Filamento Maggie: una de las mayores estructuras en la Vía Láctea

El hidrógeno es uno de los elementos más abundantes en nuestro Universo. Sin embargo, para los astrónomos resulta complicado detectar cúmulos individuales de hidrógeno en el medio Interestelar (ISM). Por eso, este hallazgo de un equipo del Max Planck Institute for Astronomy (MPIA) resulta tan relevante. Se trata de un filamento de hidrógeno atómico que se extiende por buena parte de la Vía Láctea. Una estructura ubicada a 55,000 años luz de distancia a la que apodaron Maggie. Hablamos de una de las estructuras más largas observadas en nuestra galaxia.

Filamento Maggie en la Vía Lactea(1)

El líder de esta investigación es Jonas Syed, un estudiante de doctorado en el MPIA. Aunque también participaron investigadores del Indian Institute of Science, Universidad de Viena, Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Max Planck Institute for Radio Astronomy, Universidad de Bonn, Universidad Heidelberg, Universidad de Calgary y del Jet Propulsion Laboratory de la NASA.

Investigando la formación de estrellas.

Partiendo de información obtenida por el HI/OH/Recombination line survey of the inner Milky Way (THOR), un programa desarrollado en el observatorio Very Large Array, de Nuevo México, los astrónomos estudiaron la formación de nubes moleculares. Dicho de otra forma, la transformación del hidrógeno atómico en molecular. Aprovechando la oportunidad, también analizaron el campo magnético de la Vía Láctea y otros aspectos relacionados al ISM y la formación de estrellas.

El objetivo es determinar la forma en que los dos isótopos de hidrógeno más comunes convergen en la creación de densas nubes que, eventualmente, se transforman en nuevas estrellas. Los isótopos antes mencionados son el hidrógeno atómico (H), compuesto por un electrón, un protón y ningún neutrón. El otro es el hidrógeno molecular (H2), también conocido como deuterio, compuesto por un electrón, un protón y un neutrón.

Maggie: la estructura más grande de la Vía Láctea.

De los dos isótopos, solo el deuterio se condensa en nubes relativamente compactas que suelen desarrollarse en zonas de bajas temperaturas. Es precisamente en estas regiones heladas donde surgen las estrellas. El hallazgo de los astrónomos es importantísimo, pues el proceso de transición del hidrógeno atómico al hidrógeno molecular es un tema prácticamente desconocido.

Por lo general, las mayores nubes del gas molecular tienen una longitud aproximada de 800 años luz. Mientras tanto, Maggie posee 3,900 años luz de largo por 130 años luz de ancho. “Localizar este filamento contribuyó a nuestro éxito. Aunque desconocemos como llego hasta ese lugar. Es un filamento que se extiende por 1,600 años luz bajo el plano de la Vía Láctea. En las mismas observaciones determinamos la velocidad del hidrógeno, constatando que las velocidades a lo largo del filamento difícilmente difieren”, señaló Syed.

Las observaciones.

Según los cálculos de los astrónomos, la velocidad promedio en la materia que conforma a Maggie es de 54 km / s-1. Contra el fondo cósmico, su radiación era visible a una longitud de 21 cm. Gracias a esto, los astrónomos lograron reconocer la estructura. Como la velocidad del hidrógeno difícilmente cambia, concluyeron que Maggie es una sola estructura coherente. Además, la evidencia viene a confirmar las observaciones que realizó el año pasado el astrofísico Juan D. Soler, coautor del artículo.

Maggie

Syed advierte que todavía quedan muchos enigmas por resolver. Pero, confía es que se realicen nuevos hallazgos a medida que analicen los datos.

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