Reflexión

Generación “solo la puntita”

No hace mucho leía un estudio donde se afirma que una de cada cuatro canciones que se escuchan en Spotify es cambiada tras los primeros 5 segundos. Y que la mitad de los usuarios adelanta canciones antes de que terminen. Mientras tanto, en YouTube se maneja un promedio de tiempo de visualización de video de 90 segundos. Lo más impactante de esto es que tanto Spotify como YouTube están centrados al ocio, o el entretenimiento. Es decir, si las personas no tienen paciencia suficiente para permanecer más allá de 90 segundos enfocadas en una actividad que proporciona placer, ¿qué demonios sucede con el resto de las cosas?

peter griffin vida real

¿Supiste de los supuestos 6 días de oscuridad en el planeta Tierra? Fue una noticia que llegó a aparecer en varios portales populares y todo mundo en Internet compartía como loco la noticia. Todo hubiera sido genial no de ser por qué se trataba de un falso rumor, un hoax que la NASA tuvo que desmentir para no generar pánico y que alguien fabricó solo para ver qué pasaba.

Quien no tiene la paciencia para escuchar cinco segundos de una canción, mucho menos tendrá paciencia para leer una noticia entera. Las investigaciones ya han demostrado que la mayoría de las personas comparten artículos de investigación sin leerlos. Nos hemos convertido en la generación de “nada más la puntita”, un aglomerado de personas que viven con prisas, demasiado ansiosas como para profundizar en las cosas. Somos esa generación que se limita a leer el título, comentar sobre él, compartirlo, pero que nunca llega hasta el final del texto. Ni siquiera es necesario, la mayoría no lee.

Nunca creí que Internet fuera una herramienta para alienar a las personas o hacerlas más burras, pues la red es lo que hacemos de ella. Este mundo siempre será un reflejo de nosotros, para bien o para mal. Sin embargo, es indudablemente cierto que las redes sociales han causado un efecto muy raro en las personas. El timeline se pagina 24 horas por día, 7 días a la semana y siempre lo hace a toda velocidad. De ahí que muchas personas terminen reaccionando a los contenidos con la misma rapidez con la que le llegan.

En las redes sociales, un enlace tiene una vida promedio de 3 horas. Ese tiempo implica que se publique, se difunda y muera por completo (que nunca vuelva a aparecer en un timeline). Cuando se trata de una noticia, el ciclo de vida es mucho más corto: 5 minutos. ¡Solamente cinco minutos! Y no podemos darnos el lujo de quedarnos excluidos de ningún tema, ¿verdad? Así que es mejor emitir después cualquier opinión o dar ese compartir travieso solo para mostrar que estamos “en onda”. Ni siquiera es necesario profundizar, de todas formas en un instante surgirá un nuevo tema.

tren

Por otro lado… ¿quién demonios lee tanta noticia? Si en el auge de los periódicos ya se consideraba que se tenían cantidades enormes de noticias, imagina como es hoy donde se reportan ámbitos que van desde lo local hasta lo internacional prácticamente en tiempo real. Al mismo tiempo que dicha actitud es condenable, también es perfectamente comprensible. Todo mundo es creador de contenido, y queremos saber de todo, pero es prácticamente imposible lograrlo. Lo único que nos queda es respirar profundo, intentar mantener la calma y absorber la mayor cantidad de información que podamos sin apresurarnos a ver que sigue.

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