Heibai Wuchang: los guardias del Inframundo chino

Se dice que Heibai Wuchang, el guardia negro y guardia blanco del inframundo chino, ronda el lecho de muerte para guiar el alma del fallecido hacia el reino de los muertos. En la mitología china existe una leyenda tan antigua como las propias dinastías. Incluso en la época de Qin Shi Huang, el primer emperador, las personas creían férreamente en el más allá. Y como sucedió en otras culturas, crearon la figura de un «guía» que los asistiera en la jornada hacia la reencarnación. Hasta nuestros días, esas parcas son adoradas por millones y se les considera una parte importante de la religión China.

Emperador de Jade(1)

La leyenda de Heibai Wuchang.

La siguiente no es más que una de muchas versiones que tiene la leyenda de Heibai Wuchang. Hace muchísimo tiempo en la antigua China vivían dos alguaciles: Xie Bi An y Fan Wu Jiu. Cierto día se les encomendó escoltar a un prisionero de una ciudad a otra. Sin embargo, el criminal se las arregló para escapar a mitad de camino en el vasto territorio chino.

Ambos guardias estaban desprevenidos cuando el hombre saltó hacia el bosque. Era un territorio indómito cuyo peligro empeoraba al caer la noche. Al amparo de la oscuridad, toda clase de bestias salvajes y entes sobrenaturales deambulaban por el bosque buscando a su próxima presa. Pero, Xie Bi An y Fan Wu Jiu se separaron para tratar de localizar al prisionero.

Acordaron que, sin importar las circunstancias, se reunirían bajo un viejo puente cuando el Sol estuviera por ocultarse. Tras varias horas de búsqueda, ninguno encontró rastros del prófugo. Xie Bi An abandonó la empresa y decidió llegar antes al punto de reunión. Mientras esperaba bajo el viejo puente, el alguacil se mantuvo alerta ante los peligros del lugar.

Heibai Wuchang Guardia Blanco

Para su mala suerte, en ese momento se desató una lluvia torrencial. Fan Wu Jiu, que estaba por llegar, debió tomar otra ruta a causa de los enormes deslizamientos de tierra y las inundaciones. Finalmente, se las arregló para llegar hasta el sitio.

Quedó horrorizado cuando, desde el borde de aquel puente, observó el cuerpo de su amigo flotando río abajo. Cuando una poderosa pared de agua bajaba por el río, Xie Bi An quedó atrapado. Completamente devastado por el destino de su compañero, Fan Wu Jiu tomó una soga y se colgó del mismo puente.

El Emperador de Jade, una deidad suprema que atestiguó el acto de lealtad entre los alguaciles, decidió recompensarlos. Los reencarnó como generales de Diyu, el Inframundo de la mitología China. Y de esta forma aparece el par de espíritus conocidos como Heibai Wuchang.

Heibai Wuchang: guardianes de Diyu.

El inframundo de la mitología china (Diyu), es un complejo sistema subterráneo de cámaras y túneles con diez niveles. En cada uno se castiga un pecado diferente, dependiendo de los actos del alma en vida. Esto es similar a los círculos del infierno que aparecen en la obra de Dante Alighieri.

En una traducción literal, Heibai Wuchang aparece como «transitoriedad blanca y negra». Y funciona bajo los mismos principios que la Muerte de las culturas en Occidente. De hecho, la naturaleza de los eternos guardias de Diyu les proporciona un comportamiento dual. Pueden ser un tormento a la hora de aplicar castigos a aquellos que llevaron una vida deshonrosa. Al mismo tiempo que resultan benevolentes y otorgan riquezas a los más virtuosos.

Heibai Wuchang Guardia Negro

Xie Bi An, el guardia blanco, murió ahogado y por eso lo representan con la lengua de fuera. Como en sus últimos momentos de vida cuando jadeaba en busca de aire. Lleva sombrero de copa, una túnica blanca y el rostro pintado del mismo color. En una mano sostiene un abanico y en la otra un grillete.

