Miasis, pongámonos asquerosos

Un gusano que se alimenta de carne viva humana, y en ocasiones de la carne de cadáveres. Todo comienza con una diminuta herida, puede ser tan pequeña como una mordida de garrapata, pero no importa, es todo lo que la Cochliomyia hominivorax necesita para colocar algunos huevos. Con “algunos” me refiero a cerca de 500 huevecillos.

miasis

Una vez allí se sienten calientes y confortables entre la carne, tanto, que empiezan a alimentarse. Si nadie los incomoda, van cavando hasta que ven la luz del día – del otro lado. Pero si alguien llega a incomodarlos, parecen ir más a prisa.

Y si la mosca no encuentra ninguna herida en la cual depositar los huevos, no importa, siempre tiene un plan B atacando los ojos, boca, nariz y oídos. Sí, los oídos. De hecho la miasis auricular no es algo de lo que haya que preocuparse, sólo significa que los gusanos están comiendo tu oreja, y que se detendrán hasta que alcancen el otro lado, comiendo tu cerebro en el camino. Quizá por eso le hayan dado el nombre de gusano barrenador.

Resumiendo: Sí, ¡te están comiendo vivo!

Se denomina miasis a la enfermedad causada por la invasión del tejido cutáneo por las larvas de moscas, que afectan a diversas especies animales, entre ellas los humanos. Dependiendo de la biología de la mosca que causa esta afección, esta puede ser de dos tipos:

En el primero las larvas invaden los tejidos no necrosados y los tejidos vivos íntegros, desarrollándose a través de estos. Este parasitismo puede comprometer la salud del individuo afectado. Entre este grupo de encuentran insectos como la Callitroga americana y la Oestrus ovis.

En el segundo tipo las larvas invaden únicamente los tejidos que ya fueron afectados anteriormente o que están necrosados, nutriéndose exclusivamente de tejido muerto. Algunas de estas terminan siendo útiles, pues limpian las heridas del sitio con necrosis. En este grupo podemos encontrar a la mosca perteneciente al género Lucilia, que ya ha sido utilizada con anterioridad en terapias. Es muy difícil que los insectos pertenecientes a este grupo inicien la miasis.

La miasis puede ser de dos tipos: cutáneo o de cavidad. La primera son las denominados miasis furunculosas, causadas por la especie de mosca Dermatobia hominis y por la Callitroga americana; estas lesiones se asemejan a los furúnculos. El segundo tipo se subdivide en según la región de las heridas que pueden provocarse en la nariz, el oído, los ojos, la vejiga y los intestinos.

Cuando la miasis es cutánea, se trata aplicando soluciones activas contra los parásitos y que al mismo tiempo, no comprometan la salud del huésped. El objetivo de este tratamiento es que las larvas mueran, o sean expulsadas por las heridas. En seguida se pueden aplicar antisépticos o antibióticos tópicos, además de proteger la herida abierta contra una nueva exposición a las moscas. Cuando la miasis es de cavidad, el tratamiento dependerá de la cavidad parasitada.

La extracción del gusano puede hacerse de varias formas, entre ellas la asfixia del parásito, cortándole el acceso de oxígeno y después hacer una remoción quirúrgica. El gusano debe estar muerto antes de ser removido.

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