Psicólogo vendió “polvo suicida” a más de 100 pacientes

Wim van Dijk es un psicólogo neerlandés al que no le preocupa una eventual estancia en prisión. Según sus propias palabras, facilitó la adquisición de un «polvo suicida» a más de un centenar de pacientes. El objetivo del psicólogo es colocar el tema de la muerte asistida o eutanasia en el centro de un debate en Países Bajos. Asegura estar consciente de las consecuencias y no temer la acción de la justicia.

muerte asistida(1)

«Tengo plena conciencia de lo que podría suceder al divulgar mi historia. No me importa», mencionó el psicólogo de 78 años de edad en una entrevista. «Busco provocar un revuelo social tan grande que al poder judicial le resulte imposible de ignorar. No me interesa saber si me detendrán o llevarán a prisión. Solo quiero que se haga algo». Según algunos medios, el psicólogo podría pasar hasta tres años en prisión si se demuestra su participación en estos casos de eutanasia.

Y es que la legislación de Países Bajos solo autoriza la muerte asistida cuando existe una «solicitud voluntaria y expresa». Además, debe tratarse de un caso donde «el sufrimiento es insoportable y sin perspectiva de mejoría o tratamiento alternativo». En The Guardian señalan que este psicólogo forma parte de la Coöperatie Laatste Wil, un grupo investigado por autoridades locales que impulsa una legislación más flexible sobre la eutanasia.

Algunos informes sugieren que los miembros de esta organización adquirieron un fármaco letal conocido como Agente X. Van Dijk confesó que retuvo a los participantes de estas reuniones para ofrecerles un polvo suicida a cambio de 50 €. «Cuidadosamente, ofrecí a las personas que deseaban mantener control sobre el fin de su propia vida un medio para acabar con ella cuando así lo decidieran», dijo. «No soy más que un proveedor. Proporcioné el Agente X a más de 100 personas», señaló en la misma ocasión.

Artículos relacionados:

Últimas Entradas:

3 comentarios en «Psicólogo vendió “polvo suicida” a más de 100 pacientes»

  1. «Cuidadosamente, ofrecí a las personas que [tenían 50 euros para pagarme y que] deseaban mantener control sobre el fin de su propia vida un medio para acabar con ella cuando así lo decidieran»

    Un favor pagado no es una favor, es comercio.

    Un error de estas personas es que no toman en cuenta que en cierto estado mental la gente toma decisiones que normalmente no haría y para la muerte no hay vuelta atrás.

    Responder

Deja un comentario