Mujeres dominaban la industria cervecera, pero las acusaron de brujería

Existió una época donde las mujeres dominaban la industria cervecera. Pero, todo cambió a consecuencia de un rumor mal intencionado: los cerveceros empezaron a acusarlas de brujería. Por si fuera poco, afirmaban que utilizaban los mismos calderos donde se producía la bebida para crear pociones mágicas.

brujas, mujeres y cerveza(1)

Laken Brooks, quien hace un doctorado en inglés por la Universidad de Florida, explica que hasta el siglo XVI, la producción de cerveza era un trabajo realizado esencialmente por mujeres. Al menos hasta una campaña de difamación que acusaba a las cerveceras de practicar la brujería.

En esos tiempos, la cerveza formaba parte de la canasta básica para la mayoría de familias en Inglaterra y otros países europeos. Además de ser barata, la bebida era una fuente importante de nutrientes, especialmente carbohidratos y proteínas. Era un elemento tan común en la dieta diaria, que fermentar la cerveza era parte de las tareas domésticas habituales para las mujeres.

Por supuesto, no faltaron las emprendedoras que aprovecharon su habilidad para llevar el producto a otro nivel y comercializarlo. Solteras y viudas capitalizaban sus conocimientos sobre fermentación para hacer un poco de dinero extra, mientras las amas de casa colaboraban con sus esposos para administrar el negocio.

Las cerveceras acusadas de brujería.

Si en esa época se visitaba un mercado en Inglaterra, probablemente se vería a una mujer junto a un enorme caldero con un sombrero alto y puntiagudo sobre la cabeza. No se trataba de brujas, eran simples cerveceras. Brooks señala que las comerciantes llevaban estos sombreros extravagantes para que sus clientes las observarán a la distancia o en medio de una multitud, cuando el mercado se abarrotaba. Los calderos hacían las veces de contenedores para transportar la cerveza.

mujer cervecera del siglo XV

Algunos historiadores argumentan que el estereotipo visual asociado a las brujas se originó con estas mujeres que trabajaban como maestras cerveceras. La Reforma Protestante, un movimiento religioso del siglo XVI que instauró normas de género más severas y condenó la hechicería, resultó contraproducente para las cerveceras.

Los cerveceros aprovecharon la situación para eliminar a la competencia. Empezaron a divulgar rumores de que aquellas mujeres que producían cerveza practicaban la hechicería. Aseguraban que en los enormes calderos donde almacenaban la bebida también fabricaban brebajes mágicos.

Los rumores crecieron como el fuego sobre un montón de yesca. Para ese momento ser acusado de brujería implicar, como mínimo, un proceso judicial. Y en el peor de los casos, la sentencia de muerte. ¿Entonces, porqué arriesgarse por algo que podía costarte la vida? Las mujeres simplemente abandonaron la industria cervecera, y el dominio masculino se mantiene hasta nuestros días. En la actualidad, las diez mayores cerveceras del mundo están en manos de hombres.

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