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Ley de la Lengua, el increíble pacto entre orcas y pescadores

La localidad de Eden, en New South Wales, Australia, posee el tercer puerto natural más profundo del hemisferio sur y aguas circundantes con un hábitat sumamente rico y diverso. En este punto converge una gran cantidad de vida marina, entre la que podemos encontrar a las ballenas barbadas y, al menos en la época de otoño-invierno, a las infames ballenas asesinas (Orcinus orca). En algún momento de la historia, en estas aguas de Eden, el pueblo pescador indígena de los Yuin estableció una especie de pacto o acuerdo tácito con las orcas, una colaboración que posteriormente sería conocida por los balleneros como la Ley de la lengua.

Puerto en eden australia

Aunque la mayoría de los relatos contemporáneos sobre cómo surgió este inusual “pacto” se han perdido, incluso una filmación de 1910 obra de CB Jenkins y CE Wellings donde se corroboraba con imágenes este comportamiento, todavía existe material suficiente, respaldado por evidencia fotográfica, para que nos hagamos una idea de la forma en que humanos y una particular manada de orcas trabajaron de forma conjunta para cazar ballenas barbadas.

Aunque se conoce muy poco sobre la forma en que se produjo esta colaboración y el impacto que pudo tener sobre la vida de los Yuin, a la llegada de los cazadores europeos en el siglo XIX, las cláusulas de este “contrato” resultaban perfectamente claras: las orcas se encargaban de intimidar y arrinconar a las ballenas barbadas en la Bahía Double, donde los cazadores las sacrificaban con sus arpones. A cambio de la ayuda prestada, los humanos recompensaban a las orcas con ciertas partes de la presa.

Las orcas en Eden, Australia.

¿Te parece un comportamiento inusual? A pesar de su mala fama, las ballenas asesinas son animales extremadamente creativos, inteligentes y sociales que suelen organizarse en manadas grandes, matriarcales y multigeneracionales.

Orca nadando con compañera

Nos parece importante recalcar, dada la naturaleza de esta publicación, que las orcas suelen enseñar a sus crías métodos de caza increíblemente astutos, transmitiendo este conocimiento entre generaciones.

Supuestamente, en algún momento de la historia esta manada se aproximaba para buscar las sobras de los humanos que solían cazar ballenas barbadas cerca del puerto. Y tal vez comprendieron que si colaboraban en la cacería, tendrían más restos a disposición, por lo que empezaron a llevar ballenas barbadas a la costa.

Incluso hay algunos relatos de que en la década de 1860, cuando la familia de Alexander Davidson fundó una estación ballenera en Eden, los europeos desconocían por completo la importancia de las orcas en la actividad pesquera local, y sería el propio Davidson quien lo descubriría al contratar a un pescador Yuin que le explicó el proceso.

Sin embargo, al menos dos décadas antes a este acontecimiento en un diario de Sir Oswald Brierly se daba testimonio de la forma en que operaba la caza de ballenas en esa zona, bueno, al menos Brierly tenía nociones de la propensión de las orcas a atrapar ballenas barbadas. Descubrió que mientras algunos balleneros peleaban con estas ballenas asesinas tras arponear a una ballena barbada, otros les proporcionaban los restos y pronto “recibieron un tratamiento preferencial” por parte de la manada.

Los Davidson y su pacto con las ballenas asesinas.

Una vez que el pequeño imperio del cazador de ballenas escocés Benjamin Boyd quedó a la deriva y abandonó la región, el emprendimiento de la familia Davidson empezó a salir a flote gracias a la colaboración de las orcas.

Ballenero posa para la foto con el viejo tom

Independientemente de que los Davidson fueran justos a la hora de entregar la recompensa a las orcas, existen algunos informes de que estas ballenas asesinas no mostraban interés por colaborar con otros balleneros que se mantenían en la zona, principalmente porque fueron implementando arpones de cañón y armas explosivas similares.

En contraparte, los Davidson llevaban a cabo la cacería con arpones tradicionales y llegaron a reverenciar a las orcas de la misma forma que lo hicieron los nativos en el pasado, a través de acciones que supuestamente les merecieron la confianza de las orcas.

Independientemente de la veracidad de esto último, con el tiempo el sistema se fue refinando haciendo que la vida de los Davidson se tornara relativamente fácil. En la desembocadura de la bahía Twofold esta manada de orcas, como si fueran perros de pastoreo, encapsulaban a cualquier ballena barbada que localizaban cerca de la costa.

