Existiría más evidencia de tecnología extraterrestre que pruebas biológicas

A escala universal, ¿consideras que duraría más la evidencia biológica o tecnológica de una civilización? En un nuevo abordaje se identificaron cuatro factores que sugieren una mayor prevalencia temporal de la tecnología sobre la biología. El punto de partida de esta investigación es la famosa ecuación de Drake. Introducida por primera vez en 1961 por Frank Drake, esta propuesta ha servido como base para el debate sobre la cantidad de vida que puede existir en nuestra galaxia.

evidencia de tecnología extraterrestre(1)

Ahora, un equipo de astrónomos y astrobiólogos busca mejorar la ecuación de Drake introduciendo una serie de factores que solo el avance de la tecnología permitió comprender. Originalmente, la ecuación está enfocada en la búsqueda de señales de radio. Pero, la formulación de la misma implica una mayor probabilidad de detectar biofirmas en lugar de rastros tecnológicos.

Pruebas biológicas de extraterrestres.

Por ejemplo, la detección de metano en la atmósfera de un planeta sería una clara señal de vida. Aunque en ese mundo jamás se desarrollara algún tipo de inteligencia avanzada. En la década de 1960, cuando Drake formuló la ecuación, la tecnología era incapaz de detectar estas biofirmas. Y ahora puede hacerse.

Entonces, quizá haya que actualizar ciertos factores de la ecuación original para representar mejor las nuevas capacidades de investigación. Una de las propuestas es dividir la ecuación en dos: representando la búsqueda de biofirmas y tecnofirmas, respectivamente. En este nuevo abordaje, probablemente las biofirmas N(bio) se desarrollarían más frecuentemente que las tecnofirmas N(tech).

 

En consecuencia, encontraríamos un número reducido de planetas donde se desarrolló una civilización tecnológicamente avanzada. Mucho menor que el número total de planetas donde pudo surgir la vida. No olvidemos que a la vida en la Tierra le tomó 4000 millones de años desarrollar una civilización inteligente.

Los factores que influyen en las tecnofirmas.

Pero, la tecnología posee una característica fundamental que no está incluida en esa primera diferenciación. Es cierto que puede surgir en un planeta con biosfera, pero no se limita a ese lugar. Esto influye significativamente en otro factor de la ecuación de Drake: el periodo de tiempo en que una señal es detectable (L). Publicado en The Astrophysical Journal Letters, este artículo destaca cuatro factores por los que la tecnología tendría mayor presencia que la biología a través del tiempo. El autor principal es Jason Wright, de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos.

grafico ecuacion de drake
Representación gráfica de la ecuación de Drake modificada y cada uno de sus componentes constituyentes.

Como supondría cualquier aficionado a la ciencia ficción, la tecnología puede existir por mucho más tiempo que la biología que la creó. También es posible que, bajo determinadas circunstancias, la tecnología aniquile la biosfera donde surgió. Y mucho después que las formas de vida que crearon esa tecnología hayan muerto, aún sería detectable, incluso a la distancia. Dependiendo de la robustez de los desarrollos, esa tecnología sería detectable a lo largo de miles de millones de años.

Tecnología autorreplicante y tecnosferas.

Suponiendo que esas formas de vida inteligentes superaron la extinción durante su despertar tecnológico. Es lógico que quisieran expandirse a otros planetas y llevar su tecnología. Aquí es donde surge el segundo factor: las «tecnosferas» tienen potencial para superar a las biosferas. Por ejemplo, supongamos que en el transcurso de próximo siglo la colonización lunar se vuelve una realidad. La Luna se convertiría en un mundo sin biosfera, aunque con una tecnosfera circundante.

Dado el nivel tecnológico que se requiere para un viaje interplanetario, es probable que aparezca tecnología autorreplicante. Puede ser la clásica sonda de von Neumann o un sistema mucho más complejo con autorreplicación. Algo de esta naturaleza tendría capacidad para dejar atrás cualquier biosfera originaria. Pero, también para mantenerse mucho después que la biología que los creó inicialmente siguiera su camino.

Esto es lo que sustenta el cuarto factor. Es decir, la posibilidad de que las firmas tecnológicas existan independientemente de un planeta, en forma de naves espaciales o satélites. Los investigadores creen que esta podría ser la forma más común de tecnofirmas en la galaxia. Así, los factores limitantes en la ecuación de Drake vinculados a la existencia de un planeta, no aplican a la tecnología.

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