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¿Cuáles son los libros prohibidos por la Iglesia Católica?

Obras de autores de la literatura y de la filosofía como Thomas Hobbes, René Descartes y Victor Hugo formaron parte del Index Librorum Prohibitorum – una lista de los libros prohibidos creada por la Iglesia Católica en la Edad Media.

index librorum prohibitorum

Este Index fue creado como una forma de defensa por parte de la Iglesia ante la invención de la imprenta (y consecuentemente la popularización de los libros) y la Reforma Protestante, que amenazaba la autoridad católica. La primera edición, hecha oficial en el año de 1559 por el papa Paulo IV, contenía un total de 550 obras censuradas. La 32ª y última edición, de 1948, contenía cuatro mil títulos.

Los libros prohibidos (inmorales o contrarios a la doctrina católica) eran sistemáticamente quemados. En 1966, este documento fue extinto por Pablo VI. Aun así, hasta nuestros días las autoridades eclesiásticas tienen el poder de emitir una advertencia sobre los riesgos de algunas publicaciones, el admonitum (“advertencia” en latín). En la práctica, se trata de un aviso de cuidado para los lectores sobre una determinada obra. El código Da Vinci y Harry Potter son ejemplos de libros no recomendados por la iglesia.

 

Autores malditos y obras que estuvieron en el Index.

 

Thomas Hobbes, toda su obra.

Este matemático y filósofo inglés fue incluido en el Index por su creencia de que el miedo lleva a los hombres a someterse a una forma de poder soberano (como la iglesia, por ejemplo). En Leviatán, Hobbes también citó que la adoración a los santos no era permitida en la Biblia y que el pueblo era inducido por el papa a escuchar una falsa interpretación del libro sagrado.

 

Gustave Flaubert, Madame Bovary

Publicado en 1857, Madame Bovary es un libro cuya protagonista es una joven burguesa que traiciona a su esposo – el tema del adulterio sería el pecado contenido en la obra. Flaubert también hace sátira de la clase burguesa al narrar la aburrida vida de Bovary y de las personas que la rodean. El autor llegó a ser juzgado en la época, acusado de crear un personaje ofensivo.

 

René Descartes, toda su obra.

El autor de la famosa frase “Pienso, luego existo”, en Discurso del método (1637), sugería que sólo existe aquello que podemos pensar de forma racional. Esta idea tiende a ignorar los aspectos de la vida que no caben en lo racional, como la fe. La posibilidad de enfrentar a Dios de una forma racional incomodaba mucho a la iglesia.

 

Victor Hugo, Los Miserables y Nuestra Señora de París.

Los Miserables retrata al gobierno como una entidad opresora y resalta la miseria de la sociedad. Ya en Nuestra Señora de París muestra a un deformado Quasimodo siendo juzgado por su apariencia. Las obras eran perseguidas por considerarlas sensuales y por denunciar la desigualdad social.

 

Alexandre Dumas, obras varias.

Los libros de este novelista francés no eran buenos ejemplos para los fieles. En El conde de Montecristo, los personajes abordan el tema del suicidio, adulterio y el consumo de hachís. Además, el protagonista, pese a ser un hombre religioso, tiene pensamientos de venganza – algo totalmente incompatible con el cristianismo.

 

Lista Negra.

Durante el periodo en que el Index tuvo vigencia, los libros inéditos sólo se imprimían si recibían la aprobación de un obispo y el sello de imprimatur (“que se imprima”, en latín). Los países católicos seguían las reglas, pero en otros, como Alemania, de mayoría protestante, la Iglesia no tenía autoridad para prohibir las publicaciones. Si la ofensa no era grave, se le sugerían modificaciones al autor. En el caso de las obras denunciadas por los fieles, los analistas preparaban un informe, que era discutido por el alto clero antes de ser enviado al papa para una evaluación final.

 

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