Humanos y orcas colaboran para cazar ballenas.

Una vez que la manada atrapaba a la ballena en el puerto, durante muchos años un macho enorme apodado el “viejo Tomse separaba del grupo para dirigirse a la estación ballenera Davidson donde emergía de forma espectacular a la superficie sacudiendo la cola para llamar la atención de los pescadores, dejándoles saber a los balleneros que la manada había atrapado a una barbada en el puerto y alguien debía ir a arponearla.

Cazando ballenas en eden

Además de mantener a las presas encapsuladas y próximas a la superficie, de acuerdo con un artículo periodístico contemporáneo, supuestamente las orcas también arrastraban el bote de Davidson hacia la presa antes que la competencia pudiera llegar al lugar.

En lo que respecta al “pago” por sus servicios, mientras el cadáver de la ballena barbada permanecía asegurado a la embarcación, los balleneros permitían que las orcas consumieran los labios y la enorme lengua carnosa de la ballena, dejando a los humanos los preciados huesos, la carne más central y la grasa.

Un recompensa atractiva.

Seguramente te estás preguntando porque razón un depredador del calibre de una orca no mataba por su cuenta a la ballena barbada y se quedaba con todo el motín. Si bien es cierto que una manada lo suficientemente grande de ballenas asesinas tiene capacidad para cazar a una especie de mayor tamaño, la tarea es algo complicada.

Una orca macho grande puede llegar a los 10 metros de largo y pesar alrededor de 9 toneladas, mientras que las hembras se aproximan más a los 7 metros y 4 toneladas de peso. Aunque para los estándares marinos este tamaño sigue siendo masivo, cuando se compara, por ejemplo, con una ballena jorobada que puede llegar a los 15 metros de largo y a las 40 toneladas, las cosas se complican.

Otras ballenas barbadas, como la legendaria ballena azul, fácilmente pueden alcanzar los 36 metros y pesar 200 toneladas.

Grupo de ballenas asesinas

Para cazar con éxito a un monstruo de este tamaño, el grupo de orcas debe tener el tamaño suficiente y trabajar de forma coordinada durante largos periodos de tiempo. El método para asesinar a la presa también implica un despliegue de técnicas: mientras algunos se enfocan en impedir que salga a la superficie (poniéndose encima de ella), otros muerden y rasgan el cuerpo.

Al final, entre las lesiones provocadas por las mordidas y la extenuante actividad que requiere escapar de la manada de orcas, la ballena termina seriamente debilitada y eventualmente morirá por las lesiones al no ser capaz de defenderse, o en algún momento simplemente terminará ahogada, aunque sus lesiones no sean algo serio.

Dado que se requiere una gran cantidad de esfuerzo y tiempo, resulta muy extraño ver una manada de orcas cazando a una ballena barbada (aunque frecuentemente atacan a las crías que se separan del grupo).

Por otro lado, si el esfuerzo únicamente implica acorralar a la ballena en determinado lugar y obligarla a salir a la superficie, la tarea exige un gasto de energía mucho menor, por eso vale la pena para la manada tener acceso únicamente a la lengua y partes de la boca después de su muerte.

El viejo Tom.

Como sea, en los albores del siglo XX el miembro más popular de la manada era el “viejo Tom”, responsable por notificar a los balleneros de sus capturas. Y aunque muchos se habían hecho a la idea de que este macho era el líder del grupo, estaban equivocados pues las manadas de orcas generalmente son matriarcales. Se cree que eran dirigidas por una hembra apodada Strange. El viejo Tom se hizo famoso no sólo por su función de comunicador, sino también por sus entrañables travesuras.

Caceria de ballenas barbadas en eden australia

Balleneros colaborando con las orcas.

Jackie Warren, pescador de Eden, relató que ocasionalmente Tom tomaba la línea de anclaje de su embarcación para remolcarla al azar con el único objetivo de divertirse. En otra anécdota, supuestamente Tom disfrutaba colocarse sobre la cuerda entre los cadáveres de las ballenas barbadas y el bote de forma que también lo remolcaran, pues así se ahorraba el esfuerzo de nadar a la par.