Fan Wu Jiu es negro debido a su muerte en la horca. También lleva un abanico y un cartel que habla sobre «recompensar a los buenos y castigar a los malos». Las armas de ambos guardianes son las cadenas y esposas.

Naturaleza dual de Heibai Wuchang.

Aunque figuran entre las deidades de menor jerarquía de Diyu, ostentan gran responsabilidad como guardianes y guías. Se dice que patrullan las calles cada noche buscando almas en pena que perecieron recientemente. Mientras la parca blanca ofrece consuelo y empatía al confundido espíritu. El guardián negro se muestra apático y exige cooperación.

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Aunque los deberes de Heibai Wuchang no se limitan a dichas actividades. También son responsables de mantener el orden y la ley en Diyu. Y lo hacen castigando y torturando a los espíritus malignos por los pecados que cometieron en vida. Sus castigos van desde algo tan simple como jalar las orejas, a acciones extremas como hervir a los pecadores.

Invocación a Heibai Wuchang.

Entre algunas comunidades chinas alrededor del mundo se acostumbra a promover las posesiones. Los rituales de posesión se llevan a cabo principalmente durante el fin del Año Nuevo chino o en el cumpleaños de los dioses. Durante esas invocaciones, los médiums portan atuendos tradicionales de deidad y consumen un brebaje para ingresar a un trance.

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En ese instante, permiten que deidades específicas se apoderen de sus cuerpos entregándoles un control total. Una vez que renuncian a su voluntad, la deidad se entrevista con las personas interesadas o ejecuta un ritual. Generalmente, las personas invocan a Heibai Wuchang sobre otras deidades por la promesa de una inmensa riqueza y sabiduría moral.

¿Bondad o malicia?

Muchas historias y leyendas se asocian a Heibai Wuchang. Los sacerdotes y devotos a menudo ven en el guardia negro, Fan Wu Jiu, una deidad moralmente ambigua. Se cuenta que lo han visto patrocinando antros de opio, apostando y relacionándose con prostitutas. Supuestamente, ese era su estilo de vida antes de convertirse en el guardia negro.

templo

 

Por eso, algunos sectores consideran a Heibai Wuchang una deidad poco ortodoxa que no merece la adoración. Sin embargo, el mito de los guardianes del infierno ha contribuido a que muchos criminales y mafiosos abandonen la mala vida. Este fenómeno rehabilitador se hace más evidente cuando celebran ceremonias en los templos. En estos eventos, los devotos solicitan a los espíritus orientación para llevar una vida moralmente correcta.

Las buenas acciones de los guardias.

A diferencia de muchos otros espíritus, Heibai Wuchang siempre trata de ayudar a los necesitados. Uno de los múltiples relatos que detallan sus acciones es el caso de una mujer estafada por su esposo. El egoísmo y codicia de este hombre lo llevaron a casarse con ella sólo por la riqueza de su padre. Mientras su esposo se involucraba con otras mujeres, ella dio a luz a dos hijos.

Eventualmente, el hombre empezó a apostar. Como jamás tuvo dinero para pagar las deudas, los cobradores amenazaban a su esposa. Completamente desesperada, la mujer consideró que su única opción era quitarse la vida. Heibai Wuchang intervino y la detuvo justo a tiempo. Posteriormente, la hicieron entender que si se quitaba la vida nadie más cuidaría a sus hijos.

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La leyenda dice que Xie Bi An la ayudó a fingir su muerte, quemando toda su riqueza y propiedades. Así, la mujer pudo escapar con sus hijos y rehacer su vida mientras su esposo era castigado por los pecados que cometió. La influencia que Heibai Wuchang tiene sobre la moralidad de sus fieles refleja su fuerte presencia en la cultura china.

De hecho, los pequeños aprenden a muy temprana edad que no deben cubrirse el rostro con mantas, pues es un signo de muerte en la tradición china. Si los guardias de Diyu llegan a confundirlos con muertos, podrían tomar sus almas. Es un mito que brinda a los padres cierto apoyo durante la crianza. Después de todo, Heibai Wuchang también funciona para asustar a los niños traviesos y desobedientes.

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