La grotesca escultura que pretende prevenir accidentes automovilísticos

Cuando nos encontramos con un ser con esta apariencia podemos reaccionar de diversas maneras, pero lógicamente el común denominador será la aversión. Quizá sientas temor, asco e incluso cierta curiosidad e interés por la morbidez.

Humanoide Graham Patricia Piccinini (2)

Y no se trata de casualidad. En realidad es una campaña de concientización vial promovida por el gobierno de Victoria, Australia, que requirió los conocimientos de un médico, un investigador y una artista plástica. El resultado es este personaje apodado “Graham”, un humanoide cuya anatomía tan aberrante tiene un propósito social.

A simple vista se trata de un ser humano monstruoso, particularmente en la región del torso y especialmente en la cabeza. La ausencia de un cuello, el cráneo desproporcionado y un pecho más amplio de lo que solemos ver. Sin embargo, no solamente es una pieza de arte – como las del escultor hiperrealista Ron Mueck – sino, como ya se mencionó anteriormente, también forma parte de una iniciativa social.

Humanoide Graham Patricia Piccinini (3)

Con el objetivo de concientizar a sus ciudadanos sobre la seguridad vial, la Oficina de Accidentes de Transporte del estado de Victoria solicitó la participación de David Logan, un académico universitario que investiga accidentes de tránsito, Christian Kenfield, médico especialista en traumas del Hospital de Melbourne y la reconocía artista plástica Patricia Piccinini. El objetivo era desarrollar un humanoide cuya excéntrica anatomía presentara cualidades únicas que le permitieran sobrevivir a los daños y las heridas típicas de un accidente en automóvil. El resultado fue “Graham”.

Humanoide Graham Patricia Piccinini (1)

La ausencia de cuello en Graham evita que sufra lesiones, como un esguince o latigazo cervical, en esa zona tan delicada del cuerpo humano. La piel flácida y las capas de grasa en torno a su cráneo le ayudan a proteger su nariz y oídos. Un “air bag” en cada una de las costillas protege los órganos vitales contenidos en la caja torácica y, para terminar, las rodillas pueden doblarse en todas direcciones.

Quizá se trate de una escultura impactante, pero deja muy claro el mensaje: a menos que tengas un cuerpo como este, deberías conducir con prudencia. De otra forma, con tus escuálidas características actuales, que son las que todos poseemos, estamos propensos a salir gravemente heridos o, en el peor de los casos, muertos.

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