Leer a bebés los libros correctos promueve desarrollo cognitivo, revela estudio

Una cantidad cada vez mayor de madres alrededor del mundo se adhiere a la costumbre de leer a sus bebés y, aunque a muchos les parezca una pérdida de tiempo, no faltan los estudios que respaldan la importancia de esta práctica en bebés mayores a 6 meses. Por otro lado, resulta innegable la importancia de la lectura en niños mayores.

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Ahora, una nueva investigación realizada por la Universidad de Florida, en los Estados Unidos, concluye que el texto en estos libros es tan importante como la propia experiencia de lectura.

 

Los beneficios de leer a los bebés.

Además de enriquecer el vocabulario y las habilidades previas a la lectura, así como afinar el desarrollo conceptual, la lectura de libros destinados a los niños más pequeños ayuda al desarrollo cognitivo y lingüístico. Como extra, tenemos que la práctica refuerza los vínculos entre padres e hijos, promoviendo interacciones recíprocas y ofreciendo la oportunidad de pasar tiempo juntos.

Recientemente se encontró que tanto la cantidad como la calidad de lectura en libros durante la infancia promueven el desarrollo del vocabulario, la capacidad de lectura y las posibilidades de desarrollar el talento en el futuro. En palabras más simples, hay una relación directa entre el tiempo que los padres pasan leyendo a sus bebés y los beneficios durante el desarrollo a futuro, a partir de los 4 años.

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La lectura correcta es esencial.

Lisa S. Scott, que se desempeña como profesora de psicología en la Universidad de Florida, lidera a un grupo enfocado en el aprendizaje de los bebés. Entre sus objetivos se encuentran lograr un mejor entendimiento sobre el nivel de influencia que ejerce la lectura temprana de libros en el desarrollo cerebral y del comportamiento.

Para los experimentos dieron seguimientos a niños de entre 6 meses y un año de edad, encontrando que cuando los padres presentaban libros con rostros u objetos nombrados de forma individual, los niños aprendían más, incorporando ese aprendizaje a nuevas situaciones y mostrando respuestas más específicas en el cerebro. Este aprendizaje temprano también fue asociado con beneficios cuatro años después.

 

El aprendizaje temprano.

En primer lugar, los investigadores observaron la cantidad de atención que asignaban los niños de 6 meses de edad a personajes de historias que nunca habían visto con anterioridad, recurriendo al electroencefalograma para medir las respuestas en el cerebro. La evidencia señalaba que los bebés reconocían y podían diferenciar a los personajes que les mostraban.

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Además, el equipo dio seguimiento a la vista de los bebés aplicando tecnología de rastreo ocular para conocer en que partes de los personajes se enfocaban más, así como el tiempo que mantenían la atención sobre estas regiones.

Estos primeros resultados de laboratorio sirvieron como base de comparación para mediciones futuras, realizadas después que los niños fueron enviados a su hogar con libros de historias protagonizadas por los mismos personajes.

Los participantes se dividieron en tres grupos. Un grupo de padres dio lectura a una serie de libros que contenían 6 personajes nombrados de forma individual. Otro grupo recibió los mismos libros, con las mismas historias, pero sin nombres individuales de los personajes. Se utilizó una etiqueta genérica para referir a todos los personajes. Finalmente, el tercer grupo de padres no hizo ninguna lectura destinada al estudio para los pequeños.

 

Las conclusiones.

Tres meses después, los bebés regresaron al laboratorio para que les realizaran nuevos exámenes y compararan la atención que ponían a los personajes del libro. Tan pronto como los bebés recibieron libros con personajes nombrados de forma individual pusieron una mayor atención respecto a su última visita. La actividad cerebral reveló que eran capaces de distinguir entre los diferentes personajes.

Este mismo fenómeno no pudo observarse en los otros dos grupos. Sin lugar a dudas, esto es un indicio de que desde muy temprana edad los bebés son capaces de asignar etiquetas para aprender del mundo que los rodea, y que la lectura resulta un recurso eficaz para apoyar el desarrollo cognitivo durante el primer año de vida.

Evidentemente, los libros que los padres deben leer a un bebé de entre 6 y 9 meses son diferentes a los destinados para niños de más edad. Pero, cuando se trata de bebés, buscar libros donde se nombren a diferentes personajes puede conducir a una mayor calidad en la experiencia y a beneficios de aprendizaje y desarrollo cerebral.

 

Otras recomendaciones.

Cada niño es único, por eso lo más recomendable es procurar libros que interesen al pequeño. Si los personajes de estos libros no tienen nombres, los padres pueden inventarlos.

Sin embargo, es posible que los libros donde incluyan personajes ya nombrados simplemente aumenten la cantidad de conversación entre padres y bebés, motivo por el que son recomendables, toda vez que hablar con los pequeños es importante para su desarrollo.

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