Sturmabteilung (SA), el grupo de choque de Hitler

La Sturmabteilung o SA, literalmente “Unidad Tormenta”, estuvo integrada por tropa especializada en la época de la Alemania imperial al menos hasta la llegada de Hitler al poder, pues el Führer la integró y utilizó para intimidar a la oposición política. Se trataba, principalmente, de soldados veteranos desempleados y frustrados que integraron un ejército extraoficial de amedrentadores bajo el nombre de Sturmabteilung, encargado de realizar el trabajo sucio para el partido nazi.

Hitler en 1928

Adolf Hitler en 1928

Sin lugar a dudas, si la Sturmabteilung no hubiera desplegado todas sus tácticas de intimidación, el ascenso de Hitler al poder hubiera sido mucho más complicado. Aunque estos méritos no sirvieron de mucho cuando, más tarde, el grupo probaría ser completamente prescindible para Adolf Hitler y sus deseos de poder.

Ascenso del fascismo en Alemania.

Tras la Primera Guerra Mundial, en Alemania reinó una pesada atmósfera de resentimiento y desesperación. Las demandas impuestas en el Tratado de Versalles obstaculizaron cualquier intento de desarrollo en el país, además que fueron obligados a indemnizar a sus rivales por los daños causados durante el conflicto. Peor aún, aquel ejército que alguna vez figuró como orgullo de los alemanes, fue limitado a 100 mil elementos como forma de garantizar que la poderosa máquina de guerra alemana jamás volviera a funcionar.

la SA arresta a comunistas en berlin

La Sturmabteilung arrestando comunistas en Berlín.

Como era de esperarse, diversas fuerzas externas intentaron capitalizar la disidencia en el país, especialmente el comunismo, influenciado por la revolución en Rusia, y el fascismo, inspirado por las acciones de Benito Mussolini en Italia. En la época de la República de Weimar, las fricciones entre dichas facciones a menudo terminaban en altercados públicos.

En el año de 1921, Adolf Hitler emprendió formalmente la organización de matones de la derecha con individuos que habían estado peleando en las calles, creando una entidad paramilitar denominada Sturmabteiling (SA), cuya traducción literal al español es “Unidad Tormenta”.

Putsch de la Cervecería.

Coloquialmente los conocían como “Camisas marrones”, debido a que portaban uniformes muy parecidos a los de la organización fascista italiana denominada “Camisas negras”. Las filas de la SA estaban compuestas principalmente por soldados frustrados que tenían prohibido ingresar al ejército para engrosar las fuerzas armadas de Alemania, que terminaron convertidos en soldados de asalto tras laborar como guardaespaldas de los nazis y amedrentadores contra la oposición.

1923 Putsch

Röhm, a la derecha de Hitler, tras la sentencia por el fallido golpe de estado.

Sin embargo, la Sturmabteiling tuvo que disolverse temporalmente tras un fallido golpe de estado conocido como “Putsch de la Cervecería”, que buscaba asumir el control del gobierno bávaro en Alemania. Las autoridades de la época actuaron con mano dura contra el grupo paramilitar y enviaron a Hitler a la cárcel en 1923. Pero el destino terminó conspirando a favor de los fascistas, y con la llegada de la Gran Depresión estos matones tuvieron una oportunidad inigualable.

Aquella recesión económica fue todavía más grave para Alemania, aún encadenada a las demandas del Tratado de Versalles. A medida que crecía el desempleo y los hombres luchaban por alimentar a sus familias, destinando cada vez menos dinero a las costosas indemnizaciones, de repente los discursos de Hitler empezaron a cobrar sentido para las masas. Y la Sturmabteilung se convirtió en una alternativa viable para todos esos desempleados llenos de amargura.

Ernst Röhm: amigo íntimo de Hitler y comandante de la Sturmabteilung.

