La canción que disparó el número de matrimonios en Japón

En 1972, Japón registró 1,099,948 casamientos. Un inusual pico en la tendencia histórica que, muchos creen, se debió a la popularización de una canción lanzada ese mismo año. Los índices de matrimonio entre los nipones empezaron a mermar entre 1973 y 1985, cifras muy por debajo de lo que se vio en la década del 60. Y si avanzamos hasta la actualidad, queda claro que los japoneses evitan, en la medida de la posible, un compromiso tan grande como el matrimonio.

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La cultura del matrimonio en Japón.

Los japoneses rehúsan al matrimonio por múltiples razones, como la estricta cultura del trabajo. Además, las numerosas normas de género que prevalecen en el país obligan a muchas mujeres a dar prioridad a su función como amas de casa. No es extraño ver que abandonen sus carreras profesionales para dedicarse exclusivamente a la maternidad.

De hecho, muchas empresas consideran que las mujeres no deben ocupar altos cargos en el organigrama. Y es que, si se casan, deciden dedicarse a las labores del hogar o simplemente tienen un bebé, su estadía en la organización no será de provecho. Pero, hubo una época donde todo cambió. En 1972, el número de matrimonios en Japón alcanzó un pico inusual. Números así solo se registraron tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero, ¿qué pasó aquel año?

La Segunda Guerra Mundial es uno de los periodos más sombríos en la historia de la humanidad. Y en ese contexto resulta fácil comprender porque las personas se casan o tienen más hijos. Pero, esa misma lógica no puede extrapolarse a lo que sucedió a comienzos de la década de 1970. Quizá, ese aumento repentino se debió a que los matrimonios arreglados se empezaron a entrar en desuso. Así, los japoneses se aventuraron a contraer matrimonio con aquellas personas con las que realmente deseaban compartir el resto de sus vidas.

Kekkonshiyōyo.

Pero, muchos coinciden en que la popularización de una canción contribuyó a ese pico en el número de matrimonios aquel año de 1972. Se trata de kekkonshiyōyo (結婚しようよ), una pieza folklórica del intérprete Takuro Yoshida (吉田拓郎). Traducida al español, literalmente significa «vamos a casarnos».

El sencillo se hizo muy popular en Japón tras su lanzamiento en 1972 e inauguró una nueva era en el país. Contra todo lo que el imponente conservadurismo japonés consideraba aceptable, la letra habla de hombres con cabellos largos y la influencia de la cultura hippie. En aquella época, las canciones folklóricas se utilizaban como protesta. Por eso, esta pieza recibió duras críticas por su naturaleza poética.

Hasta la fecha, en diversas fuentes japonesas se menciona esta canción como uno de los factores que impulsó el pico de matrimonios en 1972. Para muchos, la popularidad de kekkonshiyōyo jugó un papel importante en el índice de matrimonios de ese año.

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