El ADN de otras personas atrapado en ti puede afectar tu comportamiento

Está ampliamente demostrado que no estamos solos dentro de nuestros cuerpos. Por ejemplo, somos el hogar de millones de microorganismos que influyen en multitud de cosas, desde nuestro apetito hasta en nuestro estado psicológico. Pero más macabro aún es el hecho de que los científicos empiezan a entender que podríamos tener, también dentro de nosotros, el ADN de otros humanos.

MIB extraterrestre

Y no se trata de ciencia ficción ni de la promoción para una película de terror. De acuerdo con Peter Kramer, de la Universidad de Padua, en Italia, “diferentes individuos dentro de nosotros luchan por el control”. Esto quiere decir que este ADN extraño dentro de nosotros puede influir en nuestro comportamiento.

Kramer y su colega, Paola Bressan, publicaron recientemente en Perspectives in Psychological Science un artículo sobre este extraño fenómeno conocido como microquimerismo (la quimera es una criatura mitológica que posee el ADN de dos animales diferentes, dicho de otra forma, un hibrido). La idea del texto es solicitar a los psicólogos y psiquiatras que presten más atención a las formas en que esto puede influir en nuestra conducta.

 

Los varios humanos en ti.

Seguramente te estás preguntando, “¿De dónde viene ese ADN que absorbemos?”. Quizá de algún gemelo con quien compartiste el útero, de un hermano mayor que vino antes que tú en ese útero, de tu madre o, si eres mujer, de tu hijo.

Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Alberta, en Canadá, encontró que un 65% de las mujeres que habían sido madres de varones albergaban células masculinas en sus cerebros.

También se encontró que este ADN extraño puede influenciar cosas como la mano dominante, o la propensión a desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

En una investigación con mujeres danesas que habían estado embarazadas, un equipo de epidemiólogos determinó que los cromosomas Y “de sobra” en su organismo mejoraron la salud general de las participantes.

Sin embargo, lo que resulta más extraño aún es que el microquimerismo de células masculinas en mujeres tiene lugar incluso cuando estas nunca han dado a luz a un hijo varón – posiblemente el ADN se transfirió de un hermano mayor o incluso a través de una relación sexual.

Todo esto nos muestra que el cuerpo está lejos de ser definido en el nacimiento, y que tiende a transformarse con el tiempo y el ambiente. Solo ahora empezamos a comprender la medida en que “incorporar” ADN ajeno puede afectarnos. Con información de bigthink

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