En 10 años podríamos vivir en la Luna

El pasado mes de agosto de 2014, algunos de los científicos y astrónomos de mayor renombre en el mundo se reunieron para idear el desarrollo de formas más económicas y eficaces de construir una base lunar capaz de albergar humanos. En esta reunión se encontraba el astrobiólogo Chris McKay, de la NASA, George Church y Peter Diamandis, de la X Prize Foundation. Lo interesante es que el resultado de aquel encuentro, hace ya más de año y medio, no se divulgó sino hasta hace unos días y es una buena noticia para aquellos que sueñan con mudarse de este planeta cuanto antes: una estación habitada en la Luna podría construirse dentro de muy poco tiempo y sin un costo astronómico.

estacion en marte

Concepto de estación marciana. Para hacer esto realidad, primero tendría que probarse en la Luna.

De hecho, la previsión para que esta utopía espacial se convierta en una realidad es a mediano plazo. Según información divulgada por la revista New Space, fácilmente podríamos montar un pequeña estación lunar en 2022 con US$ 10 mil millones o quizá menos. Quizá parezca una suma exorbitante para la mayoría, pero el programa Apolo, que llevó al hombre a la Luna, costó el equivalente actual a $150 mil millones de dólares estadounidenses.

Las nuevas tecnologías que se han desarrollado desde la carrera espacial, como las impresoras en 3D, los robots, los automóviles autónomos y recicladores privados resultaron alternativas sumamente útiles en esta migración lunática.

Tomando las debidas precauciones, el hombre sabe cómo sobrevivir en la Luna, todo esto gracias a la experiencia que le ha dado la Estación Espacial Internacional. La ciencia ya ha desarrollado suplementos alimenticios complejos, mecanismos capaces de reciclar agua en el espacio y sistemas para regular los niveles de oxígeno y dióxido de carbono.

En esta mudanza a la Luna, la realidad virtual sería útil, por ejemplo, al auxiliarnos con las acciones de planeación, desarrollo de escenarios operativos, pruebas de ambientación y entrenamiento de personal. Las impresoras 3D son otra de las tecnologías que tienen un espacio garantizado en futuras estaciones lunares: pueden servir para fabricar pequeñas piezas para cohetes, sustituir componentes rotos y reducir dramáticamente los costó de lanzamiento.

 

Boletos a la Luna en primera clase.

Contrario a lo que sucede aquí en la Tierra, lo ideal sería habitar la Luna paulatinamente y en pequeños grupos que hicieran estadías cortas. Con el paso del tiempo (y el desarrollo de la tecnología), las misiones tardarían más tiempo por allá, tal y como sucede en la Estación Espacial Internacional.

En una expectativa más ambiciosa, una futura estación en la Luna podría evolucionar a un complejo espacial lleno de todo tipo de soluciones. Algunos piensan en esta estación como un lugar poblado por centenares de familias, otros la imaginan como una base científica o incluso como un resort.

 

De la Luna a Marte.

Pero la NASA no tiene interés en volver a enviar hombres a la Luna, todos los esfuerzos ahora están puestos en llegar a Marte en 2030. “Para mí, la Luna tiene la misma gracia que una bola de concreto. Pero no tendremos una base de investigación en Marte si no hacemos esto primero en la Luna”, asegura Chris Mckay.

Construir una estación lunar sería una especie de prueba para hacerlo en Marte. Una excepcional oportunidad de probar sistemas de propulsión, adaptación, comunicaciones y formas de supervivencia para los astronautas, una diferencia significativa del tiempo de viaje: 9 meses hasta Marte contra apenas unos días a la Luna.

El gran obstáculo para el sueño de tener una casa propia en la Luna es la NASA, que solo se dará el lujo de escoger uno de los dos destinos, la Luna o Marte. Si Mckay y sus colegas están en lo cierto, quizá podamos ir a los dos – pero antes hay que empacar robots e impresoras 3D… y papas por si algo sale mal.

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