Cueva de la Sibila: la entrada al Inframundo

La mitología griega considera que, después de la muerte, el alma de las personas viaja al Inframundo. Muchas veces llamado Hades, como referencia a la deidad que lo gobierna, este Inframundo es descrito como un sitio en penumbras, una región sin Sol, situado en lo más profundo de la tierra, o tal vez en los límites exteriores del océano.

Jacob Isaacsz. van Swanenburg pintura del Inframundo
Pintura del Inframundo de Jacob Isaacsz. van Swanenburg, siglo XVII.

Todos los muertos que pretenden acceder al Inframundo deben cruzar el río Estigia, el más prominente de todo el Hades. A cambio de una moneda, un barquero llamado Caronte guía a las almas por el Inframundo a través del río. Se cree que aquellas almas que no recibieron un entierro adecuado son incapaces de pagar al barquero, y simplemente se quedan atrás.

Buscando el Inframundo.

Para los cristianos, el equivalente al Hades sería el Infierno. Si lo piensas bien, ambos sitios se consideran la contraparte oscura de un reino brillante y sagrado donde gobiernan los dioses. Y, como sucede con el Infierno, algunas almas vivientes se han aventurado a buscar la entrada al Inframundo. Uno de los personajes que tal vez tuvo suerte en esta misión llevaba por nombre Robert Paget.

En la década de 1960, el doctor británico Robert Paget trabajaba cerca de una base aérea de la OTAN y vivía en la antigua ciudad romana de Bayas. Paget dedicaba su tiempo libre a realizar excavaciones como arqueólogo aficionado. Y la «Cueva de la Sibila«, un sitio referido por Virgilio y otros autores clásicos, era uno de los sitios que más intrigaba al doctor.

La Cueva de la Sibila.

El folclor en torno a la Cueva de la Sibila dice que está habitada por una profetisa que alguna vez pactó con el dios Apolo. Cuando todavía era muy joven, la mujer prometió a Apolo su virginidad a cambio de que le diera tantos años de vida como partículas hay en un montón de polvo. Sin sospechar que estaba ante una deidad engañosa, la mujer jamás especificó que anhelaba pasar todos esos años sin envejecer.

Por eso, la Sibila (un término griego para referir a una profetisa) envejeció sin poder morir. Y durante todos esos años se ocultó en la cueva, un lugar que además de proporcionarle un sitio para adivinar el futuro, supuestamente ocultaba una entrada al Inframundo.

J. M. W. Turner La sibila
La bahía de Bayas con Apolo y la Sibila, obra de de J. M. W. Turner.

Robert Paget fue una de muchas personas convencidas de que la cueva era un lugar real y, de hecho, ocultaba una puerta al Hades.

La entrada al Infierno.

Durante mucho tiempo corrió el rumor de que los Campos Flégreos, situados en la costa norte de la Bahía de Nápoles y cerca del lugar donde vivía Paget, albergaban la misteriosa Cueva de la Sibila. Como se ubican justo encima de una cámara de magma colapsada en un volcán activo, los Campos Flégreos poseen una atmósfera infernal. Es un sitio extremadamente árido y caliente, con un suelo repleto de grietas por donde emanan gases sulfurosos y fuego.

Cerca de este sitio, donde los Campos Flégreos se adentran en el mar, Paget y un pequeño grupo de voluntarios excavaron lo que resultó ser un sorprendente sistema de túneles a lo largo de toda una década.

Rápidamente, Paget comprendió que los túneles de este lugar se construyeron con algún fin ceremonial. Se topó con un diseño innecesariamente complejo para propósitos puramente prácticos: con unos pocos metros de separación, localizó muescas para instalar lámparas de aceite en los niveles inferiores de los túneles, muchas más de las requeridas sólo para iluminar. Además, la orientación del misterioso pasadizo que conducía al sistema de túneles también coincidía con la del solsticio de verano.

El río Estigia bajo los Campos Flégreos.

Lo más sorprendente de este lugar, en la región más profunda y oscura del sistema de túneles, fue un flujo de agua subterráneo tan caliente que casi alcanzaba el punto de ebullición en ciertas zonas. Con una nube sulfurosa sobre la superficie del agua caliente, aquel paisaje evocaba las clásicas descripciones del río Estigia.

Campos Flégreos
Campos Flégreos.

Siguiendo el flujo de agua, a través del aire pesado y apestoso a azufre, Paget y compañía localizaron un paso ascendente que daba a una antecámara. El doctor describió este lugar como un «santuario escondido». Desde aquí, otros pasillos y escaleras ocultas conducían a otros destinos.

En todo el sistema de túneles, los corredores estaban bloqueados con rocas y escombro, por lo que resultó imposible estimar su verdadera extensión.

De forma general, concluyeron que el sistema de túneles en Bayas resultaba extremadamente complejo. El propósito y su alcance total son, hasta la fecha, un enigma. ¿Qué era aquella corriente caliente y sulfurosa descubierta por Paget? ¿Y porqué hay túneles conduciendo hasta este lugar? ¿Será la Cueva de la Sibila la verdadera entrada al Inframundo?

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