Ernst Röhm fue nombrado por Hitler como jefe de la SA en 1931. Röhm era el auténtico fanático del partido nazi que se hizo miembro prácticamente desde su fundación como el Partido de los Trabajadores de Alemania, en 1919. Ernst Röhm también fue íntimo amigo de Hitler y, se dice, que la única persona a la que el Führer tuteaba. A cambio, Röhm tenía el privilegio de dirigirse al dictador por su nombre.

Ernst Röhm y Hitler

Röhm y Hitler

Una década después del fallido Putsch de la Cervecería, bajo la conducción de Röhm, la Sturmabteilung ya contaba con casi dos millones de miembros activos. Las filas de la SA superaban veinte veces en número al ejército permanente de Alemania y empezaban a inquietar a las cúpulas más altas de la nación.

Paul von Hindenburg, el último presidente de la República de Weimar, guardaba la esperanza de poder controlar a Hitler y su cada vez mayor grupo de simpatizantes, por lo que en 1933 terminó nombrándolo canciller. Las consecuencias de este error de cálculo eran inimaginables. Por otro lado, Röhm y los miembros más radicales de la SA creyeron que su situación no evolucionaba con la debida premura, por lo que presionaron a Hitler para que se apoderara del país entero.

antisemitismo en alemania

Miembro de la Sturmabteilung previene a los transeúntes de ingresar a una tienda judía.

El grupo establecido de políticos conservadores, incluido el propio von Hindenburg, y los altos mandos del ejército alemán consideraban que la SA no era más que un grupo de matones, y no lo vieron como potencial amenaza para el frágil estado de derecho que gobernaba a la república. Para 1934, los líderes radicales de la SA terminaron hartándose y dieron un ultimátum a Hitler: otorgaba poder y control a la Sturmabteilung o perpetrarían un golpe de estado y lo expulsarían completamente del poder.

La Noche de los cuchillos largos.

Hitler era un hombre extremadamente astuto, y sabía muy bien que jamás llegaría a consolidarse como líder de Alemania si no estaba respaldado por el ejército. Además, se dio cuenta que la Sturmabteilung era una organización cada vez más inútil y su objetivo principal, el de intimidar a la oposición, se hacía cada vez más innecesario a medida que más personas apoyaban el mando de Hitler. Así, decidió traicionar a sus simpatizantes más radicales interponiendo sus propios intereses.

Personajes como Goebbels, Göring, Hess, Himmler y Heydrich, que figuraron como funcionarios nazis de alto rango, estaban ansiosos por deshacerse de Röhm para seguir escalando posiciones en el partido. Por eso hicieron hasta lo imposible para demostrarle a Hitler que su amigo más íntimo planeaba traicionarlo y arrebatarle el poder, todo con el aval de los millones de soldados que conformaban la Sturmabteilung.

sa en berlin 1932

El fin de Röhm.

El 30 de junio de 1934, Hitler dio la orden que la SS, los “soldados políticos” del partido nazi, ejecutaran una “purga de sangre” en la Sturmabteilung. Durante un episodio que sería conocido como la “Noche de los cuchillos largos”, los líderes de la SA que se habían reunido para un banquete en el Hotel Hanselbauer, en Bad Wiessee, fueron arrestados y enviados al paredón de fusilamiento en una prisión de Munich.

A otros fueron los sacaron las camas y fusilados a sangre fría, incluso con esposas y familia. La determinación de Hitler para convertirse en dictador de Alemania no tenía límites éticos o morales cuando se trataba de eliminar cualquier amenaza. A Röhm lo llevaron a una celda de la prisión y lo mataron con una pistola. Oficialmente, la Noche de los cuchillos largos dejó 85 muertos, pero se cree que el número real pudo alcanzar los 400. Paul von Hindenburg murió un mes después y Hitler se hizo con el control absoluto de Alemania.

sturmabteilung saludo nazi

Continuación de la Sturmabteilung.

La Sturmabteilung siguió cometiendo actos violentos, especialmente contra los judíos, y fue responsable de la muerte de casi un centenar de judíos alemanes y la destrucción de decenas de establecimientos comerciales en lo que se conoció como Kristallnacht, o la Noche de los cristales rotos.

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