Cómo es que hacéis unas figuras tan hermosas para los demás y, sin embargo, las vuestras propias son tan deformes?” A lo que el pintor respondió: “Es que las figuras de los demás las hago de día”.

La imagen de un espectro vagando por el mundo vestido con una sábana y cadenas se popularizó en la Edad Media aunque los espíritus no siempre tuvieron ese look; en las antiguas culturas el alma de los muertos tomaba formas muy distintas. Fue a partir del siglo XIII cuando se generalizó la idea de que los fantasmas son reproducciones exactas del cuerpo en el entierro, hasta el punto de conservar el vestuario de ese momento. Así la típica sábana tiene su origen en los sudarios, lienzos de lino o algodón blanco con los que antiguamente se envolvían los cadáveres.

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