En otras acciones más nobles, el viejo Tom nadaba alrededor de los pescadores que caían al agua durante las cacerías. Las personas especulaban que la orca protegía a los seres humanos en estos casos. Dicho comportamiento fue ampliamente expuesto en los artículos de noticias que se realizaban sobre los balleneros, pues existía la creencia de que las ballenas asesinas simplemente comerían a cualquier humano que cayera al agua.

Pero en la actualidad la mayoría cree que estos balleneros decían la verdad, pues resultan excepcionalmente inusuales los casos donde las orcas atacan seres humanos y hasta la fecha no se sabe de un episodio en que una orca salvaje haya matado a una persona (los casos conocidos son con orcas en cautiverio). Por su comportamiento, el viejo Tom era descrito en las publicaciones periodísticas como “parte de la familia”, al grado que George Davidson se hizo popular por haberse dado un baño con el animal.

George davidson sobre el viejo tom septiembre 17, 1930

George Davidson y El viejo Tom.

Fin del contrato.

De acuerdo con los reportes, cuya veracidad no es comprobable, el final de esta cooperación entre humanos y ballenas asesinas inició en el otoño de 1923. Después que el viejo Tom acorralara una pequeña ballena para George Davidson, el pescador divisó la gestación de una tormenta y tomó la decisión de ir directamente a la orilla sin esperar a compartir la recompensa con la orca.

El viejo Tom no avaló esta decisión por lo que la orca y la embarcación motorizada se involucraron en un tira y afloja, una disputa que llegó a su fin cuando Tom perdió varios dientes y terminó soltando la cuerda.

La hija de John Logan, Margaret Brooks, que acompañaba a su padre y a Davidson en la embarcación durante este incidente, relató que cuando Davidson observó el daño que le había provocado en la boca al viejo Tom, exclamó: “Dios mío, ¿qué he hecho?”.

Cuando una orca pierde un diente lo hace de forma definitiva, y los agujeros ocasionalmente suelen infectarse. Además, como le faltaban tantos dientes seguramente la cacería se le habría complicado. Algunos dicen que el viejo Tom murió poco después debido a la inanición.

Muere una leyenda.

Muere el viejo tom

El cadáver del viejo Tom fue descubierto encallado en el puerto.

Pese a esto, aunque sea la versión más común sobre el final del viejo Tom, en honor a la verdad debemos aclarar que la orca no murió “poco después”. De hecho, el viejo Tom vivió 7 siete años más y dejó de existir en 1930 por causas desconocidas.

En cuanto a los daños que sufrió en la dentadura, después de su muerte se supo que perdió varios dientes, pero dada la cantidad de tiempo que logró sobrevivir tras el incidente con Davidson, se deduce que no murió como resultado directo de este evento. Resulta muy probable que el viejo Tom haya muerto por causas relacionadas con su edad, pues algunos informes contemporáneos lo refieren como una orca en la etapa final de su vida.

Cuando se analizaron los restos, aparentemente encontraron que tenía alrededor de 30 años, pero hoy se sabe que el método utilizado en esa época no era nada confiable. En cautiverio, las orcas no suelen pasar de 20 años, mientras que en estado salvaje suelen vivir entre 30 y 50 años, aunque hay casos de ballenas asesinas con más de 100 años de edad. Algunos relatos aseguran que el viejo Tom fue visto en bahía Twofold durante más de 50 años antes de su muerte.

Esqueleto old tom

Esqueleto del viejo Tom en Eden Killer Whale Museum.

Como haya sido, tras la muerte del viejo Tom se dice que la manada de ballenas asesinas jamás retornó a bahía Twofold, aunque no está del todo claro si la muerte del mensajero tuvo que ver con este cambio en el comportamiento del grupo.

En 1923, la manada a la que pertenecía el viejo Tom parecía ya haber reducido drásticamente su tamaño, o al menos muy pocos miembros eran vistos en el puerto. Se especuló que balleneros noruegos habían asesinado a la mayor parte del grupo en la zona, pero esta información jamás fue corroborada.

Para 1930, ya sea porque el resto de la manada decidió dejar de colaborar con los balleneros o porque simplemente fue aniquilado, sin equipos que acorralaran a las ballenas, la muerte del viejo Tom fue el evento que marcó el fin de aquella época donde los Davidson podían cazar ballenas en bahía Twofold sobre pequeñas embarcaciones.

El cadáver del viejo Tom encalló en la costa de Eden, oportunidad que los lugareños aprovecharon para rescatar sus huesos y construir el Eden Killer Whale Museum como su albergue definitivo.

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