Ratones mueven la cabeza al ritmo de la música

La habilidad para sincronizar el movimiento de nuestro cuerpo con el ritmo de la música es producto de la evolución. Una habilidad innata que los humanos integramos a nuestros genes hace mucho tiempo. Hasta hace poco se creía que era un don exclusivo de nuestra especie. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que los ratones también pueden moverse con ritmo.

Ratones mueven la cabeza al ritmo de la música

Publicada el pasado 11 de noviembre en la revista Science Advances, el estudio señala que el ritmo idóneo para balancear la cabeza depende de la constante de tiempo en el cerebro. En otras palabras, de la cadencia con que el sistema nervioso responde a un estimulo externo. Y como esta cadencia guarda similitudes en muchas especies, es probable que la habilidad rítmica en el reino animal esté mucho más presente de lo que suponíamos.

Es bien sabido que algunos animales tienen la capacidad para reaccionar al sonido y emitir sonidos rítmicos, como lo loros. Sin embargo, este mecanismo en las aves está lejos de alcanzar la complejidad de los procesos neuronales y motrices que nos permiten identificar un ritmo y crear música.

Los ratones «sienten» la música.

En un experimento conducido por científicos de la Universidad de Tokio, se expuso a 20 voluntarios humanos y 10 ratones a una canción en específico. Es importante tener en cuenta que ninguno de los participantes recibió entrenamiento previo o fue expuesto a esta música. A los roedores se les instalaron pequeños acelerómetros inalámbricos, dispositivos que permitieron medir el movimiento de sus cabezas.

Por otro lado, los humanos portaban los mismos acelerómetros en auriculares especiales. Reprodujeron diversos fragmentos de un minuto de múltiples canciones, incluida Sonata para dos pianos en re mayor, de Mozart, en cuatro diferentes tempos: 400%, 200%, 100% y 75% de la velocidad normal de la pieza. Originalmente, esta composición de Mozart presenta un tempo de 132 pulsaciones por minuto (PPM).

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Según el análisis de la información recolectada por los acelerómetros, los ratones afinaron la sincronización con el ritmo de la canción en el rango de las 120 y 140 PPM. Curiosamente, en los humanos se observó que la sincronización se hacía más evidente en el mismo rango. Tanto humanos como ratones empezaron a sacudir la cabeza bajo el mismo ritmo. Y la intensidad del movimiento disminuía conforme se aumentaba el tempo de la pieza.

Intrincado mecanismo cerebral.

Hirokazu Takahashi, un científico japonés que estudia la actividad eléctrica cerebral y la corteza auditiva de los ratones desde hace muchos años, explica que sus colegas ajustaron los datos de actividad neuronal a un modelo matemático. Así, el equipo concluyó que el desempeño previsto de pulsaciones acontece cuando el intervalo promedio entre estímulos se aproxima a los 200 milisegundos. Estadísticamente, este intervalo predomina en la música clásica.

Entonces, los investigadores deducen que la propiedad de adaptación presente en nuestro cerebro también es la base de la percepción y creación de la música. “Ahora, me gustaría revelar cómo otras propiedades musicales, como la melodía y harmonía, se relacionan con la dinámica cerebral”, expresa Takahashi.

“Además, me interesa conocer cómo, por qué y cuáles son los mecanismos del cerebro que producen los campos culturales humanos, como la ciencia, música, bellas artes, tecnología y religión”, agrega el investigador japonés. Takahashi no tiene reparo en confesar que busca entender estos mecanismos cerebrales para desarrollar la próxima generación de Inteligencia Artificial.

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